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GIGANTES

Nadar es más que un deporte

  • El pasado 19 de noviembre Anaitasuna acogió los campeonatos navarros de natación para discapacitados. Una modalidad de va más allá de la pura práctica deportiva. Para estos chicos y chicas la piscina y la natación fueron primero un modo de rehabilitación, con el tiempo es un medio en el que realizarse, y también conseguir una mayor integración

Gustavo Martínez, el primero por la izquierda, junto con Adur Mendívi, a su derecha, en la piscina junto con tres compañeros más durante una competición reciente.

Nadar es más que un deporte

Gustavo Martínez, el primero por la izquierda, junto con Adur Mendívi, a su derecha, en la piscina junto con tres compañeros más durante una competición reciente.

DN
Actualizada 02/12/2016 a las 12:00
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A los campeonatos navarros de natación disputados el sábado 19 de noviembre en el Anaitasuna, acudieron, como siempre, varios nadadores con discapacidad. Entre ellos, alguno del Ardoi, entrenado por Raúl González, que tiene hasta nueve chicos con alguna discapacidad (intelectual, psíquica o física) a sus órdenes. Dos de ellos, Adur Mendívil y Gustavo Martínez de Souza, buscan alcanzar las mínimas suficientes para acudir al Campeonato de España absoluto que se disputará en marzo del próximo año.

“Los resultados en estos chicos es lo de menos. Aunque ahora entran en unas edades en las que buscan otras metas. Ya tienen Campeonatos de España adaptados con mínimas. Pero para ellos, la competición es una forma de estar a gusto con sus compañeros y una forma de integración”, indicó Raúl González, su entrenador.

El técnico indicaba que para estos chicos la natación es básica. Es fundamental. “A ellos les aporta primero calidad de vida. Les sirve para ejercitarse y para mejorar cada día un poco más, les ayuda en la rehabilitación constante que tienen”, aseveró. Así lo confirmaron también las madres de Adur y Gustavo. “Cuando vamos a rehabilitación, nos dicen que va muy bien, la columna no se descuadra. Este deporte le ayuda mucho, así que estamos muy contentos con la natación”, comentó Estíbaliz Aldunate, madre de Adur. “En el último control nos dijeron que todo iba bien y que iba mejorando, así que estamos muy contentos”, aseguró Sandra de Souza, la madre de Gustavo. “En esta última operación que me hicieron, el médico me dijo que sin la natación posiblemente no me hubieran podido operar. Me ayuda mucho a mejorar”, sentenció Gustavo.

No obstante, además de una importante terapia para Gustavo y para Adur, la natación transciende al propio deporte, como así lo confirmó Sandra de Souza: “Ahora mismo, para nosotros la natación es más que un ejercicio físico, que el equipo o que la competición. Hemos conseguido otro vínculo, otra relación en Ardoi. Lo más importante es el grupo humano que se ha conseguido, el apoyo y la ayuda que supone eso”. Los chavales, que nadan cinco días por semana tanto en Guelbenzu como en Ardoi, se encuentran muy cómodos con sus respectivos compañeros. “Estoy muy contento en Ardoi, he hecho muy buenos amigos. Somos más de 20 compañeros y nos llevamos súper ben. Nos animamos entre nosotros un montón”, comentó Gustavo Martínez.

Raúl González, entrenador que lleva ya varios años trabajando con chavales con alguna discapacidad, se encuentra encantado de poder seguir con ellos. Compañeros y entrenador se retroalimentan constantemente. “Ellos aportan a los compañeros especialmente sacrificio y superación. Que sus compañeros vean eso, les ayuda mucho en su formación. Eso no tiene precio. Pero a mí me aporta mucho más. Trabajar con estos chicos nos ha enseñado que los límites son incalculables. Que el trabajo produce metas inesperables”, afirmó. “La integración es perfecta. Ellos son muy valorados dentro del grupo y además ellos valoran a sus compañeros como referentes. Los demás, aprendemos mucho de su esfuerzo y su implicación”, concluyó.

Raúl trabaja en Zizur, en el Ardoi, con hasta nueve nadadores con algún tipo de discapacidad, cuyos objetivos son diferentes, obviamente. “Uno de ellos es Iván Salgueiro, que fue a las paralimpiadas de Río de Janeiro, con discapacidad visual. Iosu, Aralar y Adur, con discapacidades psíquicas. Gustavo y Bea, con discapacidades físicas. Y otros dos con discapacidades intelectuales, con síndrome de Down, Gorka y Beñat”, indicó el entrenador.

