Arria V, aizkolari: “La apuesta es bonita, pero es cruel también”
A sus 40 años, Xabier Orbegozo, Arria V, está curtido en mil batallas. El cortador de Errezil, de la saga de los Arria, tiene en las apuestas su modus vivendi. La del domingo es especial


Actualizado el 06/04/2018 a las 08:28
Arria V sabe mejor que nadie lo que es vivir al filo, jugársela. A sus 40 años, este forestal de Errezil ha hecho de las apuestas de aizkora un medio de vida deportiva y personal. Es lo que ha visto en casa. El más difícil todavía está en su genética. Aunque sea enfrentarse a un aizkolari 20 años más joven que él.
Usted es un especialista en apuestas.
Sí, llevo unos años haciendo varias apuestas. Me gusta en invierno enfrentarme a alguien. Al padre de Iker Vicente le gané dos veces cuando yo tenía 20 años. Como Iker viene bueno le eche un desafío. En verano coincidimos en algunas exhibiciones, hablamos... y le lancé el pique.
Su cuadrilla fue a Azpeitia y le retó a Iker con 1000 euros por tronco.
Así empezó todo. Las apuestas empiezan siempre con un calentón, echas 500 euros para luego juntarnos y cerrar el desafío.
¿Usted es siempre el que da el paso en la apuesta?
Esta es mi apuesta 14, y también me han desafiado a mí, pero generalmente quien lanza la apuesta soy yo, soy el que más ilusión le pone a esto. Otra cosa es que llegues a un acuerdo.
¿Qué es una apuesta para usted?
Es donde me encuentro más cómodo con el hacha. La apuesta es cruel con el que pierde, porque aunque haga un buen trabajo no sirve para nada. El que pierde queda en el olvido, y punto. En Santesteban, hace poco, hubo un desafío que se resolvió por menos de un hachazo. Eso es terrible. La apuesta es bonita y cruel al mismo tiempo, y eso es lo que mueve a este deporte, mueve dinero, y siempre ha habido piques Guipúzcoa-Navarra... las apuestas mueven más que los campeonatos.
¿Quién le metió a usted el veneno por las apuestas?
Yo soy Arria V. Mi abuelo fue el mejor aizkolari de los años 30-40, jugó varias apuestas. Mi padre fue Arria II, fue cinco veces campeón del mundo, también hizo varias apuestas. Arria III hizo también desafíos... somos una saga y la apuesta es algo genético en mi casa. El herri kirolak sin las apuestas no es entendible, y yo creo que la gente pide que después de las exhibiciones y los campeonatos oficiales haya una o dos apuestas fuertes.
A usted le motiva esto más que la competición oficial.
Totalmente.
¿A usted le tienen que calentar la cabeza para meterse en una apuesta, o se mete usted solo?
Yo soy el que da las opciones, y luego lo hablamos con la cuadrilla. Vemos pros y contras. He hecho 14 apuestas, con 8 victorias y 5 perdidas.
Una apuesta no es un campeonato, es otro tipo de trabajo, otro esfuerzo -único-, madera diferente ¿cómo se prepara algo así?
Depende de lo que hayas firmado tú. A partir de ahí trabajas sobre madera dura o blanda, y en lo que te venga. En este caso, por ejemplo, yo venía de hacer varias apuestas de cortar y correr una distancia, y para jugar contra Iker Vicente he tenido que cambiar la preparación. He tenido que coger cuatro o cinco kilos para ganar en potencia de golpe.
¿Se autoprepara?
No. Tengo un preparador físico con el que trabajo con planes semanales, hacemos controles quincenalmente. Tengo un dietista también... más la gente que me asesora a la hora de cortar. A mí me gusta todo lo referente a la preparación, pero tampoco voy ciego con eso. Al final el que mejor se conoce es uno mismo. Yo creo que hay mucha mítica con las preparaciones, cuando ha habido aizkolaris con más de 50 años que han tenido muy buen rendimiento. Al final ser aizkolari es un oficio, con el tiempo se aprende a aprovechar todos los golpes, y con el tiempo mejoras. Yo he ido mejorando conociéndome a mí mismo, y creo que estoy en el mejor momento de mi carrera.
Usted es un negociador duro a la hora de poner los trabajos de las apuestas.
Hombre, al final cuando te lanzas a una cosa de estas no lo haces pensando solo en lo que tú eres bueno. Sé que Iker me puede atacar aquí y aquí. Yo eché el desafío a 30 kanaerdikos. Ellos dijeron que ni pensar, ellos querían maderas más grandes. Yo con el tronco grande sufro más, así que hubo que buscar una postura intermedia. En una apuesta siempre hay que ceder para que haya apuesta.
¿Una apuesta es más una tortura física o mental?
El que sale a la plaza sale convencido de que tiene que dar todo y de que va a ganar. Si ves que se te adelanta el contrario, no puedes echar la toalla nunca. En las apuestas siempre pasan cosas. Fallos, desfondamientos... hay que seguir hasta el último golpe. El mayor reto de una apuesta es ser capaz de mostrar todo lo que has trabajado en casa. Si no ese trabajo no vale para nada.
¿Qué es ganar una apuesta?
Algo grande, y no por el dinero. Ni te acuerdas de la pasta al final. Son 4 meses de trabajo con 15 personas pendientes de ti, es terminar un trabajo muy largo. Hay mucho sentimiento alrededor de una apuesta.
¿Y perder?
Perder es el fracaso, se te quitan las ganas de volver a coger el hacha. Pero todo pasa.
¿Es mejor empezar al ataque, ser conservador o improvisar?
Cada uno lleva su idea. Iker Vicente es un aizkolari de ritmo, yo creo que empezaré más fuerte. Pero depende de la madera que se presente mañana. La que voy a llevar yo se puede cortar en 25, 35 e incluso 45 minutos. Hay que ir con cabeza, pero estamos hablando de una hora de esfuerzo máximo.
¿Qué tiene Iker Vicente, un chaval al que dobla en edad?
Es un aizkolari nato. Técnicamente es perfecto en los cortes, tiene golpe y fondo. Es completo. Vertical, horizontal, ha estado en Australia, en su casa han hecho un gran esfuerzo para que sea aizkolari. Queda por ver cómo funciona en los grandes trabajos, los que te ponen al límite. Mi esperanza es que en un trabajo largo yo sea mejor.
¿Iker es futuro o es presente?
Ya está aquí. La diferencia de esto con un campeonato es que o ganas o pierdes de otra manera.
No será la última apuesta.
No creo. Me gustaría cerrar una apuesta cada invierno. Pero esta apuesta es rememorrar los viejos Guipúzcoa-Navarra, aunque la aizkora no es lo que era hace 20 años. La gente echaba de menos estos desafíos, y creo que es muy bueno que entren figuras jóvenes como Iker. La aizkora necesita gente joven de calidad.
