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Llega la Ciudad de la Música

  • El próximo martes comienzan las clases en el Conservatorio Superior y el lunes 12 en el Profesional

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Actualizada 04/09/2011 a las 00:03
  • N.A. . PAMPLONA

Para ellos, el nuevo curso no puede empezar con mejores alicientes. Desde que se les quedó pequeño el edificio de la calle Aoiz, los alumnos y profesores del Conservatorio Pablo Sarasate de Pa llevaban 37 años reivindicando una sede adecuada para impartir la enseñanza musical en Navarra. Mientras tanto, han estado vagando por instalaciones precarias, en un estado de eterna provisionalidad. En ese pupular han conocido hasta tres sedes diferentes: el edificio de la calle Aoiz, -el primero que se creó como sede de un conservatorio en España, en 1963-, el colegio Blanca de Navarra y el edificio de Teresianas, situado en la calle Mayor. Por su parte, el edificio de la calle Aoiz se había acondicionado como sede del Conservatorio Superior de Navarra. Ahora, por fin, ambos centros han acabado hermanados en la Ciudad de la Música, en Mendebaldea, y en el futuro avanzarán más unidos que nunca. En total, los 805 alumnos y 143 profesores que estrenarán este curso en la Ciudad de la Música lo harán en unas instalaciones de lujo, como el espectacular auditorio de 400 plazas del Conservatorio Superior, cuyas condiciones superan incluso a la sala de cámara del Baluarte. "Tiene mejor visibilidad y el escenario es el doble de grande. Caben 80 músicos", detalla Julio Escauriaza, director del Conservatorio Superior. Durante este curso, la implantación del grado superior se hará acorde con el plan Bolonia, que adecuará la enseñanza al marco europeo. La titulación que ofrece el Superior equivale a un nivel universitario, mientras la del Conservatorio Profesional faculta para impartir clase en una escuela de música o ser instrumentista en una orquesta.

SANTIAGO GARAY USTÁRIZ DIRECTOR DEL CONSERVATORIO PROFESIONAL PABLO SARASATE

"Me gustaría promover la música actual"

Aún está por estrenar su despacho. ¿Todavía no se lo termina de creer?

El cambio es radical y estamos contentísimos porque nuestras aspiraciones se han cumplido con creces.

Y el nuevo edificio también ha llegado con años de retraso.

Sí, pero tenemos que pensar que si no hubiéramos entrado en el Plan Navarra 2012, ahora, con la crisis económica, hubiera sido mucho más complicado. Además, yo que he visitado últimamente varios conservatorios en España y en el extranjero, no me equivoco si digo que ahora mismo este es el mejor que existe en España, en cuanto a espacios de utilización, condiciones de insonorización, etc.

¿Qué expectativas se abren con este nuevo edificio?

Es todo un reto, porque estamos en el ecuador de la implantación del grado superior y también tenemos que captar alumnos de muchos otros lugares. Además, queremos que nuestros propios alumnos tengan la movilidad que se contempla en el programa Erasmus. En definitiva, queremos ponernos a la altura de Europa en cuestión musical, porque tenemos mucho que aprender de otros países.

Eso se concretará en el Plan Bolonia. ¿Cómo va a repercutir en la enseñanza musical?

Nuestro reto es conseguir que el nivel de los alumnos sea paralelo al deEuropa. Su dedicación a los estudios musicales deberá ser plena, no como ocurría hasta ahora, que compatibilizaban el conservatorio con otros estudios universitarios.

Sin embargo, a pesar de impartir estudios superiores, el Conservatorio ha funcionado como un instituto de enseñanza secundaria. ¿Cómo se resuelve esa paradoja?

Sí, es una situación irregular que se debe corregir porque ya estamos incluidos en el marco europeo de enseñanzas superiores. Y eso, entre otras cosas, se traduce en desarrollar unos sistemas de selección del profesorado correspondientes a ese nivel. En ese sentido sí tenemos un problema, porque el Ministerio de Educación no ha promulgado un Real Decreto de Especialidades en la friolera de 22 años. Eso nos está afectando a la hora de completar nuestras plantillas. Existía ya un borrador del decreto, pero me temo que se quedará aparcado con el futuro cambio de Gobierno.

Y en este Conservatorio, ¿cuándo se logrará una plantilla deseable?

