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Literatura

Javier Sierra, entre los enigmas de Keops y Napoleón

  • El escritor recrea en 'La pirámide inmortal' la noche en que el emperador francés se confrontó a la eternidad de Egipto

El escritor Javier sierra. Cedida

El escritor Javier Sierra. Cedida

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11/09/2014 a las 06:00
  • COLPISA. MADRID
En cada nueva temporada editorial Javier Sierra (Teruel, 1971) irrumpe con la fuerza de un ciclón. El escritor, el primer español que se coló en la lista de los diez títulos más vendidos de The New York Times, regresa para gozo de su legión de lectores con 'La pirámide inmortal' (Planeta). No defraudará a sus miles de fieles admiradores este relato "entre el amor y la muerte" que recrea la velada en la que Napoleón Bonaparte se encaró a los enigmas de eternidad encerrándose en la Gran Pirámide de Keops, en Giza, en la noche de 12 al 13 de agosto 1799.

Sierra haría lo propio en 1997. "Nunca se supo qué buscaba allí, pero aquella noche lo averigüé y la explicación está en este libro", dice cuando se cumplen 215 años de la crucial e iniciática experiencia. El libro es el undécimo en la cuenta particular de este turolense leído en todos los confines del planeta. Un mago capaz de mezclar con amenidad ficción e historia y que ha despachado más de tres millones de copias de títulos como 'El maestro del Prado', 'La dama azul', 'El ángel perdido' o 'La cena secreta'. A falta de pirámides por estas latitudes, el escritor presentó su nueva 'criatura' en el más modesto templo de Debod, vestigio egipcio que lleva varias décadas instalado en el corazón de Madrid.

Como Napoleón, Sierra se encerró en "la más inquietante y mayor construcción realizada por los humanos" para evocar los fantasmas y las obsesiones del emperador francés. "La experiencia fue desgarradora y me cambió la visión de la vida. La oscuridad se hizo aterradora. Fue como un simulacro de muerte y al salir sentí que había renacido", explica de su empeño de experimentar y comprender las emociones y las sensaciones de Napoleón.

No da detalles sobre los sobornos que le abrieron paso al corazón de la gran pirámide de Keops, pero sí explica como "a las dos horas de instalarme en cámara con el sarcófago real se hizo la magia". "Tienes la extraña sensación de que tu cuerpo se ha disuelto en la oscuridad y pierdes sus límites. Debe ser lo más parecido a la muerte", resume. Quiere que el lector, "a través de Napoleón y los demás personajes, entre en la mentalidad de los egipcios que veían el universo como un juego de equilibrios entre el amor y la muerte".

REMAKE 

Sierra se había interesado ya por las tribulaciones egipcias de Napoleón. Publicó hace doce años 'El secreto egipcio de Napoleón', germen de esta nueva entrega en donde da varias vueltas de tuerca a la peripecia napoleónica. "Entonces me quedé con ganas de ir más allá", dice muy consciente de que "en aquel libro volqué demasiada información y me dejé tramas abiertas y personajes a medio desarrollar".

"He sido indulgente conmigo mismo y me he concedido a mí y al libro una segunda oportunidad, una suerte de resurrección en la que se hace más patente el combate entre el amor y la muerte", explica. "También me he atrevido con escenas de amor, algo que no había hecho nunca", destaca el autor de un relato por el que desfilan alquimistas, hechiceros, bailarinas, viejos maestros, sabio sacerdotes y grandes personajes históricos. Y es que Napoleón, seducido por sus lecturas del faraón Seti, no habría sido el primer gran militar empeñado en pernoctar en la Gran Pirámide. La leyenda apunta que otros grandes estrategas, Julio César y Alejandro Magno, se le adelantaron. Pero aquel encierro, que sus biógrafos citan de pasada, sería crucial para sus delirios de grandeza. "Sabemos que emergió de la pirámide muy alterado, y que cuando le preguntaron a que se debía respondió: 'Aunque os lo contara, no me ibais a creer'. Allí donde Napoleón construyó su personaje".

Un Napoleón que con 29 años, tras el estrepitoso fracaso de su campaña militar africana, "quería demostrar su valor y su capacidad de liderazgo" y a quien "la noche en las entrañas de la pirámide le ayudó a aligerar el peso del su pasado y pensar en el París que quería para el futuro". "Buscaba la eternidad, la fuente de la juventud que es la madre de la literatura desde Gilgamesh", concluye Sierra, a quien no le hace demasiada gracia la recurrente comparación con Dan Brown. Lo cierto es que Sierra es, con Ruiz Zafón y Pérez Reverte, uno de los pocos autores hispanos capaces de moverse en club de los vendedores multimillonarios.



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