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Literatura

Un humorista literario juzgó a Miguel Hernández

  • El juez militar que instruyó el sumario del poeta fue un popular cómico de la Generación del 27

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Actualizada 11/05/2014 a las 15:21
  • efe. alicante
¿Ironía del destino? El juez militar que instruyó el sumario de Miguel Hernández tras la Guerra Civil, Manuel Martínez Gargallo, había sido un popular humorista literario de la Generación del 27 que firmaba con el seudónimo de Manuel Lázaro, según sostiene un catedrático de la Universidad de Alicante.

El profesor de Filología Española, Lingüística General y Teoría de la Literatura de la Universidad de Alicante (UA), Juan Antonio Ríos Carratalá, ha afirmado que "la doble identidad del juez y el humorista está comprobada" tras haber consultado varias hemerotecas digitales, entre ellas la de la Biblioteca Nacional, la del diario ABC y la del Heraldo.

Ríos Carratalá, que lleva más de una década investigando sobre la Guerra Civil y la represión, y ha publicado varios libros relativos a esa época de la historia española, mantiene que le "sorprende" que "nadie" haya revelado o refrescado esa paradoja, cuando aparece, según él, en esas hemerotecas.

"En la primavera de 1939, Manuel Martínez Gargallo fue nombrado por las autoridades militares juez instructor para resolver todos los casos relacionados con quienes habían colaborado en la prensa republicana, entre ellos Miguel Hernández", ha recordado Ríos Carratalá.

Ha señalado que "la mayoría de estos casos siguen pendientes de un estudio, pero el de Miguel Hernández cuenta con una amplia bibliografía. Gracias a la misma, conocemos el nombre del juez" instructor del sumario del poeta, "aunque nadie parece haberse preguntado acerca de su perfil biográfico".

Al analizar el proceso seguido contra un periodista republicano condenado a muerte, buscó datos acerca del juez instructor, cuyo comportamiento le llamó "la atención por su celo represor".

"El resultado de los mismos incluye la sorpresa de que Manuel Martínez Gargallo había sido, entre 1926 y 1931, uno de los más populares humoristas literarios y colaborador en diversas revistas: Buen Humor, Gutiérrez, Ondas, Cosmpólis, Blanco y Negro, Cinegramas, Nuevo Mundo, La Gaceta Literaria, ABC...", ha dicho.

Según Ríos Carratalá, "estas colaboraciones, escritas con el seudónimo de Manuel Lázaro, le han llevado a figurar entre los miembros de la 'Otra generación del 27', la de los humoristas, como Miguel Mihura y Enrique Jardiel Poncela, entre otros, que por entonces renovaron el humor español".

"Nadie había relacionado al juez Manuel Martínez Gargallo, que fue especialmente celoso en la represión, con el humorista Manuel Lázaro, aunque esta doble personalidad fue indicada por Miguel Pérez Ferrero en un obituario publicado en ABC el 12 de abril de 1958", ha señalado.

Incluso, según ha podido comprobar Efe, hay un artículo publicado con anterioridad, el 3 de septiembre de 1954, por el mismo autor en este diario que corrobora ese extremo.

El profesor de la UA ha asegurado que "a Miguel Hernández no le procesaron por poeta, sino por periodista", y ha precisado que el juez Manuel Martínez Gargallo no conocía al autor de "El rayo que no cesa".

Los dos "pertenecían a mundos completamente alejados", ha afirmado Ríos Carratalá, quien ha indicado que Manuel Martínez Gargallo dejó de ser humorista literario tras ser nombrado juez un poco antes de la Segunda República, en marzo de 1931.

"Según una nota publicada en El Heraldo (19-III-1931), corría por los mentideros literarios y periodísticas que, en el caso de haber nuevos procesos, todos llamarían al colega ahora juez, dado su humor y previsible benevolencia", ha expuesto.

Tras pasarse durante la Guerra Civil al bando franquista y llegar a ser capitán del cuerpo jurídico, "se encargó de enjuiciar a sus antiguos compañeros, pero sin nada de humor y con una especial inquina en algunos casos, en parte para hacer méritos y en parte también por cuestiones personales", según el catedrático de la UA.

El profesor desconoce el lugar y la fecha de la muerte de este 'juez humorista', "pero nadie le preguntó -sostiene- por las decenas de consejos de guerra que instruyó contra periodistas, escritores y dibujantes, incluido el que le ilustraba sus relatos, Echea, a quien condenó y estuvo a punto de llevar al paredón".

Ríos Carratalá tiene intención de publicar el próximo año un artículo sobre este tema en "Anales de Literatura Española Contemporánea", una revista de los hispanistas norteamericanos que edita la Universidad de Temple (Filadelfia).



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