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INICIATIVA DEL CEIN

Unos robots que enseñan a emprender

  Unos 260 chicos y chicas han participado este verano en el primer campamento tecnológico de Navarra

Algunos participantes en la

Algunos participantes en la "puesta a punto" de su robot, antes de comenzar la prueba. EDUARDO BUXENS

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Actualizada 15/10/2012 a las 13:35
  • EDURNE SUBERVIOLA.PAMPLONA
Ahí están ellos, serios y un poco nerviosos. Micrófono en mano, exponen una presentación de Power Point delante de más de 60 personas y explican los componentes utilizados para montar el robot que ellos mismos han ideado, construido y programado.

Pero no, no son científicos de algún programa de investigación de una universidad, ni jefes de proyecto mostrando ante el consejo de administración de una gran multinacional el nuevo modelo de maquinaria que van a lanzar al mercado, son los chicos y chicas que tomaron parte en el primer campamento tecnológico organizado por el Centro Europeo de Empresa e Innovación de Navarra (Cein).

Con esta presentación ante los padres y con una demostración de lo que son capaces de hacer los robots que han creado se pone fin a los cinco días que dura esta iniciativa, dirigida a niños de entre 8 y 16 años, que se ha llevado a cabo por primera vez en Navarra durante los meses de verano.

Más de 260 chavales han participado en este campamento tecnológico que tiene como objetivo que los participantes fomenten su creatividad dando forma a pequeños proyectos científico-técnicos en ámbitos como la robótica, el diseño de videojuegos o la programación de aplicaciones para móviles. Al mismo tiempo, se busca que desarrollen habilidades sociales como el trabajo en equipo, la organización interna o el respeto a las ideas de los otros mediante la superación de nuevos retos que cada día se les plantean.

"La meta que buscamos es promover el emprendimiento y la innovación, y despertar las vocaciones científicas en los jóvenes, ya que son los principales perfiles laborales que ahora se demandan", explica Beatriz Blasco, directora de Innovación, Tecnología y Creatividad de Cein. Por eso, los niños de este campamento tienen también la oportunidad de aprender la importancia del emprendimiento y cuáles son las características que debe tener un emprendedor.

FUTUROS EMPRENDEDORES

En tres sesiones de una hora los chicos se acercan el mundo del emprendimiento para que comiencen a verlo como una oportunidad de futuro. "Es muy poquito rato porque la mayoría de las horas las pasan con la robótica, que es lo que más demandan. Pero les hacemos ver que el proyecto que ellos están construyendo lo podrían llegar a vender, para lo que tienen que crear una empresa. Así que tienen que pensar una idea y trabajar en ella, cómo la venderían, preparar un anuncio? Y el tercer día viene un emprendedor y les cuenta su experiencia", detalla Beatriz Blasco.

El empresario que se encarga de impartir la charla es una persona joven y está asesorada por Cein para que muestre a los niños los valores y las cualidades que debe tener un emprendedor. "Les va contando que tuvo una idea y que le costó hacerla realidad porque se confundió muchas veces. Pero él no dejó de seguir adelante. Les hace ver lo importante que es tener un sueño y llevarlo a cabo. Nos interesa que los chicos aprendan a no tirar la toalla ante las dificultades y conozcan desde ya cómo es el proceso de crear su propia empresa", explica María Jesús Pujol, responsable del campamento y del programa "Aprender a emprender":

APRENDIENDO DE LOS ERRORES

La importancia de no rendirse, de superar las dificultades y aprender de los errores impregna todo el proceso de enseñanza del campamento tecnológico. Con clases dinámicas y muy prácticas, el aprendizaje está basado en la relación causa y efecto que los chicos experimentan al convertirse por unos días en informáticos o ingenieros de robótica y comprobar si lo que han programado funciona o no.

"Y mientras aprenden, se divierten un montón porque desde el primer minuto están construyendo con piezas de Lego, manipulando sensores, trabajando con el ordenador? hay muy poca teoría y mucha práctica. Todo es ensayo-error, que es como más se aprende", relata convencida María Jesús Pujol. "Ellos mismos ven si eso que han montado es eficaz o no y, si no funciona, tienen que coger el robot o el videojuego, modificarlo y volverlo a probar". De esta forma, el proceso está lleno de preguntas a los tutores para averiguar qué pasa o cómo pueden mejorar su proyecto, y es así como van adquiriendo los conocimientos.

