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Dos navarros se ofrecen a donar altruistamente un riñón a desconocidos

  • "El buen samaritano no es necesariamente creyente, sino una persona solidaria con el prójimo y la sociedad"

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Actualizada 11/12/2011 a las 01:05
  • M.C.G. . PAMPLONA .

Donar un riñón a una persona totalmente desconocida, con la que no se guarda ninguna relación familiar ni de amistad, que lo necesita urgentemente para poder seguir viviendo y sin esperar recibir nada a cambio. Regalar un órgano por la satisfacción de hacer algo desinteresado por el prójimo. Semejante muestra de altruismo no es frecuente, pero de vez en cuando se da. En Navarra dos personas han acudido a la asociación de trasplantes con el firme propósito de donar de forma anónima un órgano a una persona enferma, sin importarles el nombre del destinatario. Es la donación que se denomina del buen samaritano, que fue aprobada en España a principios de 2010, y que forma parte de las fórmulas de donación entre vivos. "Hasta noviembre de 2011 hemos recibido un total de 83 solicitudes de personas de toda España que quieren donar un riñón de manera altruista. De ellos, dos son navarros", cuenta la médico de la Organización Nacional de Transplantes (ONT), María Valentín.

La figura del buen samaritano es ya existía en Estados Unidos desde los años ochenta y donde el 50% de las donaciones de riñón son de donante vivo. Reino Unido, Holanda e Italia disponen de esta fórmula de dotación que responde a la imperiosa necesidad de aumentar las donaciones entre vivos en unos tiempos en los cada vez hay menos accidentes de tráfico y los fallecidos son cada vez de mayor edad.

Aunque España ostenta el liderazgo mundial en tasa de donaciones y de trasplantes (32 donantes por cada millón de habitantes), el objetivo es desarrollar nuevos modelos de trasplantes entre vivos.

Cuando una persona quiere ser donante buen samaritano se le realizan una serie de evaluaciones para garantizar que tiene una buena salud y que la donación no va a perjudicarle. Esta evaluación se realiza en tres niveles, tal y como dicta el protocolo. Primero, una evaluación en la que, además de informar en profundidad a la persona, se le realiza una historia clínica y una valoración social haciendo especial hincapié en sus motivaciones. El resto de evaluaciones se realizan en el ámbito hospitalario y comprenden una serie de exámenes y pruebas complementarias para estudiar al candidato desde un punto de vista físico, psíquico y social, exactamente igual que en una donación entre familiares. La persona altruista no debe saber nada del receptor, que será la persona que lo requiera con más urgencia de la lista de espera de toda España. Desde la ONT afirman que por motivos de confidencialidad "no es posible detallar en qué fase de la evaluación" se encuentran los dos navarros buenos samaritanos.

"El 2011 ha sido un buen año para la donación de órganos"

Juan José Unzué defiende con vehemencia la bondad del ser humano. El coordinador de trasplantes en Navarra es testigo directo de las miserias y las grandezas de los hombres frente a la enfermedad. Por su despacho han pasado personas que deseaban donar los órganos de forma desinteresada, sin importarles quién fuera el receptor.

Cuesta creer que haya gente tan altruista que quiera donar un órgano sin importarle a quién va destinado.

¡Y tanto! Que en una sociedad tan egoísta haya donaciones es un milagro. Pero existe gente desinteresada, gente buena de verdad, que cree que la vida le ha dado mucho y que quiere devolver lo mucho que ha recibido, gente que apuesta por hacer una sociedad más solidaria... Son casos contados, pero nos llegan. Siempre han existido esas personas, pero como hasta el año pasado no se reguló este tipo de donación, les hacíamos desistir. Ahora, la pena es que no todas pasan las duras y rigurosas pruebas físicas y psicológicas que se exigen. Desde luego, es un gesto impresionante. Sin duda, quienes se ofrecen son personas diez.

¿Cómo llegan esas personas a su despacho?, ¿qué le dicen?

Normalmente, llegan a la asociación de trasplantes por diferentes cauces. Al final, me llegan a mí y luego los ponemos en contacto con la Organización Nacional de Trasplantes, en Madrid, para que coordine todos los casos. Es gente muy discreta, que huye del protagonismo. Te cuentan que quieren donar un riñón o una parte del hígado...

¿Son creyentes?

No necesariamente. Diría que suelen ser más solidarios que creyentes. Luego, las mujeres tienen más inquietud en esta cuestión. Son quizá más comprometidas. El hombre, en general, es más dadivoso de muerto o si tienen diálisis.

¿Cómo están las listas de espera a día de hoy en Navarra?

Mejor que en los últimos años por estas fechas, aunque lógicamente con que haya una sola persona que esté necesitando un órgano no son buenas cifras. En concreto, tenemos quince personas que esperan un trasplante de hígado y 80 personas que esperan uno de riñón y dos que esperan un corazón. Son datos buenos comparados con los de otros años. Si miramos fríamente las cifras son mejores porque, el año pasado por estas fechas, había 90 navarros que esperaban un riñón, 21 o 22 que necesitaban un hígado y de corazón, había dos, igual que ahora. Para hacerse idea, para mitad de noviembre habíamos hecho lo mismo que en todo 2010. Por eso, lo que estamos haciendo es, para entendernos, de propina.

No sé si la crisis se nota en las donaciones.

Si se nota es para bien, contra todo pronóstico. Recuerdo a un médico argentino que estuvo aprendiendo aquí sobre las donaciones y decía que durante la crisis argentina, la gente dejó de donar quizá por la negatividad del ambiente. Y teníamos ese miedo, pero no está siendo así. ¡Cómo para no creer en el ser humano!

Este año, ¿se le ha quedado grabado algún caso de generosidad en concreto?

Me quedo con los familiares de una persona joven que murió por hemorragia cerebral. La familia nos dio todo. La gran cantidad de órganos que pudimos utilizar para ayudar a otras personas. Mandamos en avión a otros sitios los pulmones y el corazón. Aquí se quedaron los riñones.




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