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ECONOMÍA

Sólo un 45% de los asalariados tiene un empleo indefinido

  • La OIT denuncia que los trabajadores cobran menos a pesar de producir más y alerta del avance de la precariedad laboral en países de la UE

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Actualizada 20/05/2015 a las 09:09
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  • AGENCIAS. MADRID.
Tener un empleo ya no es sinónimo de estabilidad laboral. Y ser más productivo tampoco garantiza una mayor remuneración. Esas son dos de las principales conclusiones del informe publicado este martes por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) bajo el título 'Perspectivas Sociales y del Empleo en el Mundo'. Un documento en el que denuncia el incremento de la precariedad laboral desde que estalló la crisis, no solo en los países emergentes, sino también en las economías desarrolladas como España y demás miembros de la UE. En concreto, el estudio analiza la situación del empleo en 90 países e indica que menos del 45% de los asalariados tienen un empleo indefinido a tiempo completo. Es decir, la mayor parte de los trabajadores por cuenta ajena (casi seis de cada diez) tienen contratos indefinidos a tiempo parcial o directamente temporales con la correspondiente merma en la protección laboral. Y la tendencia, según el informe, es a profundizar esa brecha. Todo ello en un escenario de dificultades económicas a nivel global que, según la organización internacional, elevó el número de personas desempleadas a 201 millones en 2014, lo que supone 30 millones más que los parados en 2008.

La situación para quienes tienen un empleo también se ha deteriorado en este periodo. Según el informe, en la mayoría de países los trabajos a tiempo parcial crecieron más que los empleos a tiempo completo durante los 2009-2013. Una realidad que se agudiza en las economías emergentes, donde además abunda el empleo irregular y sin remuneración. Pero el informe también cita expresamente a Francia, Italia, Japón o España como ejemplos de países desarrollados donde, además de aumentar la temporalidad, también se produjeron "elevadas pérdidas totales de empleo" en esos años.

Asimismo, el empleo asalariado sólo supone alrededor de la mitad del empleo mundial. En la UE y resto de economías desarrolladas este colectivo aún representa un 52,4% de los trabajadores, mientras que en América Latina cae a menos del 40% y se reduce a cerca del 20% de la fuerza de trabajo en regiones como el África subsahariana y Oriente Medio.

No sólo hay más inestabilidad laboral, sino que también se gana menos. "La transformación en curso de las relaciones de empleo tiene importantes repercusiones económicas y sociales", advierte el estudio. En este sentido, la OIT pone el foco en la "creciente desvinculación" entre los ingresos del trabajo y la productividad. Una relación perversa que se manifiesta en que el aumento de la productividad es superior al ritmo en el que se incrementan los salarios en casi todos los países.

De hecho, a pesar de las importantes diferencias por territorios, la OIT concluye que en promedio, las formas de empleo estándar -es decir, indefinido a tiempo completo- gozan de mejores retribuciones que las otras formas de trabajo. Sin embargo, cada vez crecen más los contratos temporales y parciales, lo que supone que la brecha salarial entre ambas modalidades se haya incrementado en el último decenio. Así, el estudio recoge que los trabajadores con contratos temporales o no remunerados sufren de manera elevada la pobreza y exclusión social, máxime en un contexto de crisis económica.

Reformas laborales

Asimismo, el estudio denuncia que en algunos países, especialmente en Europa, se han introducido en los últimos años cambios regulatorios -reformas en el ámbito laboral-que han "reducido el nivel de protección de los trabajadores" con el argumento de "estimular el crecimiento del empleo". Sin embargo, la OIT critica que la mayoría de estas modificaciones en realidad debilitan la legislación sobre protección al empleo, lo que conlleva situaciones "contraproducentes para la evolución del empleo y la participación en el mercado laboral, tanto a corto como a largo plazo".

Pero no sólo eso, el informe también lanza una seria y dura advertencia contra el desmantelamiento de la protección de los parados. Así, concluye que entre los desempleados las tasas de pobreza han aumentado en países como Grecia, Portugal y España, además de "sorprendentemente" Finlandia, Noruega y Suecia. La OIT tiene una respuesta clara al porqué de esta preocupante situación. De hecho, señala que en España, Grecia y Suecia, la tasa de parados receptores de subsidios en relación con el total de desempleados se redujo entre un 30% y un 40% entre los años 2007 y 2014; en Grecia en mayo de 2014, los desempleados con protección apenas representaban el 10% del total.



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