Rosa Zudaire, madre de Ander Hernández, de 15 años, se muestra gratamente sorprendida por la forma en que los chicos han aprendido a valerse por sí mismos, tener una idea, tomar la iniciativa y sacar adelante el proyecto. "Es una forma de educarlos en lo que les puede esperar más adelante y de que aprendan que si se encuentran con dificultades o se caen, se tienen que levantar y seguir", afirma.

Cuando el robot no hace lo que ellos quieren, la aplicación de móvil no funciona o el videojuego no da el resultado esperado, los tutores animan a los chavales a seguir intentándolo por otra vía o a empezar de nuevo. "Lo importante es que continúen probando otras cosas, que sigan adelante. Para nosotros, el ambiente de aprendizaje es fundamental para favorecer la creatividad. No hay que ver el error como algo negativo, sino como un camino para seguir haciendo las cosas hasta llegar a hacerlas bien", reflexiona la responsable del programa Aprender a emprender.

César Berrozpe conoce bien la labor que se realiza en Cein por razones profesionales así que, en cuanto se enteró de que se iba a desarrollar este campamento, no dudó en apuntar a su hijo Daniel, de 11 años, "que es un adicto al Lego". "A mí me resulta muy interesante que se acerque a la robótica porque es algo innovador y le sirve para aprender a pensar y a solucionar problemas. Además, él está entusiasmado, absolutamente feliz. Si mañana empezara otro taller, se apuntaría inmediatamente y ya me está diciendo que el año que viene quiere repetir", señala. Daniel ha explicado en casa cómo es el robot que ha construido junto a sus compañeros de grupo, qué hace o qué sensores le han colocado, pero lo que más le preocupaba era el momento de presentar el proyecto ante los padres: "Ese es su gran reto, hablar en público. Pero no está mal que se acostumbre a hacerlo porque en el futuro le será muy útil".

SORPRESA Y ORGULLO


"No me imaginaba que mi hijo pudiera hacer algo así", "nos vamos encantados", "pero qué robot más chulo has creado", "no sabía yo que se podían hacer estas cosas con el Lego", ?estoy muy orgulloso de ti"... son algunos de los comentarios que se escuchan en los grupos de padres e hijos que se forman al finalizar las presentaciones de los proyectos en los que los chavales han trabajado durante la semana. ?Los padres están encantados?, afirma María Jesús Pujol. "Ellos han pagado 185 euros y les parece estupendo poder saber dónde ha ido su dinero y ver ellos mismos lo que los niños han hecho". Los progenitores ya conocen la afición de sus hijos a los robots, las nuevas tecnologías o los videojuegos pero, cuando llega el momento de ver el proyecto real que han creado, sus expectativas se ven superadas con creces.

Eneko, el hijo de Eduardo Garrido, está deseando repetir el próximo año "porque está encantado", afirma su padre. "Es un gran aficionado a la informática y un manitas. Siempre está jugando con herramientas y montando cosas o figuras con las piezas de Lego, con energía solar o con agua", añade Garrido, quien destaca la importancia de que los niños aprendan a hacer presentaciones en Power Point y a explicar su proyecto y se sorprende por la soltura que muestran los chicos a la hora de hablar con el micrófono.

El campamento, cuya última tanda se realiza del 3 al 7 de septiembre, ha tenido tanto éxito que los organizadores se están planteando repetirlo en las vacaciones de Navidad o, incluso, preparar algunos talleres tecnológicos de fin de semana. "Nos hemos dado cuenta de que hay demanda de este tipo de iniciativas. Los padres han visto que es algo diferente y están mostrando un gran interés. Muchos ya nos han dicho que les gustaría que después de este nivel 1 de robótica se siguiera avanzando. Otra opción de cara al año que viene es realizar este campamento también en Tudela", apunta Beatriz Blasco.



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