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GASTRONOMÍA

Comer como un premio Nobel

  • Probar la tortuga que degustó Ramón y Cajal cuando recibió el premio ya es posible

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Actualizada 08/12/2013 a las 10:41
  • COLPISA. MADRID
No es una quimera o un reclamo publicitario. Los menús de gala del Nobel se paladean en el Ayuntamiento de Estocolmo. En su exquisito restaurante Stadhus Källaren, en el palacio consistorial, y con plena garantía de autenticidad. Solo hay que elegir el año deseado, desde su fundación en 1901, reservar, llegar puntual y hacer realidad un sueño. Hay que ceder con los vinos, ante la imposibilidad de dar con cada cosecha en perfecto estado palatal y optar por la variada oferta de caldos de muchos orígenes. Como detalle nacional, y ante la ausencia de viñedos nórdicos, el agua mineral siempre ha sido sueca. Del balneario Ramlösa.

Consomé y lenguado

El primer español que alcanzó tan magna distinción fue José de Echegaray en 1904. Era catedrático de Matemáticas en Madrid, pero fue galardonado junto al francés Frederic Mistral con el Nobel de Literatura. Su cena arrancó con 'Consomé en taza con trocitos de paté' y continúo con 'Filetes de lenguado a la Duroc'. Hubo un 'Chau-froid de Pularda a la Jeannette' (caliente-frío) y una porción de 'Faisán asado con ensalada d'Alger'. Culminó con 'Helado con flores a la Grand Hôtel', pastelitos y, curiosamente, frutas. Quizá como deferencia al español, se sirvió un aromático 'Golden Sherry' seguido de un vino francés: 'Château Ripeau', un 'grand cru' de Burdeos. No faltó un 'Niersteiner', vino alemán, champán también propiedad de una familia germana, 'G. H Mumm Crémat' y un 'Duminy Sec'. Como vino de postre, el secular oporto de la firma 'Sandeman'. No se estilaban los 'Pedro Ximénez' españoles hoy tan de moda.

Tortuga para Ramón y Cajal

En 1906, fue distinguido Santiago Ramón y Cajal por sus investigaciones neuronales. El banquete se inició con 'Aperitivos al estilo francés' y 'Consomé de tortuga'. De pescado se sirvió 'Suprema de lucio a la catalana', seguido de 'Pularda a la buena mujer', un 'Chau-froid de codornices a la Lucullus con ensalada princesa'. De postre 'Bombé Héléne', delicias y frutas variadas. Se mantuvo el guiño en los vinos ofreciendo de inicio un 'Pale Sherry'. Luego tinto francés, un 'Cháteau Grand Vin Clos de la Garde', blanco 'Johannisberger' alemán, seguido por dos tipos de champán: el 'G.H Mumm Crémant', de propiedad germana y el ligeramente dulce 'Pol Roger médium dry'. A los postres no faltó el licoroso 'Porto Sandeman' luso.

Nórdico para Benavente

Hasta 1922 no hubo otro premio español: Jacinto Benavente, singular personaje que llegó a ser empresario de circo y fundó un teatro para niños. De prolífica obra teatral, recibió el Nobel de Literatura. La noche era fría y el menú muy nórdico. 'Consomé Chesterfield' que entonó los cuerpos para abrir mantel y seguir con marcado acento sueco: 'Piggvarsfilet á la Mornay', 'Orre á la petic-duc' y 'Kronärtskockbttnar med svampstuvning'. Y para culminar, que no rebajar, un 'Glacé-soufflé smakakor'. Fruta de nuevo en los postres, todo regado con un vino viejo de Madeira y un blanco 'Ohligsberger 1913'. El tinto, por supuesto, francés: 'St. Estéphe,1914'. Sorprendente fue la elección del champán 'Ayala & Co', bajo el apelativo 'Goút Américain'. A los postres de nuevo 'Madeira Old'.

El premio no recogido

Quizá fue un gesto amable hacia España, o una casualidad. Pero el primer plato de la carta era 'Salmón al vino tinto a la Madrid', que Juan Ramón Jiménez, el onubense de Moguer, no disfrutó. Se encontraba a los pies del lecho de Zenobia Camprubí, su esposa, en un hospital de Puerto Rico. Aquel menú nunca degustado por el premiado incluía, además del castizo primer plato, más referencias españolas: 'Pavo en gelatina con salsa de vino y ensalada Mimosa' y un 'Postre helado de ciruelas con láminas de almendra'.

De nuevo entre los vinos el alemán 'Niersteiner Gutes Domthal Spätlese 1949', El 'Grand cru' de Burdeos, 'Château d'Angelus 1953'. Para el brindis champán 'Lanson Pére & Fils', firma de gran solera en Reims, que lo sirvió brut (seco) y con clasificación 'Carte Noire'. Hubo café a los postres, acompañados por un coñac francés 'Rémy Martin VSOP' y el licor dulce 'Cointreau', que, como el coñac, estuvo años entre los preferidos para acompañar las sobremesas de gala de los premios de la Academia sueca.

Insigne español desconocido

En 1959, España recibe con sorpresa el Nobel de Medicina. Recayó en Severo Ochoa, profesor e investigador en la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York con trabajos cruciales para descifrar el ADN. En su banquete se aprecia cierto ringorrango en el nombre de los platos. 'Lomos de rodaballo á la fine champagne con arroz a la mantequilla', 'Pularda fría en gelatina', y la muy anglosajona, 'Ensalada Waldorf'. De postre, sin más florituras, 'Peras flambeadas a la crema de almendras'. Primaron los caldos franceses, que en esta cena de gala lo acapararon todo.

Exóticos platos para el poeta

Seguro que al sevillano Vicente Aleixandre, premio Nobel de Literatura en 1977, le resultaron singulares algunas de las viandas del menú de su mágica velada en Estocolmo, metida de lleno en la 'nouvelle cusine'. Un inhabitual pero socorrido paté de salmón abrió mantel. Las florituras se crecen con el segundo plato: 'Gallinita braseada al enebro', 'Sorbete helado' y 'Ensalada de la estación'. Una fantasía verbal para unos platos correctos.

Con el postre se inaugura la costumbre de las 'Petit fours' (pequeñas locuras), dulces y golosinas para el café. También en los vinos hay sorpresas. Primero un champán 'Pommery & Greno Brut' y un tinto de Burdeos, 'Château Trinié-Valrose 1970'. Para acabar coñac 'Martell 3 estrellas' y licor de mandarina 'Napoleón'.

El banquete de Cela

El último Nobel español fue el de Literatura concedido a Camilo José Cela en 1989. Su cena de gala estuvo inmersa en el estilo de Paul Bocuse. Comenzó con el reiterativo 'Paté de anguila ahumada y lenguado con salsa de huevas de brecas' y continuó con 'Alce marinado con salsa de arándanos a la crema de pequeñas legumbres a la bretona', reincidiendo en la petulancia del nombre de los platos. De postre se recurre al 'Parfait Glacé Nobel' y a los socorridos 'Petits fours'. El cambio definitivo llega con los vinos y el champán, de aperitivo y acompamiento en la comida. El 'Moët & Chandon Brut Imperial' cedió elpaso a los inamovibles tintos de Burdeos, cosecha del 1982 del Barón Philippe de Rothschild, 'Selection Nobel'.



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