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MEDICINA NATURAL

El "cupping" de Phelps, conocido en el mundo musulmán hace siglos

La medicina profética ya utilizaba la sangría con ventosas, conocida como "heyama"

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El "cupping" de Phelps, conocido en el mundo musulmán hace siglos

Una persona recibe un tratamiento de 'cupping'.

AFP
Actualizada 11/08/2016 a las 16:25
  • EFE. RABAT (MARRUECOS)
Las marcas rojas aparecidas en la espalda del conocido nadador estadounidense Michael Phelps en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro han puesto de moda el "cupping", pero esta práctica es muy popular en las sociedades musulmanes desde hace siglos, donde se la conoce como "heyama".

El éxito de la sangría con ventosas en las sociedades árabes se debe a que es considerada una "medicina profética" recomendada por el mismo profeta Mahoma.

Es frecuente ver en las consultas de "ventosaterapia" cuadros que reproducen un famoso "hadiz" (dicho atribuido al profeta) que aconseja practicar esta terapia: "la curación reside en tres cosas: el consumo de miel, la 'heyama' y la cauterización, y he prohibido a mi gente la cauterización con fuego".

Pero más allá de la religión o del nombre ("cupping", "hayama" o simplemente sangría con ventosas), en el mundo musulmán sus adeptos están más que convencidos de su eficacia médica para tratar varias dolencias.

Para el doctor Hicham Fennich, especialista marroquí en la materia y homeópata, a pesar de su gran popularidad en las sociedades islámicas, la sangría con ventosas no ha adquirido el prestigio que merece al asociarla a algo tradicional y pasado de moda y de hecho las órdenes médicas no la reconocen como a las demás disciplinas.

"¿Habrá que esperar a ver a Michael Phelps con hematomas rojos en su cuerpo para darse cuenta de los beneficios de la heyama?", se lamenta Fennich.

Desde su consulta en Rabat, Fennich recibe al menos una decena de pacientes a la semana, entre ellos deportistas de artes marciales, que vienen a practicar la sangría con ventosas para aliviar sus dolores.

El especialista marroquí reconoce que algunos acuden con cierto escepticismo porque tienen presente que es una práctica utilizada en los zocos populares del país por personas sin ninguna formación médica y con herramientas que muchas veces no están esterilizadas.

La práctica consiste en colocar ventosas de cristal sobre puntos específicos en la espalda, después de vaciarlas de oxígeno con una pequeña llama u otro método. Estas ventosas sin aire tienen así un efecto de succión de sangre y por esa razón derivan en hematomas circulares que desaparecen en siete días.

El efecto conseguido es inmediato, al estimular la circulación de sangre y provocar la liberación de endorfinas, sustancias que produce el cuerpo humano, consideradas como el mejor antídoto contra los dolores y la fatiga.

Para Fennich, la sangría con ventosas es la mejor terapia para los deportistas que deberán practicarla una vez al mes o más con el fin de estimular su circulación sanguínea y ayudarlos a reparar los microtraumatismos o dolores que sufren por los entrenamientos intensivos.

En Marruecos, una sesión de sangría con ventosas practicada en una consulta médica puede costar 250 dirhams (unos 23 euros), un precio que incluye el material desechable usado, pero los más pobres pueden acceder a una sangría en un zoco, sin las menores garantías higiénicas, por solo 50 dirhams (unos 4,5 euros).

Esta terapia tiene diferentes tipos: la seca, desarrollada por los chinos, que se limita a colocar las ventosas sobre la piel que deja círculos rojos que duran por lo menos una semana antes de desaparecer y que aparentemente es la practicada por Phelps.

Otro método, desarrollado en la antigüedad por médicos árabes de la talla de Avicena y Al Razi y que es la más practicada en el mundo árabe, consiste en hacer leves incisiones superficiales en la piel con un bisturí antes de poner las ventosas para provocar un leve sangrado, en el que se cree que se quita sangre muerta o alterada.

Algunos puristas dicen que la sangría más eficaz se consigue si se practica en determinados días impares del mes musulmán y en horas por la mañana para obtener mejores efectos terapéuticos.

Migraña, dolores ciáticos, hipertensión e intoxicación alimentaria son algunos de los males que remedia la sangría con ventosas, aliviando el cuerpo de toxinas y del dolor.

Hasta tiene un efecto estético y se dice que es un buen remedio para las arrugas faciales y las varices.

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