Es uno de los temas en los que más hay que incidir. Lo primero que voy a hacer es instar al Departamento de Educación a que abra las listas de contratación, que en Navarra llevan congeladas desde el año 2005.

En el próximo curso, el Departamento de Educación va a tener que lidiar con situaciones conflictivas, incluyendo posibles huelgas.

No nos tiene por qué influir.

Pero tampoco se librarán de los recortes.

Yo no quiero hablar de crisis, porque si en algo no se debe recortar es en educación. Sí, hay una crisis, pero yo no quiero tenerla en la cabeza.

Dígaselo al Gobierno.

Creo que hay otras muchas cosas que son prescindibles antes que la educación.

La Ciudad de la Música está llamada a convertirse en un referente. ¿Incluso por delante del Musikene de San Sebastián, que sería su competencia más directa?

El sistema de Musikene no ha funcionado, porque se limitaba a traer a una gran figura para que impartiese unas clases magistrales cada quince días, cuando los alumnos requerirían una atención continua. Yo he percibido mucho desencanto en los alumnos de Musikene. No vale de nada ponerle al mejor violinista del mundo a dar clases a un alumno de grado elemental, porque lo destroza. Ese tipo de profesorado sería más válido para unos niveles posteriores al grado superior. En ese sentido, nosotros ya tenemos diseñado un programa de "master classes" para traer durante el curso a una docena de grandes figuras.

Entonces, ¿espera que la Ciudad de la Música se convierta en un gran reclamo para los estudiantes de otras comunidades?

Sí, el edificio nos va a ayudar, pero hay que responder a las expectativas. La inversión que ha hecho el Gobierno no se puede quedar sólo en el edificio. El paquete es muy bonito, pero hay que cuidar todo lo que hay dentro.

¿Y qué otras iniciativas se están planteando para fomentar el atractivo del Conservatorio?

Tenemos que darle una proyección social al centro y potenciar las actuaciones de nuestras orquestas, grupos de música de cámara, la Big Band de jazz... Por ejemplo, el jazz representa a un tercio de nuestro Conservatorio. Tenemos que conseguir que la gente venga a nuestro auditorio.

¿Y no sucede que la mayoría de los alumnos de los Conservatorios al final acaban optando por la docencia?

Sí, hay que evitar que el Conservatorio sea una fábrica de profesores. Tenemos que abrir horizontes, porque hay muchas profesiones relacionadas con la música; por ejemplo, desde el punto de vista de la gestión o de la producción.

DNI

1 Personal. Santiago Garay Ustáriz (Pamplona, 1966) está casado con Susana Vélaz. Son padres de dos hijos.

2 Profesional. En 1987 se incorporó como profesor de la escuela de música Sebastián de Albero de Pamplona y posteriormente fue director y profesor de la Escuela de Música de Noáin (1994-2000). En el Conservatorio Profesional Pablo Sarasate ha desempeñado su labor como profesor de Lenguaje Musical desde 1999 y durante dos años ejerció de vicedirector. En 2004 obtuvo plaza fija en la especialidad de Lenguaje Musical. Ha sido promotor de un nuevo método de enseñanza musical ideado para niños, "El País de la Música".

JULIO ESCAURIAZA DE LAS HERAS DIRECTOR DEL CONSERVATORIO SUPERIOR DE NAVARRA

"Tenemos el mejor conservatorio de España"

Su padre también fue director del Conservatorio Pablo Sarasate.

Sí, fue director en funciones. Además, todo el mundo pasaba por mi padre, porque él daba la asignatura de Acompañamiento Musical. Fue él quien me introdujo en este mundo, pero él acompañaba con el piano a cantantes e instrumentistas, una faceta que yo no he desarrollado. Yo me he especializado directamente en Lenguaje Musical.

Ha sido profesor durante 30 años. ¿Cómo se siente ahora con esta nueva perspectiva?

Conlleva mucha responsabilidad, porque ahora me toca ser más gestor que músico. Sé que va a haber problemas, porque las decisiones nunca se toman a gusto de todos. He sido director de varias escuelas de música, pero la proporción de los asuntos es muy diferente. De todas maneras, el contacto con los alumnos lo voy a seguir manteniendo, porque daré clases dos horas a la semana.

¿Le preocupa la plantilla de profesores?

