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Francia

París rememora a Édith Piaf 100 años después de nacer

  • La Biblioteca Nacional ha organizado una exposición en honor de la gran diva francesa

Edith Piaf.

Edith Piaf Trío rinde tributo a la gran dama de la canción francesa

Edith Piaf, la gran diva de la "Chanson française".

DN
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Actualizada 13/04/2015 a las 16:39
  • Efe. Paris
En el centenario de su nacimiento, la Biblioteca Nacional de Francia (BnF) en París invita a revolver en el baúl de los recuerdos de Édith Piaf, la gran diva de la "chanson française" curtida entre miseria, bohemia y aplausos.

La muestra 'Piaf' se abastece de documentos originales que moldean una vida poblada de leyendas que la propia artista cosió a su biografía para engrandecer el mito de la chica con voz poderosa y cuerpo diminuto (1,47 metros) que escupía en cada nota la tragedia de su existencia.

"Era consciente de que su vida personal formaba parte del espectáculo y de que el público necesitaba cuentos de hadas", explicó Joël Huthwohl, comisario de una exposición que puede explorarse hasta el próximo 23 de agosto y que reúne 400 artículos y curiosidades que repasan una vida sórdida y jovial.

La muestra se ha construido a partir de los archivos donados por Danielle Bonel, inseparable secretaria de Piaf. A los enseres de su confidente se suman partituras, manuscritos, fotos y grabaciones inéditas que culminan con el Óscar y el César que Marion Cotillard ganó en 2008 por dar vida a 'La Môme' ('La vida en rosa'), de Olivier Dahan.

Los intestinos de las torres acristaladas de la BnF sirven de escalerilla para descender al París de hace un siglo, al compás de los pianos y los acordeones del lado áspero de la bohemia.

Édith Giovanna Gassion nació en París el 19 de diciembre de 1915, hija de un acróbata y de una jornalera de la canción que dio a luz en la calle, frente al número 72 de la empinada rue de Belleville, donde una placa conmemorativa marca el inicio de la leyenda.

Al menos, esa es la quimera que ella relataba, ocultando que, en realidad, llegó al mundo en el hospital Thenôn de París, como prueba su acta de nacimiento.
Abandonada a su suerte, sobrevivió a una infancia de miseria y enfermedad entre prostíbulos y circos ambulantes, hasta que a los 14 años dejó a su padre para buscarse la vida cantando en los oscuros cabarés de Pigalle. En aquellos días adolescentes tuvo a su única hija, Marcelle, que murió a los dos años y medio de una meningitis.

A los 20 años, el empresario Louis Leplée la descubrió en la calle y le dio el sobrenombre de 'La Môme Piaf' (equivalente a "gorrioncillo" en argot francés). Con él grabó su primer disco, 'Les Mômes de la cloche', y conoció cierto éxito, hasta que su mentor fue asesinado y volvió a quedarse sola.

Deambulaba por la orilla del precipicio cuando conoció al compositor Raymond Asso, su nuevo mentor y amante, y a la pianista Marguerite Monnot, que le acompañaría durante toda su carrera y le daría partituras como 'Mon légionnaire' o 'Milord'. La delicada y profunda Édith Piaf se convirtió de inmediato en una estrella.

Sin muchos méritos, apunta el comisario, tras la Segunda Guerra Mundial logró convertirse en un símbolo de la Liberación para una Francia que necesitaba volver a creer en sí misma. En aquellos días grabó 'La Vie en Rose', la gran canción de su vida.

Dos años después se lanzó a conquistar Nueva York y se enamoró del boxeador Marcel Cerdan, que murió un año después en un accidente de avión, lo que lanzó a Piaf a los brazos de la morfina. A él -probablemente su gran amor- le escribió 'Hymne à l'amour'.

Convertida ya en una vedette a ambos lados del Atlántico, la exposición recuerda cómo en los cincuenta se casó con el cantante Jacques Pills, intimó con Charles Aznavour y amó a Georges Moustaki, mientras intentaba desengancharse de los opiáceos hasta que, llena de sombras y resplandores, su vida comenzó a apagarse en 1960, cuando abandonó la escena por prescripción médica.

Pero Piaf, que proclamaba que prefería morir a dejar de cantar, regresó en 1961 para reflotar el legendario Teatro Olympia de París con un concierto proverbial en el que estrenó 'Je ne regrette rien' (No me arrepiento de nada) con amigos como Alain Delon, Paul Newman, George Brassens, Duke Ellington o Jean-Paul Belmondo en las butacas.

"Me arrancó el corazón", dijo Louis Armstrong de aquella inolvidable interpretación en la que Édith Piaf, con tez pálida y un vestido negro de escote en "V" y mangas ceñidas (que corona la muestra) hurgó en su pasado de alcohol, romances y morfina.

Poco después se casó con el cantante Théo Sarapo, veinte años más joven, y el 10 de octubre de 1963 falleció en una casa de campo en la localidad mediterránea de Grasse. Tenía 47 años.

Su cuerpo fue trasladado clandestinamente a París, donde al día siguiente se anunció que había muerto allí, siguiendo los deseos de Piaf. Flanqueado por medio millón de admiradores, según las crónicas de la época, su féretro atravesó la capital francesa hasta llegar al cementerio de Père Lachaise, donde descansan sus restos.



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