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Fernando Arrabal

"La cultura siempre tiene que estar en las catacumbas"

  • El autor Fernando Arrabal acaba de estrenar mundialmente la obra teatral 'Dali versus Pisasso'

Fernando Arrabal, en el estreno de la obra teatral 'Dali versus Pisasso'

''La cultura siempre tiene que estar en las catacumbas''

Fernando Arrabal, en el estreno de la obra teatral 'Dali versus Pisasso'

efe
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17/02/2014 a las 06:01
  • efe. madrid
Símbolo de la vanguardia, provocador, lucido, fuerte y vulnerable a la vez, Fernando Arrabal, el artista total que ha cruzado todos los ismos del siglo XX, asegura que la cultura "vive un momento vibrante, como siempre, pero la cultura tiene que estar en las catacumbas y no tiene por qué ir más allá".

"Platón -explica a Efe el escritor- se quejaba de que la gente no iba al teatro cuando tenía a Sófocles o Eurípides, y de que prefería ir a los juegos, y en uno de sus diálogos Platón dice que un cura egipcio, al oír a los filósofos hacer esos comentarios, les dijo: 'ustedes atenienses son como niños', y yo creo que sí, que somos como niños, siempre diciendo lo mismo y quejándonos".

Y es que para Fernando Arrabal, de 81 años y todavía en proceso de recuperación del accidente cardiovascular que sufrió en noviembre pasado, "a lo largo de la historia siempre hemos pensado que la cultura, y todo lo demás, iba mal".

"También lo dijo Quevedo -argumenta- cuando decía 'Miré a los muros de la patria mía', pero jamás estuvieron los cuatro avatares de la modernidad tan vibrantes, como hoy", precisa.

"Yo creo que soy la única persona, no solo en España -continúa-, que he estado en estos pilares: el surrealismo, la patafísica, Dada y el Pánico". He estado yendo todos los días, durante 30 años, a las reuniones de los patafísicos y por eso digo que ahora vivimos un momento formidable creativamente. No podemos seguir con la monserga de la queja, desde Platón a nuestros días", subraya un Arrabal muy emocionado.

El novelista, pintor, realizador de cine, amante de las matemáticas y el ajedrez y artista de la vida está estos días en Madrid para asistir al estreno mundial de su última obra dramática "Dalí versus Picasso", en la que el autor enfrenta en escena a los dos genios en un intenso montaje en las Naves del Matadero del Teatro Español.

Y si durante la presentación de la obra el pasado miércoles, el dramaturgo se emocionó, durante esta entrevista también la lágrima hace acto de presencia en el rostro del autor.

"Estoy muy emocionado y yo creo que es por la enfermedad porque estoy convaleciente todavía, yo le llamo achaques", comenta con tranquilidad, vestido de negro totalmente, un color que solo rompe con una especie de corbata-lazo rojo y dos gafas, unas para ver y otras colocadas en la frente en forma de visera.

Arrabal, que vive en París desde 1955, deja claro que no quiere volver a España, pero que tampoco se siente francés. "Ni francés no español", sino en su propia casa interna. "Vivo en el exilio, en la otra orilla. El artista tiene que tener su propia casa", apunta.

"Un día Huellebecq (el escritor francés íntimo amigo suyo y otros de los artistas más irreverentes que pasa el invierno fuera de Francia) me dijo que escribía mejor en francés cuando nadie hablaba francés a su alrededor, y yo igual creo que escribo mejor en español cuando nadie habla español", explica el autor de "El arquitecto y el emperador de Asiria" o "Carta de amor".

Fernando Arrabal, nacido el 11 de agosto en 1932 en Melilla, pasó su infancia en Ciudad Rodrigo (Salamanca), donde se trasladó con su madre tras el arresto de su padre por no querer sumarse al alzamiento nacional, en 1936, y mantenerse fiel a la República.

Un hecho que marcaría la vida del autor de "La torre herida por el rayo", ya que al padre, que le conmutaron la pena de muerte por la de cadena perpetuase, se fugó del hospital donde estaba ingresado por una supuesta enfermedad mental, sin que se volviera a saber nada más de él.

Y una circunstancia que en muchas ocasiones le ha llevado al escritor a decir que toda su obra está escrita "contra un hecho funesto de la historia, la inquisición".

"Si es así, la inquisición es continúa; la inquisición siempre ha existido, no es algo nuevo, por ejemplo, el partido comunista era la inquisición. Cuando al ser humano se le deja libre pues crea una inquisición", concluye el dramaturgo, que se volverá a París en breve.



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