DOS EJEMPLOS DE SUPERACIÓN

Con 16 años ambos, el vínculo creado entre ellos es ya inseparable. “Adur y Gustavo tienen muy buena relación, porque además son de la misma quinta. Con Iosu y Aralar también se lleva bien Adur, pero ya es otra edad. La relación con Gustavo es distinta”, indicó Estíbaliz Aldunate. “Con Adur se lleva muy bien, aunque tienen distinto problema. Es un importante apoyo para Gustavo. Se conocen desde que nadaban juntos en Guelbenzu”, señaló Sandra de Souza.

Aunque Gustavo Martínez y Adur Mendívil Aldunate sufren problemas diferentes, los dos tienen una misma meta, alcanzar las mínimas para poder acudir a su segundo Campeonato de España. “He conseguido una mínima en 200 estilos para el Campeonato de España. Ahora, mi meta es intentar conseguir alguna más. El año pasado fui a mi primer Campeonato de España y la verdad es que no hice muy buenos tiempos. Nosotros nadamos en una piscina de 25 metros y esta era de 50. Este año quiero volver con más mínimas para intentar hacerlo mejor. El año pasado disfruté un montón, hice muchos amigos y muchas risas. Era alucinante ver tantos clubes nadando”, aseguró Gustavo. Algo parecido tiene en mente Adur: “Para acudir, quiero conseguir mínimas de 50, 100 y 200 metros espalda (su disciplina favorita). Aunque también quiero poder lograr buenas marcas en 50, 100 y 200 metros libres”.

Tienen entre ceja y ceja acudir a su segundo Campeonato de España absoluto para nadadores adaptados. Adur Mendívil se marcha a una concentración con nadadores con Parálisis Cerebral a Madrid hasta el domingo para seguir mejorando. Pero al final, su objetivo es volver a ir al Campeonato de España absoluto. El año pasado estuvo en Valladolid y se divirtió un montón, a pesar de que los resultados no fueron del todo buenos. “En Valladolid, el ambiente fue muy bueno y me lo pasé genial, pero los resultados ya no fueron tan buenos. Espero poder acudir este año al Campeonato de España en marzo y poder mejorar los resultados”, señaló Adur.

POR CONSEJO MÉDICO

Los dos comenzaron a nadar tras la sugerencia de los facultativos, con la intención de ayudar a su rehabilitación constante. Ahora, tanto ellos, como sus familias, se encuentran completamente volcados con este deporte, que efectivamente les ayuda bastante.

Cuando tenía nueve años, Gustavo Martínez de Souza padeció una infección por estafilococos que le dejó como secuela la cabeza del fémur necrosada. Ha tenido que pasar varias veces por el quirófano y lleva ya cinco años con muletas. Gracias a la natación, como él mismo relata, y a las operaciones, se encuentra experimentando una importante mejoría. Su próxima meta es andar con una sola muleta, para dejarlas definitivamente en un futuro. “Descubrimos las natación, desgraciadamente, a raíz de lo que le pasó a Gustavo. Menos mal que le gustó… Ahora vamos por el buen camino, con alegría e ilusión”, indicaba su madre Sandra de Souza. Hace cuatro años comenzó a nadar cuando el médico le aconsejó para ejercitar la pierna afectada.

“Me apunté en Guelbenzu a waterpolo y me gustó. Entonces me encontré con Raúl en una competición y me dijo que me fuera con él a Ardoi. Ya llevo dos años con él”, comentó Gustavo.
Adur Mendívil, por su parte, nació con una hemiplejia en el lado izquierdo y, a los tres años, el médico aconsejó a sus padres que hiciera natación. “Empezó en Olaz, que es en el único sitio donde encontré, con Juantxo Fuertes y Eunate Beorlegui. Hoy sigue en Guelbenzu y en Ardoi”, indicó su madre Sandra Aldunate.

Más allá de los efectos terapéuticos de la natación sobre estos chicos, o de los Campeonatos de España, lo cierto es que ya sin la natación, su gran pasión, la vida de estos chicos sería completamente distinta. Sólo piensan en seguir nadando todo el tiempo que puedan. “Mi intención es seguir nadando hasta que me recupere al 100%, así que me queda mucho tiempo”, confirmó Gustavo. “El primer año me costó un poco, pero luego me gustó y ahora quiero seguir nadando hasta que aguante”, sentenció Adur. Aunque lo cierto es que también ha supuesto, y supone, grandes sacrificios. “Nosotros vivimos en Mañeru y la natación nos supone un gran esfuerzo. Vamos tres días a rehabilitación y de lunes a viernes, además, a nadar. Pero él está contento, que eso es lo importante. Y hay que hacerlo para que de a poquitos se vaya quitando las muletas. Él es muy constante y siempre está pendiente de cosas que le hagan mejorar. El otro día estuvo viendo un vídeo de cómo nadaba Phelps para intentar mejorar”, indicó Sandra, la madre de Gustavo.


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