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VIOLENCIA INTRAGÉNERO

La violencia en parejas homosexuales también existe

No existe un protocolo para actuar ni está claro dónde tienen que acudir las víctimas

Unas 1.979 parejas homosexuales prevén casarse en Maine en los primeros tres años, de un total de 3.958, y gastarán 15,5 millones de dólares.

Unas pareja homosexual baila durante su boda.

SXC
Actualizada 17/05/2016 a las 13:08
  • EFE. MADRID
No es violencia de género porque no son heterosexuales, pero entre parejas del mismo sexo también hay maltrato y, en los peores casos, asesinato. Existe, aunque no se vea ni se conozcan las vías de escape para estas víctimas.

"La violencia es una cuestión más de los modelos de familia", explica la educadora social y sexóloga Lourdes Bravo, y desde que las relaciones homosexuales se han ido normalizando en la sociedad, también lo han hecho "las circunstancias que las rodean".

No es violencia de género porque por definición ésta es la que ejerce un hombre sobre una mujer y porque reside en la "desigualdad de poder histórica" entre ambos sexos.

Sí es violencia doméstica -y se legisla como tal-, pero es importante pararse a investigar las causas que la provocan porque "si mezclamos todos los tipos de violencia en un cajón de sastre", dice Bravo, "lo que hacemos es invisibilizar las características propias y difícilmente podremos intervenir y prevenir".

Toda violencia se basa en una desigualdad de poder, pero mientras la de género está provocada por el sexismo, la que se ha denominado "intragénero" atiende a "infinidad de variables", desde la diversidad funcional, al nivel económico, vivir aislado de amigos y familiares, no tener redes sociales, ser extranjero o la "lgtbfobia interiorizada".

El presidente de la Federación estatal de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales (Felgtb), Jesús Generelo, explica que "el estigma de la lgtbfobia" conlleva que se dificulte la denuncia, pero también "la propia aceptación de que se está viviendo una situación de violencia".

"Una persona que todavía siente vergüenza porque no se ha aceptado, tiende a ser mucho más vulnerable y a sufrir violencia", cuenta la trabajadora social del Programa Lgtbi de la Comunidad de Madrid, Vanesa Asenjo.

De hecho, según la asociación vasca Aldarte, una de las pocas especializadas en este problema, la violencia intragénero vive la misma situación que la que "hace treinta años tenía la violencia contra las mujeres".

Aunque el origen de la violencia en parejas homosexuales es diferente, los síntomas son muy parecidos a los de las mujeres maltratadas por sus parejas heterosexuales.

Asenjo cuenta que, pese a que se empieza a conocer ahora, en sus oficinas llevan viéndolo muchos años, y al final tiene mucho en común: "hay anulación, puede haber maltrato físico, control económico...".

No existe un protocolo para actuar ni está claro dónde tienen que acudir las víctimas.

En oficinas como la de Madrid, lo que ofrecen "es contención y apoyo psicológico", aunque van a empezar a trabajar junto al gobierno de la Comunidad en un protocolo para conseguir "una atención específica" y anuncios y campañas que aborden "que si estás en una pareja homosexual también puedes sufrir violencia y puedes denunciarlo".

Actualmente, la violencia intragénero está tipificada en el Código Penal como violencia doméstica, donde no existe discriminación por orientación sexual, pero a nivel social "no hay ningún recurso específico desde la Administración", según denuncia Bravo.

Desde la oficina de Madrid intentan que las víctimas asuman que lo son e interpongan una denuncia de violencia en pareja para poder acceder a una orden de alejamiento y a otros recursos. Pero estas denuncias no son posibles si el agredido es un hombre o la agresora es una mujer, por lo que lo tienen que intentar por la vía de la violencia doméstica.

"No es concebible que una persona que está sufriendo ese impacto emocional, tenga que estar viendo por dónde la cogen y ver si el juez o la jueza entiende que es un caso de violencia en pareja", se queja Asenjo.

A su juicio, se necesita sensibilización y también saber qué recursos se destinan porque ella ha tratado el caso de un hombre que se quedó en la calle tras haber sido maltratado y tuvo que acceder a recursos de Persona Sin Hogar (PSH).

Generelo pide "formación contra la homofobia" y una "ley por la igualdad LGTB" para que se incremente el conocimiento de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y del personal que los atiende en los distintos ámbitos sobre las especificidades de este colectivo y la correcta forma de atenderlo.

Y Bravo considera que se necesita un estudio profundo de este problema "para conocer las necesidades y las demandas de las personas que están sufriendo violencia".

En España no hay un registro oficial de estos casos, aunque "los datos existen, pero no son explotados", según comenta Bravo.

La prevalencia de este tipo de violencia, según datos internacionales, coincide con la de violencia de género, aunque el número de parejas homosexuales es inferior a la de heterosexuales.

Por eso, se necesita más información porque, como concluye Bravo, "no podemos sencillamente copiar las demandas de las mujeres víctimas de violencia de género, porque no tienen por qué ser necesariamente las mismas".

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