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Literatura

Rafael Chirbes: "El poder no soporta que desveles sus miserias"

  • "La novela exigen podas salvajes, lo importante es lo que quitas", dice el autor

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05/03/2014 a las 06:01
  • colpisa. madrid
"En una novela es mucho más importante los que quitas que lo que pones, así que exige podas salvajes". Palabra de Rafael Chirbes (Tabernes de Valldigna, 1949), reverenciado autor de 'En la orilla' (Anagrama), novela tan descarnada como pertinente y elogiada de forma unánime como la mejor del último curso editorial. Gracias a ella suma Chirbes el premio Francisco Umbral de novela a un palmarés tan magro como sólido en el que no hay un solo premio comercial. "Me dan esos a los que no te presentas", dice el dueño del premio de la Crítica por 'Crematorio', que aun no se tiene "por un escritor profesional". "A Umbral solo me une el amor al buen castellano y la buena escritura. Nuestros mundos literarios distintos" señala el escritor valenciano sobre el desaparecido autor de 'Mortal y rosa'.

"Me tengo por un impostor, un escritor que no da de sí todo lo que debiera y se la pega a todos; un torpe aficionado que corrige hasta la extenuación, que vive en una suerte de ducha escocesa entre mi constante insatisfacción y el elogio ajenos". "Mi inseguridad es una tortura, pero también es muy efectiva. Lo que quitas en una novela es mucho más importante que lo que pones" insiste un "podador salvaje" que nuca sabe "por dónde irá cada personaje ni cómo terminará cada novela, que es un verdadero milagro".

Las novelas de Chirbes -nueve hasta hoy- no son negras, pero admite que son "muy oscuras" y nada condescendientes con el lector. "Mi meta es no traicionarme con cada decisión que tomo. Una novela, como la vida, se resume en tomar decisiones y yo coloco al lector ante el espejo de la realidad. Cuento las cosas como están, sin cargar las tintas y le presento encrucijadas para que se abra camino en el laberinto de la realidad" asegura.

El autor de 'Mimoum', 'La larga marcha', 'La buena letra', 'Los disparos del cazador', 'La caída de Madrid' o 'Crematorio' se limita "a contar lo que ve y lo que hay" y lo que ve es duro, y a menudo desagradable, desolador, doloroso y nada reconfortante."Ninguna novela deja virgen ni a lector ni al escritor" asegura el gran forjador de perdedores, cronista del desencanto, de la trampas de la Transición, de las tropelías del dinero, de los terrible efecto del crisis y la demolición moral de un país como el nuestro desenmascarando los mecanismos más siniestros del poder del dinero y su agentes. "Ningún poder tolera que dejes al aire su recursos, que desveles sus mecanismos, sus pudicias y miserias" enuncia. Asegura Chirbes que escribe "para responder, para demostrar que no veo el mundo como se cuenta desde el poder, para dejar constancia de que a mí no me acabaron de engañar", resume.

Anticipa risueño tiempos aún más oscuros y desconfía de los augures de la bonanza y los brotes verdes. "Vendrá una etapa muy dura. No soy optimista, porque entramos en una era terrible" advierte. "Nunca volveremos a ganar lo que hemos ganado ni tendremos el nivel de vida que tuvimos" dice. "Están desatados porque no sabemos cómo ponernos. Hay muchos movimientos, muchas mareas, la blanca, la verde, la morado, la rosa, la naranja. pero nadie les plana cara de verdad" lamenta.

También pintan bastos para Chirbes en la escena internacional. "Lo vimos con las primaveras árabes y ahora es Europa la ha perdido el pudor" denuncia. "Su desvergüenza con Ucrania me tiene atónico. Les montan un golpe de Estado a nada de las elecciones y luego acusan a Putin de hacer lo mismo" asegura. "La caída del telón de acero fue dramática -ironiza-; los soviéticos lo pasarían fatal pero a Europa le venía muy bien. Bajo la amenaza de que Europa se volviera comunista en los sesenta, la socialdemocracia repartía bocadillos y caramelos. Ahora, mientras siga cayendo zumo, les exprimimos", es su diagnóstico.

Urbanita redomado, renunció a la ciudad para encontrar su tono narrativo. Pasó dos años en Marruecos, una docena en Extremadura y lleva otros doce años recluido en la montaña valenciana donde alumbra aislado sus novelas. "No me gusta la solead ni la vida en el campo, pero he acabado viviendo en él" dice resignado. No le van los cenáculos, las presentaciones y ni el follón editorial, comercial ni mediático "Estar apartado ha sido muy bueno para mi trabajo. Es difícil, pero es bueno para un escritor". Ahora está "en barbecho" a la espera de saber por dónde irá una futura nova "de la que no se nada"

Chirbes se reconoce afortunado por el tratamiento de sus ficciones en series de televisión cono 'Crematorio'. "Eso y premios como este me reconfortan; no espero muchos más. Par mi es suficiente. Con 65 a años bien fumados y bien bebidos, no creo que me quede mucha tierra por pisar", concluye.



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