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Opinión | José Miguel Montes

Simplificación de la contratación vs. contrato único

Responsable de Comunicación de CEN

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Actualizada 17/05/2013 a las 14:02
  • José Miguel Montes
Tanto el Gobierno, como los principales partidos de la oposición, los sindicatos y la CEOE han desechado la propuesta formulada por la Comisión Europea esta semana de implantar en España la figura de un "contrato único". Sin embargo, y aunque resulte excesiva esta medida, son muchos los expertos que abogan por una simplificación de la contratación en nuestro país.

En concreto, los laboralistas inciden en la necesidad de reducir la dualidad temporal. Es decir, la brecha entre trabajadores temporales y los indefinidos, que ya las reformas laborales de los dos últimos gobiernos se propusieron atajar. Por ejemplo, como medida de fomento de la contratación indefinida, la reforma de 2012 creó la figura del ?contrato de apoyo al emprendedor?, que ha dado menos frutos de los esperados.

Desde su implantación, en marzo del año pasado, se han firmado unos 102.000 contratos de apoyo a emprendedores, lo que representa tan sólo el 20% del total de la contratación indefinida. Por otra parte, también hay que destacar que el 35% de los contratos de emprendedores que se suscribieron no siguen vigentes. Esto puede deberse, tal y como advirtieron los sindicatos, a que el contrato establecía un periodo de prueba de un año sin indemnización por despido.


Contrato de fomento (1984) y contrato de lanzamiento de nueva actividad (1994)

El contrato de apoyo a los emprendedores fue definido el mes pasado como ?contrato tiquismiquis? por parte del presidente del Instituto para las Relaciones Laborales y el Empleo (IRLE) de la Fundación Sagardoy, Juan Antonio Sagardoy, en declaraciones recogidas por Europa Press.

Éste, sin embargo, recomendó volver a implantar el contrato de fomento que se creó en 1984, con una indemnización por despido de 12 días por año trabajado, y el contrato de lanzamiento de nueva actividad, de la reforma de 1994. Según el catedrático ambas fórmulas de contratación son flexibles y sencillas y permiten hacer contratos no inferiores a seis meses y por un máximo de tres años.

Sagardoy también propuso una flexibilización del contrato a tiempo parcial "sin miedos y sin ponerse la gorra de la ortodoxia". Por otra parte, descartó que haya que conceder subvenciones a los empresarios que contraten, sino ir a este tipo de contratos más flexibles, porque, según señaló, lo que quieren los empresarios es normalidad en los procedimientos de despido y en sus costes.

"Los empresarios no son unos monstruos ni tienen un gen maléfico que les lleva a despedir personal cuando no lo necesitan. Si quieren contratar, contratan, les den dinero o no por ello. Y si necesitan despedir, despiden", apuntó Sagardoy, que también defiende que se dé un "tratamiento diferenciado" a las pymes, por ejemplo, rigiendo sus despidos por el Código Civil.

Por su parte, la necesidad de introducir un contrato indefinido más flexible ya se venía recomendando desde antes de la reforma laboral. Por ejemplo, en un artículo de "El País" del 19 de noviembre de 2011, los profesores José Dolado (catedrático de Economía en la Universidad Carlos III) y Samuel Bentolilla (Economía en el Centro de Estudios Monetarios y Financieros) ya entonces sugería la introducción de un contrato indefinido único con unas indemnizaciones que deberían crecer acompasadamente con la antigüedad (por ejemplo, de 8 a 12 días de salario al principio hasta un máximo de 33 a 36, con aumentos anuales de 2 o 3 días). Así, "la diferencia entre el coste social del despido (capital humano específico perdido, prestaciones por desempleo sufragadas por los cotizantes, etc.) y el privado aumenta con la antigüedad del trabajador despedido".

Según estos autores, "el exceso de trabajo no cualificado y el aumento de la temporalidad elevan el paro". Por lo tanto, incidían en "la necesidad de eliminar la dualidad del actual sistema de contratación laboral. Ésta se explica por la gran brecha de indemnizaciones por despido entre indefinidos y temporales, responsable tanto de la fuerte creación de empleo temporal en las expansiones como de su masiva destrucción en las recesiones".

Otra propuesta para flexibilizar los costes del debido que se está proponiendo es la de implantar el "modelo austriaco", consistente en que cada trabajador disponga de un fondo en el que la empresa va poniendo dinero todos los meses. Así, si el trabajador se jubila o es despedido, puede retirar este fondo y la empresa no tiene que abonar la indemnización como si fuera un gasto extra puntual. Por su parte, aunque el trabajador cambie de empresa, lleva el fondo con él por lo que el cómputo para la indemnización no empieza a contar desde cero.

Parecido planteamiento hizo hace algunas fechas el Director General del Instituto de Estudios Económicos, Joaquín Trigo, al proponer que las empresas puedan provisionar las indemnizaciones por despido. Tener provisionada la indemnización disminuiría, en su opinión, los temores de las empresas a contratar, reduciendo significativamente ?además-la dualidad del mercado laboral español.

Sin embargo, otras voces como la de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) se oponen a la vía del contrato único como método para reducir la dualidad. Según un informe de este organismo, recogido por Expansión, "en muchos países del sur de Europa, donde se están considerando como una opción, hay otros problemas como políticas activas de empleo inadecuadas, tasas elevadas de abandono escolar?". La OIT también advierte de que los estudios sugieren que aumentarían los salarios de entrada al mercado laboral, "lo que hace más difícil para los jóvenes el acceso al empleo".


Amplia tipología de contratos

Uno de los objetivos de la reforma laboral era la simplificación de la maraña de contratos, que, según el presidente de CEOE, Juan Rosell, está compuesta por 41 modalidades distintas. Precisamente, un artículo de abril del año pasado en ABC, desglosaba hasta estos 17 tipos de contratos, cada uno con sus propias condiciones:

a) Contratos indefinidos:

1. Para el fomento de la contratación indefinida.
2. Por tiempo indefinido ordinario.
3. Contrato de trabajo fijo discontinuo.
4. Indefinidos o temporales bonificados.

b) Formativos:


5. Contrato en prácticas.
6. Contrato para la formación y el aprendizaje.

c) De duración determinada.

7. Por obra.
8. Circunstancias de la producción.
9. Interinidad.
10. Para penados en instituciones penitenciaras.

d) De relevo.

11. Contrato de trabajo de relevo.

e) Para discapacitados.

12. Contratos para personas con discapacidad.

f) Para la investigación.

13. Contratos para la investigación.

g) De sustitución por jubilación anticipada.

14. Contrato de sustitución por jubilación anticipada.

h) Servicio del hogar familiar.

15. Contrato de trabajadores del hogar.

i) Otros contratos.

16. Contrato de trabajo a domicilio.
17. Contrato de trabajo en grupo.
(Publicado en CEN 7 días 400, de 17 de mayo)




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