Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página HIBERUS | Google Plus Hemeroteca Edición impresa DN+ Tablet
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete
El Tiempo: Cargando...

La Hemeroteca
Opinión
Opinión

Los secretos de la gestión por datos y cómo las empresas triunfan gracias a ellos

GERENTE DE IACTUM

0
Actualizada 16/03/2016 a las 02:59
  • Jorge Burgaleta
Comenzaré dando buen ejemplo y aportando algunos datos de un reciente estudio del prestigioso Harvard Business Review que me sirve al pelo para fundamentar las propuestas que haré a continuación. Solo el 13% de los ejecutivos encuestados, y fueron muchos miles, tienen un nivel alto de confianza en sus decisiones de negocio. Del otro 87%, el que tiembla y duda a la hora de tomar decisiones, un 43% declara estar a falta de datos importantes tanto externos como internos, un 42% se queja de tener información obsoleta o inadecuada y un 33% dice no poder procesar la información lo suficientemente rápido como para poder utilizarla.

En el mismo informe, el 43% afirma que hay una excesiva toma de decisiones basada en la experiencia y un 45% se queja de que las decisiones se toman a puerta cerrada y sin la aportación de la gente apropiada.

Seguramente una buena parte de los lectores se estén viendo reflejados en estos momentos en alguno de estas situaciones o en varias y, antes de que procedan a pegarle fuego al portátil o a tirarse por la ventana, les ruego que sigan leyendo porque les aseguro que esto que les pasa es normal y, además, le ocurre a la mayor parte de empresas que conozco, incluso a las más grandes con toda su parafernalia y arrogancia ejecutiva.

Y es que los sistemas de gestión habituales, los de toda la vida, los que usan tanto el taller de debajo de su casa como la gran empresa agroalimentaria, constructora, la empresa familiar por grande que sea, el que utilizaba su padre y usted ha heredado, y el de toda compañía que no ha vivido en mercados altamente competitivos no están preparados para las batallas que actualmente nos toca luchar en mercados infestados de competencia, con precios tipo “chino de la esquina” y, sobre todo altamente cambiantes, complejos e inseguros.

La experiencia por sí misma ya no sirve, y menos para las muchas empresas que están sufriendo un relevo generacional y que andan un poco faltos. Entornos complejos que ya no pueden ser llevados con la cabeza sin estar sometidos a sesgos mentales que falsean la realidad de las cosas, que generan descontrol y una imposibilidad real de poder tomar decisiones rápidas y acertadas porque la empresa (su sistema de gestión) no posee herramientas para ayudar con todo este berenjenal.

Porque para tomar decisiones es necesario tener una perfecta idea de la realidad de la empresa, y del entorno a ser posible. Incluso del comportamiento de la empresa en función del entorno y, viceversa, tener referencias del pasado para poder prever el futuro, para planificar y adelantarse. En definitiva, se necesitan datos.

Pero no cualquier dato, datos de calidad, es decir, que sean los adecuados y que no estén falseados. Por tanto el primer paso será determinar qué datos necesito, dónde se encuentran, recogerlos y asegurarnos que son correctos. Muchas son las empresas con facturas mal contabilizadas, en cuentas contables sin desglosar donde es imposible hacer ningún tipo de análisis ni control, partes de trabajo de sus operarios rellenados a mano de los que, lógicamente, nadie se puede fiar y de todas formas nadie mira, etc.

Una vez con datos válidos en nuestro poder, deberemos comenzar a implantar aquellas herramientas de gestión que los transforman en información válida para la toma de decisiones acertadas y planificadas, con el fin de que nos dejen de explotar los problemas en la cara. Estoy hablando de herramientas tan viejas, súper efectivas y poco usadas como el presupuesto anual de empresa (una previsión que se hace a principios de año de lo que prevemos gastar y facturar en el ejercicio), el cálculo de costes de producto (para saber de una vez por todas cuánto carajo me cuesta producir mis productos, les auguro gratas sorpresas en este apartado), la olvidada previsión de tesorería (eso que me dice con antelación cuándo mi cuenta del banco se va a quedar en rojo) y alguna que otra más.

Ya puestos, podemos seguir creando un verdadero equipo de dirección, es decir, gente que se reúne con frecuencia para tomar decisiones consensuadas en función de datos, que no discuten de sensaciones sino de datos, que convencen a los escépticos con datos y que poseen los datos necesarios para poder desarrollar su función de forma adecuada. Lo de la dirección presidencialista que ya no funciona tan bien.

Por último y para los más valientes, queda por implantar todo el apasionante mundo de los cuadros de mando, con indicadores de gestión en todas las áreas, o por lo menos en las más importantes, con datos que se recogen y calculan de forma automática, informatizada, en tiempo real, que se muestran en bonitos gráficos de colores, que avisan cuando algo se va de madre y con los que puedo avanzar en el descubrimiento de mi empresa, de cómo funcionan realmente sus procesos e, incluso, bajo qué patrones se relacionan con indicadores externos para llegar a preverlos con antelación. Es lo que se denomina Business intelligence o mejor dicho Business discovery.

Así es como por ejemplo VISA es capaz de vaticinar divorcios en función de los datos extraídos de los gastos de las tarjetas de crédito, los casinos Harrah´s pueden predecir cuándo un cliente se acerca a su límite de pérdida tolerable y enviarle un embajador de fortuna para provocar que confíe y siga perdiendo su dinero, el economista Orley Ashenfelder es capaz de pronosticar la calidad de los vinos de Burdeos mediante datos estadísticos del tiempo o cómo algunas grandes superficies prevén la afluencia de clientes y sus ventas en relación a la meteorología y demografía... y un largo etcétera de ejemplos que atestiguan que la gestión por datos es sin lugar a dudas el secreto del triunfo de muchas empresas. Háganme caso y prueben un poquito, no se decepcionarán.


Jorge Burgaleta Sanchez es gerente de iactum, formador y consultor especializado en mejora competitiva y restructuración de empresas.
 



Comenta el contenido
Tu opinión nos interesa Tu opinión nos interesa

Rellena el siguiente formulario para comentar este contenido.






(*) Campo obligatorio

Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

volver arriba
© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual