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Las cosas bien hechas

DIRECTOR DE LA FUNDACIÓN NAVARRA PARA LA EXCELENCIA

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Actualizada 14/01/2013 a las 18:48
  • IÑAKI ARANA
Hace 12 años, un programa de sensibilización denominado "las cosas bien hechas" dio origen a lo que es hoy la Fundación Navarra para la Excelencia. La idea era simple: transmitir a todas las organizaciones navarras la importancia de hacer las cosas bien, en el más amplio y en el más intuitivo sentido del término.

Aparentemente, no tuvimos mucho éxito. Hoy en día todo parece ir mal, rematadamente mal. No hay día en que no tengamos alguna razón para quejarnos por lo mal que se hacen o se han hecho las cosas. Pero no es del todo cierto. No todo estaba bien; no todo está mal. Las generalizaciones son terriblemente injustas y, creo, que es bueno llamar la atención sobre las cosas bien hechas que se hicieron y que, en este momento, también se están haciendo.

En grandes empresas. En Navarra, tenemos empresas excepcionales. Algunas, líderes mundiales en su sector. En automoción, en renovables, en alimentación, en ingeniería, farmacéuticas, químicas... Estas empresas no están en la posición en la que se encuentran por accidente, lo están porque han hecho las cosas bien: porque llevan hasta el extremo la calidad del producto que fabrican, porque gestionan talento e innovación, porque buscan mercado allá donde está, porque se plantean constantemente nuevos retos, porque trabajan... y trabajan bien.

En pequeñas empresas. Realmente sorprendentes. Con escasos recursos, pero con imaginación, perseverancia, humildad, control... y, por qué no decirlo, a veces con la locura o la cabezonería de su directivo o empresario, están consiguiendo sobrevivir y, lo que es más difícil, involucrar a su personal en el proyecto. Pueden adquirir mil formas, se alían entre sí, se flexibilizan y agilizan pero siempre con una máxima: el cliente. Y el cliente ve que se hacen las cosas bien, lo compra y... lo paga, a veces tarde, pero lo paga.

En centros educativos. Uno de los tres principales factores del éxito escolar es la gestión de los centros educativos. El esfuerzo que están haciendo una multitud de centros navarros (públicos y privados) es bestial. Hay muchas horas extras metidas, mucha ilusión, mucha profesionalidad... Tal vez no se esté notando, pero se notará. Y no en mucho tiempo. Lo que se hace bien acaba teniendo consecuencias positivas.

En entidades sociales. Ya no son un grupo de personas compartiendo un mismo dolor que con la máxima voluntad pero con escaso criterio intentan paliar un problema. Son, en su mayoría, estructuras bien establecidas, con profesionales especialistas y de gestión, que están siendo capaces de aguantar un incremento brutal de sus servicios con meridianos recursos. A veces, los valores, la dignidad, la solidaridad, la empatía, no sólo llevan a hacer las cosas bien; llevan a hacer cosas excepcionales.

En Administraciones Públicas. Sí, también. Con el mismo rango e importancia que el resto de las áreas. Se hacen las cosas bien. Se hacen incluso mejor que en el resto de autonomías. Los entes públicos son complejos, legalistas, costosos, a veces incomprensibles e incomprendidos. Pero todos, creo, tenemos experiencia en Navarra de haber recibido un buen servicio público: en Sanidad, en Educación, en los servicios de empleo, en aquel departamento de trámites enrevesados, en Hacienda...

En las propias personas. En los navarros y navarras. Me llama la atención sobremanera, en esta época dura, terriblemente dura, la información que proporcionan entidades y ONGs acerca del incremento de la solidaridad, económica y no económica, de muchas personas anónimas. La lógica es sencilla: cuando las cosas van mal, hay que arrimar el hombro.
También me sorprende que, en esta época de reducción salarial, dificultades de financiación de las empresas, deuda pública, paro... todavía haya muchísimas personas que en su trabajo den más del cien por cien. Siguen intentando hacer las cosas bien, mejor que bien, por ellos mismos y por la sociedad.

Ahora que multitud de conceptos económicos y financieros incomprensibles se agolpan sucesivamente unos tras otros amenazándonos constantemente, tal vez sea hora de volver a lo simple, a lo que debiera ser nuestro objetivo del minuto a minuto, de la tarea a tarea: hacer las cosas bien. Hacer de una vez y, por todas, las cosas bien.


  • Jesús Bodegas
    (03/02/13 07:22)
    #1

    Si las cosas bien hechas y a la primera. Porque si se hacen a la segunda o tercera se pierde competitividad. Por otro lado para hacer los cosas bien hay que tener ejemplos y por desgracia en esta crisis están saliendo demasiados casos en la administración pública y en entidades sociales donde la ejemplaridad brilla por su ausencia. Y lo que brilla es justo lo contrario, el amiguismo, el enchufismo, la triquiñuela y los golfos apandadores. Lo primero que deben hacer es devolver todo lo que han cogido y no era de ellos. Y entonces otro pelo nos luciría. La EXCELENCIA empieza por la honradez y la profesionalidad. Entendida esta última por hacer las cosas bien y no por lucrarse a costa de todos. No subirse los sueldos y no renunciar a privilegios cuando ese esfuerzo se está exigiendo por ley al resto de los contribuyentes. Muchos de los cuales hemos perdido nuestro poder adquisitivo, nuestro estatus, nuestra salud y probablemente una pensión digna y acorde a lo cotizado en nuestra vida.

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