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DEPORTES

Homenaje con final feliz

  • Miguel Flaño adelantó antes del descanso a los rojillos, que luego se echaron atrás y perdieron el orden y el control

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Actualizada 05/12/2011 a las 01:01
  • FERNANDO CIORDIA . PAMPLONA .

Osasuna se ha montado en el preciado tren de la dinámica positiva, esa racha que en el fútbol nunca se debe subestimar. Hay veces en que las circunstancias pesan más que los merecimientos o las tácticas empleadas. Viento a favor sopló ayer en el Reyno para anotarse un triunfo casi tan increíble como la posición que ocupa en la tabla. La fortuna no debería entrar en el vocabulario futbolístico. Suena a argumento rancio, pretexto sin convicción. Pero ayer la hubo.

Los navarros tuvieron todo tipo de aliados: los palos (hubo dos), las paradas de un felino Andrés Fernández (media docena) y la mala puntería de un rival que sembró el pánico en la segunda parte. Todo cuenta, cierto es, pero es que lejos de merecer el empate, Osasuna anotó el gol del triunfo sobre la bocina, después de no haber disparado a puerta apenas en todo el encuentro.

Javad Nekounam lanzó un magistral golpe franco que destrozó al Betis, en el mismo minuto o en la misma portería que su histórico gol contra el Girondins. La puso en la escuadra. Hubo delirio para una grada que reclamó en varios momentos a los jugadores mayor testiculina y se encontró con un regalo que no esperaba. Ganar de esta forma decoró la gran fiesta que vivió Patxi Puñal, el corazón que hace latir a Osasuna desde hace una década.

La efectividad fue máxima. Dos acciones aisladas a balón parado, dos goles. El resto de prestaciones ofensivas, nada de nada. Los rojillos vivieron de su orden en la primera mitad pero se quebraron en la segunda, momento en que el Betis adelantó líneas y comenzó su carrusel de ocasiones.

El tapón que planteó Mel

Pepe Mel cambió el dibujo en el Reyno para salvar su pellejo, con una línea defensiva de cinco jugadores que taponó los ataques rojillos. Mendilibar brindó la oportunidad a Kike Sola, rodeado de demasiados defensas y sin chispa. Osasuna no pudo funcionar ni materializar su dominio en peligro, pero supo sacar partido a esa faceta tan determinante como las jugadas de estrategia.

El ultradefensivo Betis perdió su solidez en dos córners. Pocos fallos pero graves. Uno lo remató fuera Raúl García y otro Miguel Flaño a gol. El central completó un partido redondo como zaguero y aportó después de muchos meses su cuota de eficacia al segundo palo. Sin oposición y sin saltar, dirigió el testarazo a la red del meta Casto.

El Betis tampoco daba la sensación de apretar de verdad a Osasuna. Un disparo de Salva Sevilla, eso sí, había golpeado el palo navarro a los seis minutos. Así que Pepe Mel se jugó el todo por el todo en la reanudación. Volvió a sus orígenes con cuatro defensas y dos puntas, Castro y Santa Cruz, más otro jugador ofensivo como Pereira en banda izquierda. Las lesiones comenzaron a castigar a Osasuna un partido más. Rubén y Raúl se fueron a la ducha antes de tiempo. Por el navarro salió Ibrahima, en la media punta, y el equipo terminó de fracturarse.

Carrusel de ocasiones

El rival circuló más y mejor, por abajo y en el área navarra. Beñat, nuevo inquilino en el campo, se convirtió en el dueño y señor en el centro del campo. Osasuna perdió el poco control que le quedaba y replegó líneas pero de una forma desacompasada, dando la sensación de estar en inferioridad numérica. Poca gente por delante del balón, mala señal. Demasiado conformismo.

Andrés Fernández comenzó su festival con un meteorito envenenado que cayó del cielo a un disparo de Cañas (m.52), luego aguantó el tipo ante Pereira (m.56) y vio cómo Santa Cruz disparaba raso junto al palo (m.64). No hubo forma de parar la sangría.

Flaño sacó la siguiente casi bajo palos en un cruce espectacular tras una gran jugada de Pereira (m.65) y el meta murciano sacó a bocajarro un remate de Castro en el que se jugó el tipo (m.69). El cántaro se rompió, justo recién entrado Raitala por un acalambrado Roversio. Pereira conectó con Rubén Castro y el Betis empató a falta de diez minutos para el final. Se veía venir.

Había tiempo de sobra para ver más paradas de Andrés. Otra a Pereira (m.81), a falta endiablada de Beñat (m.86), a disparo de Santa Cruz con una gran estirada (m.88) y de nuevo ante Pereira (m.90). Entre medio, Rubén Castro se topó con el larguero cuando el Betis ya cantaba el gol del triunfo (m.87).

Osasuna se había salvado de la derrota y en el tiempo extra, Ibrahima forzó una falta al borde del área de un envío largo de Flaño.




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