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El liderazgo, algo más que dirigir

SOCIO-DIRECTOR DE EFIC

Pedro Marcos, socio-director de EFIC

El liderazgo, algo más que dirigir

Pedro Marcos, socio-director de EFIC

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Actualizada 16/03/2016 a las 03:00
  • Pedro Marcos
El tiempo pasa, el mundo cambia y las empresas se transforman. Y por tanto la forma de gestionar y liderarlas cambia. Esta reflexión seguramente la habremos escuchado en numerosas ocasiones, si bien, pocas veces hemos caído en la cuenta de tomar conciencia acerca de lo que realmente nos está tratando de decir.

Como líderes de equipos, de empresas u organizaciones contemplamos el cambio como esa piedra angular sobre la que gravita la evolución del mundo empresarial (y el mundo en general) y es lo que ha ido tematizando el rol y el desempeño del líder a través de los tiempos.

A lo largo de la historia han sido muchos los estilos de liderazgo acuñados en las grandes instituciones académicas y, como consecuencia, en los consejos u órganos de dirección de las principales organizaciones que pilotan los devenires de nuestro mundo empresarial. Estilos autoritarios, participativos, comunicativos, etc. Ahora bien ¿cuál es el que impera ahora?

Sería muy arriesgado adoptar una posición tajante y visceral a la hora de plantear una respuesta, puesto que son muchas las empresas y organizaciones existentes, así como la casuística de las mismas. Lo que sí es cierto es la importancia que ha ido adquiriendo y que tiene ya en la actualidad la exigencia al líder de no sólo liderar funciones o puestos de trabajos, es decir, ejercer un liderazgo "técnico". Con eso ya no basta.

En estos momentos y más que nunca, la presencia de la persona que hay detrás de cada puesto, que se esconde a veces tras un organigrama enmarañado, ha acuñado un foco de atención inaudito hasta ahora en la historia empresarial de cualquier organización.

Al líder no le basta ya tan sólo con saber de la materia técnica o del negocio en cuestión de la organización, ni saber manejar equipos como hasta ahora se había entendido. El líder ha de saber ser un líder de personas, o lo que es lo mismo ha de "liderar personas".

Esto lleva a una definición de liderazgo que se aleja de las que tradicionalmente se han podido verter en los distintos ámbitos sobre los que se han demandado. Así que se podría decir que el verdadero liderazgo no surge del ejercicio del miedo, sino del ejercicio de la generosidad con tu equipo, facilitándole una vida mejor y más feliz, tanto en el ámbito personal como profesional. El líder no manda, sino que crea espacios para ejercer la libertad, una libertad responsable por parte del equipo, y empodera a las personas para ser protagonistas de sí mismas.

El líder tiene que ser pues un gestor de expectativas, de esperanzas y de sueños, un creador de espacios de crecimiento y de felicidad para todas las personas que componen su equipo u organización, en un entorno de responsabilidad y compromiso por parte de todos los que componen la organización.

Ello implica que el fin último del líder, y que hasta ahora podría ser la optimización de la productividad y por tanto la consecución de resultados por parte de su equipo, ha pasado de ser una prioridad a representar el devenir consecuente y natural de llevar a cabo medidas enfocadas y orientadas a quienes hacen posible llegar allí: las personas.

El ejercicio del miedo en la gestión empresarial surge desde la propia inseguridad de quien lo ejerce y limita recursos y potencialidad a su equipo y a él mismo. El gran trabajo en este sentido no está hacia fuera (del líder hacia sus colaboradores) sino hacia dentro (del líder consigo mismo). La primera persona a quien un buen líder debe liderar es a sí mismo.

El líder ha de ser un aventurero insaciable, un explorador intrépido, un viajero que con la brújula de su intuición y de su ser explora los caminos más profundos de las creencias y las emociones de su equipo, de las personas que lo componen y de la propia organización. Teniendo muy presente que serán las personas las que harán que su liderazgo, su estilo de liderazgo, sea el correcto o no.


Pedro Marcos es socio-director de EFIC
 



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