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ARTE

Localizada la joven a quien Van Gogh regaló su seccionada oreja

Dos años más tarde de este suceso, en 1890 fallece como consecuencia de una herida de bala. La hipótesis del suicidio es la más probable

La primavera de subastas neoyorquina espera a Van Gogh

La primavera de subastas neoyorquina espera a Van Gogh

'La avenida de los Alyscamps', cuadro de Van Gogh.

Efe/Sotheby´s
Actualizada 21/07/2016 a las 10:47
  • EUROPA PRESS. MADRID
Que el pintor holandés Vincent van Gogh se seccionó o le seccionaron el lóbulo de su oreja izquierda es algo de sobra conocido; que los restos de su oreja se los "regaló" a una joven también se conocía. Lo que ahora se descubre, 130 años después del suceso, es el nombre de la afortunada con tal presente y la historia que envuelve a la joven y a su famosa oreja izquierda.

Al parecer la receptora de tal regalo era una joven de unos 18 o 19 años llamada Gabriel Berlatier, hija de un granjero y que trabajaba en un burdel parisino de la calle Rue du Bout en Arlés, donde estaba registrada como empleada doméstica debido a su corta edad.

El nombre de Gabrielle fue revelado por Bernadette Murphy, autora del libro "La oreja de Van Gogh: La verdadera historia" y que recoge la revista The Art Newspaper.

Se sabía que Van Gogh había entregado el lóbulo seccionado a una prostituta en un burdel, pero cómo Murphy localiza el nombre y la historia de la joven es algo que documenta la autora en su libro.

Explica que se encuentra con la historia de Gabrielle en los registros del Instituto Pasteur de París donde al parecer fue atendida un 8 de febrero de 1888 cuando fue mordida por un perro contagiado de rabia en una localidad de la Provenza, donde le cauterizaron la herida deformándole el brazo, y la trasladaron a París donde recibió la vacuna que salvó su vida.

El costoso tratamiento para salvar la vida de la joven empeoró la situación económica de su familia por lo que se vio obligada a trabajar en el burdel parisino, si bien "como era demasiado joven para ser registrada como prostituta", solamente trabajó como parte del grupo de limpieza, puntualiza. Así consta sin duda en los libros del burdel. Si fue o no cierto ya es otra cuestión muy difícil de determinar, pues la necesidad económica y la desesperación llevaba a muchas jóvenes a ejercer el oficio más antiguo del mundo.

Cómo se conocieron Gabrielle y el pintor parece que también está documentado. La joven simultaneaba su trabajo en el burdel como empleada en el Café de la Gare, propiedad de los amigos de Van Gogh y donde el artista se hospedó durante cuatro meses. De hecho existe un cuadro del genio titulado "Le café de nuit", pintado tres meses antes del incidente de la oreja. Sobre este café comenta Murphy que aunque no era un burdel, "si era una casa de citas y de vez en cuando se ve alguna puta sentada a la mesa con su pareja". Al parecer son las palabras que el propio Van Gogh le dijo a su amigo Emile Bernard sobre el local en cuestión.

Gabrielle sobrevivió muchos años a la muerte del pintor y su familia ha autorizado a Bernadette Murphy a desvelar el nombre 130 años después del incidente y de recibir tan sorprendente regalo.

Una vez que ya se conoce quien recibió el lóbulo ensangrentado, y que tradicionalmente hemos estudiado que se seccionó el mismo en un brote de locura o desesperación, parece que la automutilación pierde peso con el paso del tiempo y con recientes investigaciones.

Se sabe que el suceso fue un 23 de diciembre de 1888 después de un gran altercado entre Vincent van Gogh y Paul Gauguin, quien reconoce en sus memorias que el holandés le persiguió con una navaja y que después, ya estando solo se automutiló la oreja izquierda. El propio van Gogh declaró ante la policía que se autolesionó como consecuencia de la depresión y el disgusto que le supuso el anuncio de la boda de su hermano menor Theo, quien siempre fue su apoyo y soporte.

¿PROTEGIÓ A GAUGUIN?

Sin embargo, en investigaciones posteriores, cotejando memorias, cartas, declaraciones de testigos, atestados policiales y testimonios diferentes se llega a la conclusión de que casi con seguridad fue Gauguin, quien era maestro de esgrima, el que secciona el lóbulo a su amigo durante la discusión. La policía no encontró ningún arma ensangrentada en la habitación del pintor cuando a la mañana siguiente se lo encontraron inconsciente.

Parece que según estas investigaciones, van Gogh protegió a su amigo del incidente y Gauguin regresó repentinamente a París tras el suceso. No volvieron a tener el mismo contacto que antes pero se cartearon en alguna ocasión.

Sus problemas mentales se agudizan en estos últimos años. No se sabe si parte de su locura era consecuencia de la sífilis, que contrajo en la época de París y que le hace perder todos los dientes, pero las depresiones eran constantes.

El pintor que mejor representa el postimpresionismo y reconocido por la utilización alegre y colorida en sus composiciones, tuvo una vida desgraciada, llena de altibajos, de ingresos voluntarios en sanatorios mentales, de penurias económicas y de nulo reconocimiento a su obra mientras vivió. Sólo después de su fallecimiento se le reconoce como uno de los mayores genios de la historia, autor de más de 900 cuadros, 27 de ellos autorretratos, y alrededor de 1.600 dibujos.

Dos años más tarde de este suceso, en 1890 fallece como consecuencia de una herida de bala. La hipótesis del suicidio es la más probable. Se cree que se disparó en el pecho mientras paseaba por un parque. La herida no es mortal y muere en la pensión Ravoux dos días más tarde en los brazos de su hermano Theo.

La historia de su seccionado lóbulo, de cómo sucedió, de a quien se lo regaló tiene su punto de anécdota curiosa que inspira el libro de Murhpy, aunque lo verdaderamente increíble es la vida de este pintor, que fue pastor metodista y profundamente religioso, que vivió al borde de la locura, rodeado del color de sus cuadros y de la miseria económica. Que pasó hambre de comida y hambre de amor.

Que llegó a recoger a una prostituta alcohólica, embarazada y con una hija (Sien) y que muere a los 37 años, enfermo, pobre y solo. Hoy sus cuadros alcanzan cifras astronómicas en las subastas de arte pero no pudo alcanzar a ver su éxito. Falleció demasiado pronto.

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