EXPEDICIÓN
Una grieta casi se "traga" a Vallejo
- La expedición de la Antártida sufrió su primer gran susto tras superar una tormenta de viento durante día y medio
Actualizado el 23/11/2011 a las 13:31
Una jornada que arrancaba aparantemente tranquila, después de día y medio atrincherados en su tienda por una fuerte tormenta de viento, estuvo a punto de ser trágica este pasado lunes para los componentes de la expedición Naturgas/BBK Transantartika 2011.
El navarro Mikel Zabalza, el guipuzcoano Alberto Iñurrategi y el alavés Juan Vallejo apenas llevaban recorrido un kilómetro, desde el punto donde se habían parapetado del viento, cuando se produjo el primer gran susto de su travesía en total autonomía por la Antártida de 3.700 kilómetros.
El trineo de Vallejo -de unos 170 kilos al ir cargado con un tercio del material necesario para sobrevivir 70 días- cayó por una grieta que estaba semioculta por la nieve y disimulada por la irregularidad del terreno.
Vallejo, que tiraba del trineo atado por un arnés y dos cuerdas y que también iba encordado por seguridad a los otros dos miembros del grupo, no pudo evitar la caída de la pulka pero sí aguantar y frenarse lo suficiente para no ser arrastrado a la brecha por el peso. "Fue todo muy repentino. Casi ni te das cuenta de lo que pasa. De repente ves que el trineo desaparece en un agujero y que tu vas detrás. Notas un tirón muy fuerte y más vale que, como medida de precaución, nos habíamos encordado. Me quedé de pie, en tensión, con el trineo en el aire y las cuerdas tirándome hacia abajo... hasta que las cortaron", explicaba el alavés. "Fue un susto serio, la verdad".
El que es el integrante del grupo con más corpulencia -"tiene unos abdominales de Hércules", bromean sus compañeros- pudo aguantar el peso del trineo, colgado en un vacío de más de 30 metros, lo suficiente como para que sus compañeros reaccionasen rápidamente, cortasen las cuerdas que lo unían al trineo y así liberaran al vitoriano de ese ancla.
Recuperar la carga
De esta forma, el incidente quedó, tal como explicaban los aventureros, en un "simple susto y un toque de atención"."El trineo cayó a plomo todos esos metros y tuvimos la suerte de que no se partiera. Está algo dañado pero aguanta", decía ayer Mikel Zabalza, antes de añadir que "la grieta por la que se escurrió el trineo, viéndola después, daba pánico".
Tras recuperarse del susto y ya con los tres integrantes a salvo, el trabajo del grupo se centró en rescatar del fondo de la grieta el trineo y, sobre todo, su contenido (comida, tecnología, ropa, las cometas de tracción y toda su parte del material común del grupo). Así, tras organizar un sistema de anclajes y durante cerca de dos horas, el trío fue rapelando varias veces al fondo de la grieta para ir subiendo a la superficie el contenido y el trineo, algo básico para continuar con su aventura.
La expedición cumplió ayer una semana desde su salida de la base rusa de Novolazarevskaya, unos días en los que han recorrido más de 120 kilómetros en línea recta y han ascendido a más de 2.000 metros de altitud en unas duras condiciones de tiempo y con un terreno plagado de sastrugis(grietas y elevaciones del hielo producidas por la erosión) que frenan una y otra vez los trineos.
"A ver si tenemos un día en el que todo nos salga de cara y podamos hacer ya muchos kilómetros. Hasta ahora, cuando el viento es bueno el terreno es malo y, si el terreno es aceptable, el viento nos da de cara...", explicaba ayer Vallejo.