Antes, la diferencia entre funcionarios e interinos era escandalosa, pero ahora se ha recortado porque a finales del curso pasado se cubrieron bastantes plazas con las oposiciones. Pero está el problema de que los dos conservatorios, el Superior y el Profesional, compartimos plantilla. Hay un trasvase de profesores itinerantes que están entre los dos centros. Eso habría que solucionarlo en el futuro, estabilizando las plantillas de ambos centros.

Y ahora esos profesores no van a tener que desplazarse. ¿Qué otras ventajas ve en el hecho de que los dos conservatorios estén juntos?

Aquí se va a crear un entorno musical y las actividades de un centro repercutirán en el otro, por ejemplo, compartiendo cursillos. Fomentaré la relación entre ambos conservatorios todo lo posible.

Usted se ha forjado en las escuelas de música, que son la cantera del Conservatorio.

Por eso también quiero fomentar la relación con las escuelas de música. Veo un problema con los instrumentos minoritarios, como el fagot, contrabajo, flauta de pico, clave... Se imparten muy poco en las escuelas de música. Y si no se crea una base de alumnos, es imposible que luego accedan a estudiar esos instrumentos en el Conservatorio. Me gustaría encontrar una solución.

¿Y en qué otros aspectos le gustaría reforzar la relación con las escuelas de música?

Me gustaría que fuesen partícipes de la Ciudad de la Música, que sientan esto como algo suyo y puedan ofrecer actuaciones. Si vienen al auditorio, serán conscientes de lo que pueden llegar a disfrutar en una orquesta.

A usted, que siempre le ha preocupado la innovación en la enseñanza, ¿en qué aspectos habría que mejorarla?

Hay que conseguir que la enseñanza musical sea motivadora, que al alumno no le suponga un esfuerzo venir a clase. La clave es ofrecer algo atractivo, ameno y pedagógico. El problema de la música es que requiere mucho esfuerzo, algo que no se fomenta en la sociedad actual.

Usted apuesta por adelantar la enseñanza musical a los tres años y también ha ideado un método para ello, "El país de la música".

Sí, es más fácil motivar a niños de entre 3 y 6 años con actividades lúdicas. El proyecto de El país de la música se ha llevado a cabo en 16 escuelas de músicas y colegios de Navarra y está comprobado que beneficia mucho. Se trata de crear un caldo de cultivo para que entiendan mejor la música.

Y si trasladamos esta cuestión a los alumnos del Conservatorio Profesional, ¿cómo habría que mejorar la motivación?

La principal dificultad es compaginar los estudios reglados, como el colegio o el instituto, con el Conservatorio, que requiere mucho esfuerzo y mucho tiempo. En ese sentido nos llevan ventaja otros países que consiguen crear centros integrados o que saben compaginar los horarios para que no se convierta en una sobrecarga excesiva.

¿Qué otras inquietudes ha percibido en los alumnos?

A mí me gustaría abrir las puertas a la música actual. Mozart y Bach son una maravilla, pero también hay música actual de calidad que es compaginable con la clásica. Sucede que los alumnos viven una experiencia con la música en su casa, en la televisión o con sus amigos, y cuando llegan a un Conservatorio se encuentran una realidad diferente, como si viajaran dos siglos atrás.

En ese sentido, se ha dado un paso importante con el jazz.

Sí, aquí ofrecemos la asignatura de "Introducción al jazz" y tiene mucho éxito. Pero habría que plantearse el poder incorporar nuevos instrumentos, como la batería, el bajo eléctrico o la guitarra eléctrica. En series americanas como Fama hemos podido ver que los estudiantes de música sabían tocar desde Mozart hasta los Beatles o Police. Y a través de esa música que engancha tanto a los jóvenes, les haces llegar a la clásica. No son músicas rivales.

DNI

1 Personal. Julio Escauriaza de las Heras (Barcelona, 1963) está casado con Virginia Martínez-Peñuela. Son padres de tres hijos.

2 Profesional. Realizó sus estudios musicales en el Conservatorio Superior de Música de Madrid, obteniendo el título de profesor superior de flauta. Amplió estudios en París, donde consiguió el diploma de enseñanza en L"École Normale de Musique, lo que completó con cursos de perfeccionamiento en Francia e Inglaterra. Ha impartido flauta en varios conservatorios, incluyendo el Superior de Madrid. En los últimos siete años ha sido director del Conservatorio Profesional Pablo Sarasate.




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