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Cuatro hábitos clave para mejorar tu efectividad

CONSULTOR EN EFECTIVIDAD CENTRADA EN LAS PERSONAS

Jesús Serrano, consultor en efectividad centrada en las personas

Jesús Serrano, consultor en efectividad centrada en las personas

Jesús Serrano, consultor en efectividad centrada en las personas

CEDIDA
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Actualizada 29/10/2015 a las 10:02
  • JESÚS SERRANO
Te preguntarás, ¿y por qué cuatro hábitos y no tres u ocho? Es cierto, podría haber incluido más u omitido otros, pero son una destilación de hábitos efectivos basada en la experiencia usando las nuevas metodologías de efectividad personal GTD® y OPTIMA3®.

Tras varios años de cambios tecnológicos profundos en los que Internet está revolucionando la forma de trabajar, las relaciones sociales, las comunicaciones, el comercio… es momento de preguntarnos: ¿cómo influye esta nueva situación en mi efectividad personal?, ¿cómo puedo gestionar mí día a día de manera diferente para poder atender mis compromisos con mayor efectividad?

Necesariamente, sí o sí, cambiando nosotros mismos. ¿Y esto qué implica? Como dice Charles C. Noble, cambiar nuestros hábitos. Al igual que para mantener una vida sana y saludable debemos desarrollar hábitos alimenticios saludables y practicar ejercicio con regularidad, para mejorar el control sobre nuestra actividad profesional y mirar al futuro con perspectiva debemos desarrollar hábitos efectivos que nos ayuden a ello.

En este artículo voy a compartir contigo cuatro hábitos que, basados en mi experiencia, son fundamentales para mejorar la efectividad personal.

1. Gestiona las interrupciones capturándolas y sigue con lo que estabas haciendo.

Si ves que el día a día se te come (llamadas de teléfono, peticiones de tus compañeros, solicitudes de clientes…), en vez de atender cada cosa sobre la marcha y dejar de lado lo que estabas haciendo, anótalo todo, sigue con lo tuyo hasta terminarlo y, luego, decide si enfocas tu atención en dar respuesta a la nueva solicitud o te centras en otros temas que tienen más sentido para ti.

Por ejemplo, si estoy finalizando un informe y un compañero me pide unos datos que tengo que calcular, mejor que ponerme con ello, lo capturo (“Andrés, datos contables último trimestre”) y sigo con lo que estaba haciendo hasta terminarlo.

2. Utiliza una lista para controlar todas las acciones que has delegado y revísala como mínimo todas las semanas.

Si quieres mantener bajo control todos los asuntos que delegas o que estás a la espera de que sean hechos por otra persona, organízalos en una lista y revísalos con frecuencia.

Por ejemplo, si envías un correo electrónico al director de la empresa pidiéndole unos datos que sólo él conoce, anota en tu lista “A la espera” que estás esperando que el director te envíe la información que has solicitado.

Tras tu petición pueden suceder dos cosas: una es que te envíe la información, por lo tanto, asunto cerrado; y otra es que no. En este segundo caso, para evitar que tu solicitud se quede en el olvido, la rutina sería revisar la lista “A la espera” todas las semanas y actuar en consecuencia.

3. Define tus lugares productivos.

Si, como muchos de los actuales profesionales, trabajas en oficinas abiertas, sin despachos individuales ni puertas, con salas repletas de mesas y teléfonos sonando, etc., puede ser un buen ejercicio definir tu lugar productivo, aquel en el que puedes mantener la concentración durante un tiempo prolongado sin sufrir distracciones o interrupciones.

4. Utiliza una lista para anotar las peticiones, ideas o posibilidades con las que no te puedes o no te quieres comprometer de inmediato y revísala todas las semanas.

Si tienes más trabajo para hacer que tiempo disponible, no te preocupes, es normal y una de las realidades que nos caracteriza a los profesionales del siglo XXI. Como dice mi buen amigo José Miguel Bolívar, una de las personas más influyentes en efectividad en los países hispanohablantes: “La clave para ser una persona efectiva es decidir qué no hacer para poner nuestra máxima atención en lo que sí debemos hacer”.

Para ello, es imprescindible tener confianza en que las cosas a las que les has dicho “Ahora no, la semana que viene ya veremos” las tienes controladas y organizadas en un sistema fiable que revisas con frecuencia.

CONCLUSIÓN

Si quieres mejorar tu efectividad, está en tus manos seguir haciendo las cosas como hasta ahora (el resultado ya lo conoces) o hacer algo diferente. No existe varita mágica. Si quieres mejorar tu efectividad, tendrás que recurrir durante algunas semanas a tu fuerza de voluntad, esfuerzo, sacrificio, constancia… Pero puedes estar seguro de que el resultado merecerá la pena. La clave del éxito depende de ti y es tu compromiso.

Jesús Serrano Dúcar es consultor artesano en efectividad centrada en las personas y nodo de la red productiva OPTIMA LAB.



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