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DEPORTES

Ilusión en el Reyno tras la victoria de Osasuna sobre el Sporting (2-1)

  • El equipo navarro acabó desfondado y pidiendo la hora después del derroche físico y el buen fútbol que había ejercido

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Actualizada 12/09/2011 a las 01:02
  • FERNANDO CIORDIA . PAMPLONA .

Osasuna ha comenzado su aventura 2011-12 con la misma electricidad que terminó en la anterior. El motor funcionó a altas revoluciones en el Reyno frente a un Sporting incapaz de meterse en la pelea. El equipo navarro acabó el choque con ciertos apuros, más por el marcador que por la estéril superioridad asturiana, pero hasta ese momento de cortocircuito físico, supo conducir el partido como dictaba su guión.

El tramo que discurrió desde el gol de Nino hasta el descanso resultó sencillamente extraordinario. Fueron veinte minutos con aroma Sadar a base de una presión que borró al Sporting y unas bellas pinceladas de fútbol que dejaron para el disfrute del público un par de golazos. Más allá de haber sumado cuatro puntos en seis partidos, este Osasuna ilusiona por las sensaciones que ofrece. Juega a lo que quiere su entrenador y su fútbol transmite. Hasta media docena de caras nuevas se contaron ayer en la alineación de Mendilibar, que mantiene lo bueno que dejó la pasada temporada y además se ha rodeado de jugadores con más hambre y más chispa.

Cejudo y Lamah han hecho olvidar a Juanfran y a Camuñas. Es mucho decir, pero por ahora parece que sí. Los dos interiores completaron ayer una soberbia actuación gracias a su incesante movilidad y continuo atrevimiento. Dotaron al centro del campo de una alegría que en la creación no se la iban a dar Puñal y Lolo, de corte más defensivo e inesperada apuesta de Mendilibar, que dejó para la segunda parte la carta de Raúl García.

Primera parte de sobresaliente

Entre los dos pivotes sujetaron bien a la línea ofensiva que colocó el de Zaldibar por delante. Los dos hombres de banda y los dos puntas, Nino más retrasado que Kike Sola. Osasuna ocupó perfectamente todos los espacios del campo. Fruto de su agresividad, fue ganando toda esa serie de pequeñas batallas en los balones divididos y comenzó a disparar con rabia a Juan Pablo. El meta del Sporting mandó a córner sendos disparos de Lamah y Raitala. Los dos recién llegados se asociaron bien por esa banda izquierda que parecía quedar huérfana hace no poco tiempo. Cumplieron un feliz debut en el Reyno.

El Sporting fue un equipo gris. Se quitó la pelota demasiado pronto, sin que sus centrocampistas entraran en acción. Sangoy, su delantero, alternó alguna interesante maniobra con caídas voluntarias. Tan solo Trejo afiló el cuchillo en este primer tiempo, con una internada de la banda al centro que terminó con un disparo y una fenomenal estirada de Andrés Fernández.

Antes de que se cumpliera la media hora, del minuto 27 al 29, Osasuna aceleró el paso para marcar por partido doble. Había entrado el partido en una fase insulsa hasta que Cejudo apareció entre líneas y rompió a la zaga asturiana con un pase a su espalda. Kike Sola se marcó una carrera de las que le gustan y tiró un pase milimétrico al segundo palo para que apareciera el más listo de la clase. Nino llegó sobrado de fuerzas al área pequeña para empujar el cuero a placer. Fue una acción de tiralíneas, de las que gustan por aquello de la velocidad.

El Sporting ya no se repondría del golpe. El siguiente en pegar fue Álvaro Cejudo dos minutos después. El de Puente Genil conectó un volea que fue a la red, premio de su ambición. El misil hizo saltar el radar. Fue curioso que el centro partiera de la bota izquierda de Sergio, desplazado circunstancialmente a la banda por ir a recoger un balón tras una jugada de estrategia. Para él es la asistencia. Meritoria.

Barral pone el susto

Osasuna se marchó al vestuario ovacionado por su parroquia, entusiasmada por la descarada verticalidad de Lamah. El marfileño tenía el gol entre ceja y ceja. Comenzó la segunda parte con su fuerza física imponente, para conducir los contragolpes o desbordar a su par. La grada va a disfrutar con él.

Al camino de rosas le brotaron algunas espinas en el tramo final. Sergio se fue a la ducha lesionado y Lamah no pudo con los calambres después de todas las carreras que protagonizó. Mendilibar colocó a Raúl García de segundo punta. A los pocos segundos de ser ovacionado por su regreso, tuvo en su cabeza el 3-0 tras un centro de Cejudo. El fallo en el área chica no le impidió después aportar buenas dosis de sensatez al equipo. Eran los momentos más complicados del partido.

Preciado ya había renovado su centro del campo en el descanso y se jugó el todo por el todo con Barral, que salió a morder desde el banquillo. El pequeño gaditano enganchó un disparo desde el pico del área que no debería haber supuesto mayor problema para Andrés. El joven arquero rojillo no estuvo acertado, pero su error no costó puntos, que es lo importante.

Osasuna terminó sufriendo, sin fuerzas en sus piernas. El Sporting tampoco dio la sensación de crear peligro, pese a la montonera de futbolistas que acumuló arriba, incluido el central Botía. Los tres puntos no se escaparon. La siguiente estación será el Camp Nou.




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