Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página HIBERUS | Google Plus Hemeroteca Edición impresa DN+ Tablet
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete
El Tiempo: Cargando...

La Hemeroteca
Meteorología

Frío de la mano de un febrero bisiesto

16/02/2016 a las 06:00
Etiquetas
  • Javier María Pejenaute
El frío se ha hecho rogar en este invierno moderado y seco. Estamos ante un episodio de frío de mediados de febrero, ni mucho menos de los más crudos, y completamente normal en esta época del año. Lo que ocurre es que nos sorprende por la suavidad de estos últimos meses, batidos un día sí otro también por tiempos templados del sur.

Tiempo originado por una circulación retrógrada del noreste con dos potentes centros de acción: un anticiclón Atlántico que se extiende hasta Escandinavia y una borrasca potente que se instala en el mar Mediterráneo. Por una especie de pasillo que crean entre ambos, llegan masas de aire polares que dan lugar a una caída brusca de las temperaturas; la lluvia y la nieve helada, más frecuente en las zonas elevadas; y el viento cierzo de cierta intensidad que hacen más rigurosas las jornadas al descender la sensación térmica a valores muy bajos. El aire polar suele tener escasa humedad y es bastante estable, por lo que alternan momentos de nubosidad con otros despejados, limpios y nítidos de alta visibilidad.

Estos episodios de frío más intenso se dan en el centro del invierno: finales de diciembre (Santos Inocentes, San Silvestre); enero (festividad de Reyes, día 6; San Antón, día 17 ; San Sebastián, día 20). Algunos años se retrasan y llegan en febrero, mes denominado hebrero en los dichos populares, por las escarchas o hebras de hielo que aparecen sobre las hierbas en días tan conocidos como la Candelaria y San Blas (2 y 3 de febrero), y mediados de mes, como en esta ocasión.

Y todo esto ocurre en el marco de un febrero bisiesto. Nuestros antepasados creían que los años bisiestos no eran buenos para los cultivos, y aunque se conocen bastantes que han dado buenas cosechas, ellos pensaban que en estos años se recogía tan poco grano que todo él, cabía en un cesto: “Año bisiesto, cosecha entera en un cesto”. La uva era poca y de escasa calidad y las huertas no daban el rendimiento esperado: “Año bisiesto, ni en viña ni en huerto”.

Y exageradamente, también era malo para las aves de corral (”Año bisiesto, pocos huevos en el cesto”) y los árboles frutales (”Año bisiesto, todas las frutas caben en un cesto”). En cambio, aconsejaban invertir en la ganadería: “Año bisiesto, gasta tu dinero en ganados y no en sembrados”. Lo resume globalmente el siguiente refrán: “Año bisiesto y año de pares, año de azares”.

En las efemérides se encuentran anécdotas curiosas de febreros bisiestos. En 1888 la nieve cubrió Navarra. Se suspendió el servicio de coches en Estella, Puente la Reina, Pamplona y Sangüesa ,y el correo se llevaba con caballerías. Se recomendaba quitar la nieve de los tejados. El espesor de la capa de nieve no bajaba de una vara en Pamplona, y el Ayuntamiento contrató a centenares de braceros para limpiar las calles. Incluso se encontraron en las proximidades de la ciudad los cadáveres de cuatro personas que perecieron a consecuencia del temporal. En zonas más alejadas, como en Aoiz, los lobos deambulaban por la noche, dando grandes aullidos en busca de comida, y al no encontrar algo mejor, comían astillas y palos que encontraban en las puertas.

En 1896 hubo una gran sequía en la Ribera y los sembrados quedaron muy afectados; el Ayuntamiento de Tudela acordó hacer rogativas a Santa Ana, pidiendo que llegara la lluvia. En 1916 los ríos Arga, Ega y Ebro se desbordaron y causaron daños considerables. En 1932 el tiempo en Pamplona fue magnífico, pero muy frío; el alcalde obsequió a los serenos con café y copa para ayudar a soportar las temperaturas tan rigurosas. En 1944 volaron sobre Pamplona, durante largo rato, infinidad de aves de paso que llamaron la atención por los fuertes graznidos que daban, fenómeno que suele preceder a las grandes nevadas; y al día siguiente se cumplió el presagio.

Más recientemente he observado anécdotas curiosas. En 1996 la nieve llegó a Navarra y era necesario circular con cadenas por veintidós puertos; más de un centenar de personas fueron atendidas por caídas en los hospitales de Pamplona; los empleados municipales arrojaron 28.000 kilos de salmuera y 10.000 de sal; se colapsó la autovía de Leitzaran; y el primer carnaval de Lanz se celebró en familia y sin Ziripot, que sufrió una caída en los prolegómenos.

Y en 2004 un temporal de nieve afectó a Navarra; media docena de camiones quedaron retenidos en Pagozelai; la cuesta Beloso estuvo cortada durante dos horas debido a la caída de un árbol por exceso de nieve; se suspendieron más de 180 partidos de fútbol, Osasuna viajó a Murcia desde Zaragoza, y el San Antonio de balonmano se volvió desde Pancorbo sin jugar el partido de Valladolid; y más de veinte mil hogares se vieron afectados por cortes en el suministro eléctrico.


Javier M. Pejenaute Goñi es doctor en Geografía e Historia, especialidad climatología

Comentarios

volver arriba
© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual