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DEPORTES

Un inicio esperanzador de Osasuna

  • El Atlético lanzó dos veces al palo y Osasuna encontró las revoluciones con la meteórica salida del marfileño Lamah

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Actualizada 29/08/2011 a las 00:03
  • FERNANDO CIORDIA . ENVIADO ESPECIAL A MADRID .

El nuevo Osasuna de Mendilibar ofreció las lógicas versiones de un equipo en pleno rodaje. En su primera aparición de la temporada, rescató un punto de un estadio con nombre que, sin embargo, no debería esconder los defectos que quedan por arreglar. No por ello, tampoco habría que pasar por alto esa regeneración positiva que ha implantado el técnico, traducida en hambre sobre el verde. Osasuna se ha quitado muchos años para ganar un soplo de aire fresco.

La calurosa mañana del Manzanares dejó un Osasuna de altibajos que se mantuvo con vida gracias a la extraordinaria actuación de sus porteros, sí de sus dos porteros, y que gozó de interesantes acercamientos que le pudieron dar triunfo. El último lo mandó Nino al limbo. Con el tiempo cumplido, marró la ocasión con todo a su favor después de una acción colosal de Lamah.

El almeriense y el marfileño forman parte del grupo de recién llegados a un vestuario que alardea de competitividad. Fue el Osasuna de las caras nuevas, comenzando por la portería de Asier Riesgo y Andrés Fernández. Todos parece que llevaran tiempo en esta historia roja, ayer azul celeste. La nueva era Mendilibar ha traído ilusiones renovadas que ya han dado el primer punto ante un equipo superior en presupuesto.

El Atlético, sin un 9 puro, fracasó en su intento. Generó su peligro a chispazos, sin ser claro dominador del balón. Fue cuando el equipo navarro no encontró la forma de cerrar filas por el carril central, y eso que por esa parcela contaba con un ejército de futbolistas.

Sin interior derecho

Mendilibar sorprendió con un dibujo que renunció a las bandas. Osasuna apenas tiró centros, más bien su camino fue el eje. Nekounam y el chaval Timor formaron el doble pivote. Junto a ellos se colocó Puñal, como falso interior derecho. Cejudo actuó por la izquierda y Nino y Kike Sola formaron la pareja de puntas. Trivote con dos delanteros es renunciar a un costado. Pura matemática. Llámese, asimetría.

Todo este entramado, ensayado en los test de pretemporada, deparó un juego ofensivo pobre en la primera mitad. Neko probó fortuna en dos ocasiones desde fuera, al igual que un Nino extraordinario en la movilidad y sobrado de listeza en la interpretación de cada jugada. Lo poco que llegó al área colchonera fue por el interior. Allí esperaban Domínguez y Courtois, dos buenos cimientos del nuevo proyecto de Gregorio Manzano.

El Atlético había protagonizado un inicio vivo, pero no fue hasta el filo del descanso cuando dispuso de sus mejores llegadas. Reyes, Adrián y Salvio formaron la línea ofensiva del 4-3-3 de Manzano. Con tanto pivote en el campo (Neko, Timor, Puñal, Mario, Tiago y Gabi) el tráfico fue muy denso.

Apareció Asier Riesgo en primer lugar para salvar el 1-0. El mérito es suyo por haber sido paciente en la pretemporada. Su reivindicación le dio el premio de la titularidad, y el guipuzcoano respondió. Ganó en el mano a mano a Salvio, precisamente el jugador con el que chocó minutos antes para lesionarse en la rodilla izquierda. La parada se produjo con el esguince en sus carnes, lo que le otorga mucho más valor.

Un inmediato disparo lejano del delantero argentino que pegó en el palo terminó por echar por tierra sus deseos de seguir sobre el terreno de juego. Mendilibar ni se inquietó. Tiene porteros en el armario. Salió Andrés Fernández, convertido en héroe inesperado.

El mejor arquero de la pasada liga de Segunda transmitió seguridad pese a su inexperiencia en Primera. El escenario no le atemorizó. Atrapó todos los balones. Su primera parada fue a los pies de Adrián. Luego se estiró a disparos de Mario y Gabi, los motores con los que carburó el Atleti.

El ciclón Lamah

Mendilibar volvió a su origen táctico a falta de media hora. Sentó a Timor e hizo debutar a Lamah. Cejudo volvió a la derecha en este 4-4-2. El pura sangre africano rompió el cerrojazo con sus valientes y meteóricas incursiones, cuando los dos equipos pedían más el agua que el balón en este final de alternativas. Osasuna dejó fisuras, cedió metros y esperó la contra. Roversio se encargó de apagar los fuegos con su agilidad defensiva. El Atlético tampoco andaba sobrado. Reyes estrelló una pelota en la madera y Juanfran no fue la solución de emergencia.

Lamah, el jugador con más velocidades en la caja de cambios, penetró por todos los lados. Por la izquierda le paró Perea (amarilla), por el centro hizo lucirse a Courtois con un tremendo zapatazo y por la derecha, en el arrebato final, llegó a la línea de fondo para servir en bandeja a Nino. El delantero se acomodó el cuero en el control orientado y disparó fuera. Instantes después, Andrés ponía la guinda con una parada de reflejos ante Adrián. Tenía que ser así.




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