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Literatura navarra: diversidad, auge y falta de proyección

Los asistentes al coloquio sobre la literatura navarra

Literatura navarra: diversidad, auge y falta de proyección

Los asistentes al coloquio sobre la literatura navarra

JAVIER SESMA
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Actualizada 06/02/2013 a las 00:27
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  • NEREA ALEJOS. PAMPLONA
"¿Literatura navarra?". Ésta fue una de las veinte reflexiones, -significativamente construida entre interrogantes-, que sirvieron para tomarle el pulso a una realidad "desconocida y por descubrir", la de los novelistas y poetas que escriben en Navarra.

"Entre nosotros nos leemos poco", reconoció Patxi Irurzun, el autor de esas interrogantes tan reveladoras. Otros colegas también confesaron que entre ellos apenas se conocían. "Somos muchos y muy diversos, tanto en colores como en temáticas", apuntó Carlos Bassas, que acaba de publicar su primera novela, Aki y el misterio de los cerezos, ambientada en Japón. Carlos Erice, autor de otra novela ambientada en un escenario tan exótico como Zimbabue, Beatiful Rhodesia, clavó el titular que mejor define la fase que está viviendo la literatura navarra: "Auge y variedad".

Ayer, con motivo del V aniversario del Club Virtual de Lectura de Diario de Navarra, el Civivox Condestable se convirtió en un foro en el que diecinueve autores locales aportaron sus diferentes perspectivas en torno a la producción literaria de Navarra, centrándose especialmente en la novela y la poesía. Iban a ser veinte voces, pero a última hora falló Reyes Calderón, autora del 'best-seller' La venganza del asesino par.

Otros diez escritores participaron de manera virtual, al encontrarse fuera de Navarra, y también aportaron su dúo de palabras. Sobre el escenario del salón de actos del Condestable, diez sillas vacías fueron ocupadas por las dos decenas de escritores que, en dos tandas, explicaron ante una sala llena por qué cada uno había escogido esas dos (o más) palabras para retratar a la literatura navarra. Después, la coordinadora del Club de Lectura, la periodista Belén Galindo, seguía tirándoles del hilo con más preguntas, antes de dar paso al siguiente autor.

Intuición latente. Con estas dos palabras abrió fuego Mikel Alvira, que el próximo 25 de marzo llevará al Club Virtual de Lectura su última novela, El mar que te debía. El encuentro tendrá lugar en Tudela, en el centro Castel Ruiz.
"La literatura navarra no responde a grandes campañas de marketing ni a estudios de mercado, y por eso está funcionando muy bien, porque escribimos con lo que nos dice el corazón", señaló. El autor pamplonés, afincado en Bilbao desde hace varios años, aportó una de las visiones más optimistas sobre la situación de los escritores navarros: "A mí en Pamplona me resulta fácil difundir mi obra".

LA POESÍA, "HERMANA POBRE"

A Alvira enseguida le rebatieron los poetas José Luis Allo y Javier Asiáin. "Localismo y poco reconocimiento exterior", sentenció Allo . "La poesía es la hermana pobre de la literatura navarra. Espero que pueda salir del ostracismo en el que está, porque hay poetas con el nivel suficiente para competir con la obra en prosa".

Javier Asiáin, que en los últimos años ha logrado grandes reconocimientos por su obra poética, -el más reciente, el premio San Juan de la Cruz-, fue muy vehemente en su discurso. "La poesía debería estar mucho más reconocida, pero estamos desasistidos", lamentó. No se mordió la lengua, e incluso reprochó que ningún poeta hubiese recalado en el Club de Lectura. "En cinco años es una falta grave", remarcó.

Belén Galindo achacó esta ausencia a la "demanda" del público, que está principalmente interesado en leer obras de ficción. "A mí me llama la atención la cantidad de poetas que hay en Navarra, y los muchos escritores que se decantan por temas locales", consideró Lucía Baquedano, autora de Cinco panes de cebada. En su caso, ella siempre ha publicado con editoriales de fuera.

La literatura infantil también estuvo representada por Ana Arizcuren. Su cuento Noche de sapos ha cautivado al público más complicado, el de los pequeños lectores. "Tuve un magnífico profesor, mi hijo Jon. Él era muy exigente con la lectura", reconoció. Arizcuren se 'desmarcó' de la literatura para adultos y lanzó una reflexión más general: "La literatura es para siempre, no es una cuestión de modas", concluyó.

El coloquio también contó con el punto de vista de dos autores afincados en Madrid, Ramón Irigoyen y Juan Gracia Armendáriz. "Visto desde fuera, en Navarra se percibe movimiento, y el que estemos hoy aquí es una buena prueba de ello", señaló el autor de Piel roja.

Por su parte, Irigoyen destacó el "altísimo nivel literario de los poetas" y resaltó la importancia de "educar el oído", capacidad que se ejercita con la poesía. "Si uno tiene el tímpano educado, ¡¡lo que le puede chirríar el oído al leer a Miguel Delibes o a Vargas Llosa!!", contó divertido, suscitando la risa del público.

KAMIKAZES

En estos tiempos difíciles para la cultura, también salió a relucir la faceta más romántica de la 'profesión', que muchas veces se queda en la mera satisfacción de que una obra vea la luz; en el caso de la poesía, a veces sin superar los 300 ejemplares. "Somos unos kamikazes", reconoció Carlos Bassas.

En lo que sí coincidieron la mayoría de los escritores fue en destacar la "poca difusión" que tiene la literatura navarra. Fue una de las ideas que remarcó la poeta Isabel Blanco, que hizo una lectura muy optimista sobre la situación de la literatura navarra: Abundante y esperanzadora. "Es muy importante compartir lo que escribimos y llegar a la gente", señaló.

Ese aspecto también lo resaltó el escritor y crítico literario José Luis Martín Nogales. "La tarea del escritor es muy solitaria, y se necesita apoyo, estímulo y compañía. ¿Por qué no existe una asociación de escritores navarros para intercambiar experiencias y ayudas? Sería muy interesante", propuso en la segunda 'ronda' del coloquio.

Si de algo sirvió el encuentro, al que asistieron unas 150 personas, fue para que esta veintena de autores comenzaran a conocerse entre sí. De hecho, al terminar el coloquio, hacia las diez de la noche, la mayoría de ellos aprovecharon para tomarse unas cervezas juntos.



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