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Interpretación musical sin interrupciones

Sergio Peñalber Primo se responsabiliza del área técnica de BlackBinder.

Interpretación musical sin interrupciones

Sergio Peñalber Primo se responsabiliza del área técnica de BlackBinder.

J.C. Cordovilla
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20/09/2015 a las 06:00
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  • C.L.
Son escasas las innovaciones en el mundo de las partituras para músicos. Todo lo más, hasta hace poco tiempo se limitaban a la comercialización de estos productos en formato PDF, pero eso era todo. Sin embargo, a Carlos Piñuela Irisarri, músico profesional de 48 años, le rondaba una idea desde hacía años que, a partir de 2011, pudo hacer realidad con la ayuda de Koldo Abrego Primo, de 41 años y licenciado en LADE, y Sergio Peñalber Primo, ingeniero informático de 42 años. “Somos tres roles muy diferentes que nos complementamos muy bien. Nuestras partituras son un continuo, como si fuera un pergamino de principio a fin, que pasa a través de la tableta a la velocidad musical que tenga que ir según el tempo. El intérprete solo se tiene que preocupar de tocar. Somos únicos y en estos momentos está en proceso de patente europea”, detallan.

Los tres socios están convencidos de que la proyección de Blackbinder “es mundial”. “Ha sido muy trabajoso poner todo en marcha. Un producto que arranca desde cero requiere mucho esfuerzo para ponerlo en movimiento y mucha financiación. Lo más difícil es que todo va mucho más lento de lo que puedes prever. Todos los plazos que pongas a la búsqueda de financiación u otros trámites burocráticos, siempre son más largos. Incluso supera el escenario más pesimista que te habías planteado. Los inversores tratan de evitar el riesgo y apuran todo lo que pueden, lo que genera un estrés porque ves que te quedas sin aire”, explican.

SALIR AL MERCADO

Los impulsores de BlackBinder comenzaron con el capital mínimo. Ya en marcha, los tres socios ampliaron capital e hicieron una nueva aportación cuando entraron cuatro inversores. “El arranque fue difícil por la situación económica. Tuvimos que tirar de familiares y amigos. Ahora hemos conseguido un préstamo participativo de Sodena y también fondos del Horizonte 2020 de Europa. El objetivo más importante es conseguir la financiación más barata, que es la que te dan las ventas. En eso estamos, intentando salir al mercado”, aseguran.

La empresa emergente sigue los pasos de un plan estratégico, que prevé tener a cinco personas más en plantilla a finales del año que viene. “En 2017, llegaríamos a 18, pero todo está supeditado a lo que logremos comercialmente”, matizan. Los socios agradecen toda la ayuda recibida para materializar su proyecto: “No nos podemos quejar. Fuimos seleccionados por MTorres en la primera edición del programa Impulso Emprendedor de CEIN, que nos ayudó mucho para desarrollar el modelo de negocio”. No obstante, con la llegada de la comercialización del producto están llegando nuevas dificultades.

“Hay mercados, como EE UU, donde la gente está más abierta a nuevos productos, cosa que no sucede aquí. Cuando vas a vender algo, es más difícil. Es una barrera relacionada con la cultura que tenemos”, sostienen. Advierten a los nuevos emprendedores que cualquier proyecto “vive altibajos”. “De repente crees que te comes el mundo. Otras veces parece que está todo acabado. Es un camino muy difícil, pero al mismo tiempo muy bonito cuando echas la vista atrás”, señalan.



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