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Historia y Arte

La muestra 'Cézanne: Site / No site' llega al museo Thyssen

  • El museo reúne casi 60 piezas del gran "hechicero" de la pintura moderna en una exposición histórica
  • Confronta los paisajes del influyente artista francés con los de colegas como Gauguin, Braque o Pissarro

Los visitantes llegan a la muestra 'Cézanne: Site / No site'

La muestra 'Cézanne: Site / No site' llega al museo Thyssen

Los visitantes llegan a la muestra 'Cézanne: Site / No site'

afp
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04/02/2014 a las 06:01
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  • colpisa. madrid
"La obra de Cézanne aún encierra muchos enigmas, está muy viva y ofrece resistencia. Estas cualidades son parte de la grandeza de un creador decisivo para el arte del siglo XX, que hechizó a sus su coetáneos y sucesores, y que apenas firmó trece telas en toda su vida". Lo dice Guillermo Solana, máximo responsable del museo Thyssen-Bornemisza y comisario de la muestra 'Cézanne: Site / No site' que supone para él "un sueño cumplido". "Nos armamos de arrojo y coraje, y por fin podemos ofrecer esta exposición tan esperada, especial y distinta", se felicitó Solana junto a la baronesa Thyssen, Tita Cervera, cuyo papel ha sido determinante para obtener préstamos clave en una muestra histórica.

El Thyssen ha logrado reunir casi sesenta piezas estelares en la trayectoria de Paul Cézanne (1839-1906) que ordena por temas entre los que priman los desnudos, las naturalezas muertas y el paisaje. Se confrontan con otras nueve pinturas de Pissarro, Gauguin, Bernard, Derain, Braque, Dufy y Lhote, maestros, discípulos y colegas a los que sedujo, a pesar de la difícil aceptación inicial de su obra.

"Fue el último de la fila, el más torpe y excéntrico entre los impresionistas, y quizá por eso sería luego el primero", dice Solana, que ha recordado que la crítica tildó de "brutal, tosca, infantil o primitiva" la obra de Cézanne. "Muy ifícil de reconocer por su rareza y originalidad, era único y distinto, y no le aceptaron a la primera, y por eso su obra sigue viva y ofreciendo resistencia. Aún hoy es difícil de entender", diagnostica Solana. Rechazado en los salones parisinos y retirado en Aix, la leyenda de este pintor obsesivo que se echaba al campo cada amanecer se inició con la exposición de 150 obra en la galería de Amboise Vollard en 1895.

La del Thyssen es la primera muestra de Cézanne en España en treinta años, desde la exposición que le dedicó el MEAC en 1984, "a la que supera con creces haciendo historia", según la baronesa, y "muy distinta a esta", según Solana, que no oculta la "enorme dificultad para llevarla adelante". Tanto que, confiesa, "estuvimos a punto de tira la toalla en varias ocasiones", aunque se alegra ahora "de descubrir una generación que no ha podido verlo un Cézanne múltiple y complejo".

Arranca la muestra con un lienzo del Thyseen, 'Retrato de un campesino', e Incluye 58 obras del genio francés, pionero de impresionismo, precursor del cubismo y hechicero de la modernidad. Son 49 óleos y nueve acuarelas procedentes de museos y colecciones privadas de todo el mundo. Hay préstamos históricos llegados de Estados Unidos, Australia o Japón, pinturas fascinantes e inéditas en nuestro país. Una selección con la que Solana y su equipo quieren desvelar al Cézanne menos conocido "al que le interesa más el proceso de pintar que la pintura en sí".

"Apenas firmó trece de sus cuadros en toda su vida", destaca Solana para dar cuenta del enorme desapego de Cézanne por su seminal obra. "Sus telas estaban por el suelo de su taller; las pisaba y dejaba inacabados infinitud de trabajos que tiraba por la ventana o abandonaba en el campo", relata el comisario, que ha logrado traer a España cuatro de las telas con la rúbrica de Cézanne, pero que ha renunciado a solicitar telas archiconocidas como 'Los jugadores de cartas". Como contrapartida ha logrado reunir cuatro naturalezas muertas de una misma serie pintada entre 1892 y 1895, y otros tantos lienzos de bañistas "de pequeño formato e importancia capital".

