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DEPORTES

Osasuna se come el turrón en Europa tras ganar al Villarreal (2-1)

  • El Villarreal tocó la pelota sin encontrar ocasiones y cayó ante un enérgico Osasuna que termina el año con 25 puntos

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Actualizada 19/12/2011 a las 00:05
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  • FERNANDO CIORDIA . PAMPLONA

Osasuna sigue derribando barreras jornada a jornada. No le da vértigo la tabla ni tiene mal de altura. Su excelente clasificación con la que termina el año, en puestos europeos con 25 puntos, permite concluir que su estado anímico es altísimo. El nivel de confianza le hace creer en sí mismo. Es pura ambición, como ocurrió ayer en el triunfo frente a un equipo que le barre en presupuesto y objetivos.

Los rojillos levantaron un partido que estaba perdido en el segunda mitad. Nadie perdió la calma ni miró el reloj. Había tiempo para meter una velocidad más y mirar a los ojos a su rival. Le asestó un par de golpes que dejan a su entrenador grogui. Empató Ibrahima en una acción brillante en el control del centro que colgó Lamah y sentenció Sergio de cabeza a la salida de un córner. Más petróleo en la estrategia. El termómetro de la fe. Así ganó un Osasuna que intenta aplicar el estilo que le pide un técnico que no baja nunca la guardia. Al 7-1 del Bernabéu le han sucedido tres triunfos y dos empates.

Mendilibar ha conseguido devolver a Pamplona un equipo con los valores de siempre. Agresividad y pelea. Gusta esa raza por aquí. Larga vida a esa entrega. Nadie lo pasa bien en el Reyno, uno de los dos campos inexpugnables junto al Camp Nou. El Villarreal fue ganando durante diez minutos, pero nunca fue superior.

Atacando con laterales

Los castellonenses no pudieron sacar la pelota controlada por el piso como les gusta. Diego López se vio obligado a jugar en largo por la presión adelantada de un oponente bestial sin balón desde los delanteros. Marcos Senna sujetó al equipo, y Borja Valero fue su conductor. Osasuna estuvo perfectamente plantado, unido en sus líneas y osado en las subidas de sus dos laterales. Satrústegui y Damiá aprovecharon los carriles, mientras que Lamah e Ibrahima se tiraron más al centro. Una maniobra interesante.

Eneko Satrústegui cumplió con creces en su debut en el Reyno. Se incorporó para poner centros de rosca. Uno terminó en gol anulado de Raúl García por fuera de juego y otro en un remate por encima del larguero de Nino. Como defensa también sobresalió, atento y agresivo. Así ocurrió en el minuto 20 cuando se lanzó a la hierba para cortar el disparo de Borja Valero que olía a gol. El Villarreal había trenzado con Marco Rubén y Camuñas, en las acciones combinativas suyas.

Mendilibar se vio a obligado como es costumbre a mover el banco en la primera parte. Raúl, con molestias en el dichoso bíceps femoral, dejó su puesto a Timor, que al igual que Satrústegui no desentonó. Faltaba profundidad frente a un Villarreal que se defendía bien. El fuera de juego fue su trampa.

El primer tiempo igualado dio paso a un segundo más rojillo. Osasuna comenzó a dar pasos hacia adelante. Nekounam lanzó un zapatazo con la pierna izquierda desde fuera del área que hizo temblar el larguero de Diego López. La dirección del iraní y la listeza de Puñal en los rechaces formaron un doble pivote de poderío.

Con Lekic, juego directo

Camuñas, Borja Valero y Senna tocaron como si fuera un ataque de balonmano hasta que la pelota llegó al costado de Cani para servir al incansable Marco Ruben. Osasuna estaba metido atrás, pero el 0-1 no le desestabilizó. Le dio más fuerza, y pasó a jugar más directo con el deseado Lekic y Cejudo en el campo. Ibra empató en el 74 y cierra el año como pichichi rojo. Su cuota de efectividad es alta en el área, así como la de su trabajo.

El senegalés puso después en bandeja un mano a mano a Cejudo con Diego López que interrumpió finalmente Oriol cuando el cordobés lo tenía todo a su favor. Garrido no dio una con los cambios. Cada jugador que entraba no jugaba en la posición del anterior. Cometió además el fallo de hacer uno en una acción a balón parado en contra, regla sagrada del fútbol. Casualidades aparte, Timor puso una pelota sobre un Sergio que se elevó sobre cuatro amarillos en un salto limpio. El Reyno vivió una nueva fiesta, con sabor a Europa.




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