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¿Por qué la innovación disruptiva no es una estrategia empresarial?

FUNDADOR DE INNOKABI

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Actualizada 19/08/2015 a las 09:40
  • Alfonso Prim
Hoy más que nunca, los directivos de empresas hablan de innovación, y más concretamente de innovación disruptiva, como la estrategia que salvará su industria. Sin embargo, la innovación disruptiva no es una estrategia empresarial. ¿Por qué?

En una conferencia en Hewlett-Packard, le hicieron la siguiente pregunta a Clayton Christiansen, profesor de Harvard y autor del libro “The Innovators Dilema”: ¿Cómo se genera la innovación disruptiva? Su respuesta fue: “No sé cómo se hace, sólo sé cómo describirla”.

El argumento que sustenta esta afirmación viene corroborado por la experiencia de muchos casos en los que empresas e industrias enteras se ven obligadas a ser disruptivas por la entrada de competidores en el mercado que ofrecen productos mucho más baratos o con prestaciones mucho mejores que los actuales. ¿Cuál es el resultado de esto? Los clientes abandonan la tecnología antigua y se pasan a la nueva. Los líderes de sectores caen y emergen nuevas empresas que encabezan el sector. La destrucción y generación de empresas es casi instantánea. La disrupción ha ocurrido.

Hemos vivido casos recientes como los de Kodak, Blockbuster o Blackberry. Y todos los que estamos relacionados con el tema de la innovación queremos a toda costa evitar que ocurran en nuestras empresas y clientes. De la misma manera, todos conocemos empresas disruptivas como Netflix (se comió el pastel de Blockbuster), Amazon o Apple y su éxito actual. Grandes empresas han caído y otras han surgido. Por tanto, ser disruptivo no es una estrategia es una obligación.

La innovación, es hoy uno de los grandes paradigmas, como en los 80 lo fue la calidad o en los 90 la reingeniería. Lo que está claro es que la innovación disruptiva no se produce deliberadamente, sólo es un concepto que se puede aplicar cuando la innovación ya ha ocurrido.

Cuando Steve Jobs creó Itunes, lo hizo porque pensó que sería increíble poder comprar música online, pero no lo hizo porque hubiera planificado rediseñar la industria musical. Analizando otros casos de innovación disruptiva (Google, YouTube o Android), siempre se produce por el afán de mejorar lo que ya existe, por resolver problemas de los clientes o por cambiar la manera de hacer las cosas. Esos objetivos sí forman parte de una estrategia empresarial y es lo que debe perseguir cualquier empresa. Que la innovación conseguida llegue a ser disruptiva o no, se verá con el paso del tiempo.

Un patrón común a todos los casos disruptivos es que nacen en pequeño; equipos pequeños, tratando de mejorar algo que, muchas veces, no tenía mucho que ver con lo que después ha llegado a ser el producto final. Google nació como un sistema para facilitar la búsqueda de libros académicos. Entonces se dieron cuenta de que además de libros, también podían indexar webs. Fue el inicio de un modelo de negocio innovador. Inicialmente se resistieron a incluir publicidad en los resultados de búsqueda. Eso les permitió crecer y convertirse en el gigante que hoy en día es Google, y pasaron de ser un sistema sin modelo de negocio, basado en el uso gratuito de su plataforma, a encontrar uno de los modelos de negocio más rentables que existe hoy en día: publicidad personalizada a usuarios que realizan búsquedas relacionadas en su buscador (Google Adwords).

Entonces, ¿cómo puedo innovar en mi empresa? La manera de hacerlo es crear equipos de innovación, establecer métricas adecuadas con las que evaluar el progreso (las del negocio principal no valen) y planear una estrategia flexible que cambie a lo largo del tiempo en función de la respuesta del mercado. Si a todo eso le sumas el empleo de metodologías que permitan reducir el riesgo asociado a un proyecto innovador, como metodologías ágiles, lean startup o design thinking, las posibilidades de alcanzar el éxito aumentan considerablemente.

El mundo real premia a las empresas que construyen nuevos modelos de negocio, crean nuevos canales, encuentran nuevos mercados, rediseñan la experiencia de usuario, reinventan procesos o buscan mejoras en sus productos actuales.

Sólo el tiempo dirá si son o no innovación disruptiva.


Alfonso Prim
Fundador de Innokabi



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