La exposición explica la fascinación y el hechizo que la obra de Cézanne produjo en algunos sus colegas con la exposición en 1895 y que alcanzaría luego a Picasso, a Dalí, a los expresionistas y objetivistas alemanes, y los cubistas, a los que inspiró muy directamente. "Todo el arte de la primera mitad del siglo XX está bajo su influjo y participa de ese hechizo, pero aún nos quedan rincones por explorar, y es lo que busca esta selección", dice Solana. Como la compleja relación del pintor con el erotismo "latente en sus bodegones, con sus admiradísimas manzanas que son símbolo erótico y que tienen bastante que ver con el pecho femenino".

LA PIZARA DEL GEÓMETRA

"Cézanne es aún un pintor muy enigmático y en estos treinta años ha cambiado la manera de verlo. Hoy sabemos mucho más sobre sus obsesiones y su evolución; cómo pasó del romanticismo inicial al impresionismo, cómo cambió su paleta, pincelada, y su manera de enfrentarse a la pintura", enumera Solana. "Para Cézanne la tela es como un pizarra donde el geómetra tiene que resolver sus problemas. Le interesa mucho más el cómo, el proceso para la resolución del problema que el resultado final, de ahí el enorme desapego por la obra final y por la autoría" explica el comisario.

Una posición acorde con la rara personalidad del pintor, hijo de un adinerado fabricante de sombreros e íntimo amigo de Émile Zola, "un personaje tan complejo como su pintura, asocial, aparentemente maleducado y hasta bárbaro en ocasiones pero de enorme sensibilidad y muy contradictorio". "Despreciaba los salones, aunque durante toda una década aspiró a exponer en ellos. Orgulloso, ninguneaba a todos los pintores, salvo a Monet y Renoir, pero luego era capaz de mostrase muy modesto", dice Solana de un Cézanne "asocial, recluido en sí mismo y con fobia hacia sus congéneres en sus últimos años".

El género dominante en la obra de Cézanne es el paisaje, que comprende la mitad de su producción total y que el pintor, como sus colegas impresionistas, identifica con la práctica de la pintura al aire libre. Pero a diferencia de otros impresionistas, otorga también importancia decisiva a un género propio del taller: la naturaleza muerta. Esta sostenida tensión entre la pintura al aire libre -le recogieron desmayado tras pasar horas sin sentido bajo la lluvia cuatro días antes de su muerte- y la elaboración en el estudio fue constante. Cézanne se pasó la vida cultivando ambos géneros, que encarnan el encuentro directo con la naturaleza y el laboratorio de la composición. 'Site / Non-site', el subtítulo de la exposición tomado del artista y teórico Robert Smithson, alude a esa dialéctica entre exterior e interior, entre la pintura al aire libre y el trabajo en el estudio.

Solana destacó la importancia de préstamo, como 'La Montaña Sainte-Victoire', cedida por el museo de Cleveland; 'Paseo en Chantilly', del Toledo Museum of Art; 'Bañistas', del Detroit Institute of Arts; 'Naturaleza muerta con flores y frutas', de la Nationalgalerie de Berlín; o 'Casa en la Provenza', del museo de Indianapolis, que no se había prestado desde los 90. Muchos cuadros han viajado a España gracias a los buenos oficios de la baronesa Thyssen, que, como contrapartida, ha cedido algunos cuadros de su colección a los museos prestadores.

La muestra será sin duda uno de los hitos de la temporada y el propio museo se pone a prueba a sí mismo. Habrá largas colas para disfrutar del múltiple talento de Cézanne, y está por ver si se superarán los récords de vistas establecidos en el Thyssen con las exposiciones de Edward Hopper (322.437 personas) y Antonio López (317.977).



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