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Pintura

López: "La familia real, una experiencia extraordinaria"

  • El pintor cree que el cuadro de la Familia Real "ha sido como un laboratorio de investigación"

El pintor español Antonio López ( Tomelloso, Ciudad Real, 1936) ha sido galardonado este miércoles con el Premio Príncipe de Viana de la Cultura 2012.

Antonio López.

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30/11/2014 a las 06:00
  • Efe. Madrid
"Ha sido una experiencia extraordinaria, he tenido que echar mano de todo mi conocimiento de la pintura para el retrato de la Familia Real" ha manifestado Antonio López. El artista trabaja ya en varias obras de desnudos, que nacen de un nuevo interés por la figura humana.

Una exposición en Italia, en Vicenza, los cuadros de la Gran Vía y varios desnudos -dibujos, pinturas y esculturas- mantienen ocupado al artista.
En medio de la gran expectación que ha despertado el retrato, Antonio López, como siempre, continúa su camino, en lo que ha sido una elección moral en su forma de trabajar y vivir.

En su casa, muy cerca de su estudio, ha hablado de este retrato, que comenzó hace veinte años y que le ha llevado a reconciliarse con la figura humana.
"Ahora estoy trabajando el desnudo, con personas que conozco que me hacen el gran favor de posar. Es una belleza todo eso. El cuadro de la Familia Real me ha ayudado muchísimo, ha sido como un laboratorio de investigación".

¿Está contento con el retrato?
"Estoy muy contento de haberlo hecho y estoy muy contento de que me lo hayan encargado. He trabajado desde fotografías, que a veces no tenían suficiente detalle y eso ha hecho que haya sido un recorrido laberíntico. A la hora de empezar a trabajar una cabeza echaba de menos más precisión de detalles".

¿Ha dicho siempre que un cuadro nunca se acaba, sino que el artista llega al límite de sus posibilidades?
"Hay obras en las que he llegado hasta el límite de donde yo puedo llegar y en este caso no. El cuadro podía haberlo seguido fácilmente, porque esas cosas las notas, notas cuando las puedes seguir o están agotadas y ya no hay ningún vinculo que te haga desear relacionarte con ese trabajo".

¿Ha hecho muchos cambios?
"Lo último que incorporé es el sol, que apenas se ve; los rayos del sol entrando por un balcón; fue en los últimos días, porque había un reflejo que venía desde el jardín del Palacio Real, algo que reflejaba muy fuerte, incidía en el lienzo, y lo dibuje con lápiz".

¿De nuevo, su obsesión por atrapar la luz, como vimos en la película El Sol del membrillo?
"En el cuadro estuvo así, el sol de verdad, moviéndose, y pensé: es una idea preciosa sugerir que fuera está el mundo, está el sol, están elementos ajenos a todas nuestras vidas. El cuadro tiene muchísima luz y también una luz psicológica, espiritual. No lo he buscado de una forma consciente, pero simboliza, en una época, en fin, oscura, hasta dónde puede llegar la luz que nos corresponde como seres humanos. No mentir, pero elevarnos. A mi me parece un cuadro poderoso, que tiene dignidad y en el que los personajes tienen mucha presencia física".

¿Y los cambios que ha habido en la familia real en estos veinte años le han influido?
"Como todo pasa a la pintura, ahí estará todo eso. Pero este retrato fue en un buen momento de la monarquía y yo creo que esta fue una época luminosa, y esas figuras, con el rey en el centro como protegiendo a esa familia, reflejan ese tiempo.
Lo mismo que ahora son tiempos de derrota, es como si todo se fuera derrumbando. A pesar de las conquistas de la ciencia, de la técnica, el hombre como criatura espiritual yo pienso que está humillada por tantas torpezas de unos y de otros. No ha crecido espiritualmente, se ve en el cine, en la novela, en el arte".

¿No le ha importado tardar veinte años?
El retraso ha sido excesivo en este caso, pero no tiene ninguna importancia, ni para ellos ni para mi. Yo estoy acostumbrado a andar con una pintura, una escultura o un dibujo durante muchísimo tiempo, pero no soy el único. Hay novelistas que empiezan una novela y la dejan y la siguen o no la siguen. Esas cosas nunca se saben. Aquí ha saltado al exterior porque el cuadro ya no es mío, está pagado. Yo estoy muy contento, se han portado muy bien".

¿Estaría dispuesto a hacer un retrato de los actuales reyes?
"Claro que estaría dispuesto, y si me encargaran una escultura en vez de una pintura la haría con Julio López y Paco López. La haríamos los tres, como la escultura de Valladolid de don Juan Carlos y doña Sofía. La escultura desde la fotografía es más fácil, más adecuada".

¿Y cómo vive la expectación que hay por su retrato?
"Es un cuadro más. El cuadro de más tamaño de Velázquez que yo conozca es el de Las Lanzas, y no es el que más me gusta y ya está, no pasa nada. Pienso que si he hecho 300 ó 400 obras ésta es una de ellas, a lo mejor la que tiene unas características específicas más apartadas de todo lo demás, para bien o para mal".

¿Se ha sentido libre al hacer el retrato?
Me he sentido muy libre dentro de que estas obedeciendo un mandato que tu has aceptado cumplir. El arte tiene un mecanismo secreto muy determinante y unos motivos muy insondables. Y en general, el arte de nuestra época, desde los impresionistas, se ha hecho siempre en libertad. El encargo, a veces, resulta bastante positivo. A Picasso en el caso del Guernica le salió bien".

¿Los colores han sido un problema?
"Yo siempre he trabajado a partir del mundo real. En este caso he tenido sólo los datos fotográficos, en relación a los colores, a la vestimenta, a la luz. Eso me ha hecho darle un quiebro a mi forma de pintar, me ha hecho recurrir a la pintura como abstracción, como armonía de colores entre sí.
Ha sido mi manera de hacerme con la pintura como forma de expresión de un tema que tiene una absoluta relación con el mundo real. Son unas personas concretas, son de todos, entonces ver cómo funcionaban los tonos, ver toda la relación de los tonos en el cuadro, yo nunca me lo he planteado de una manera tan sumamente obsesiva como en este cuadro.
En ese sentido me ha aportado mucho. ¿Cómo era el acorde de los tonos de la carne en relación al tono del fondo, en relación a los diferentes tonos de las ropas, al tono del suelo?
Había diez, o quince o veinte campos de color que había que armonizar entre si. Y como no tenia el mundo real y la fotografía yo notaba que no me llegaba he tenido que echar mano a todo mi conocimiento de la pintura".



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