OSASUNA 0 - SEVILLA 0

Tensión no resuelta

  • El debutante Del Cerro Grande no pitó un clarísimo penalti por mano de Perotti y fue abroncado en el Reyno

FERNANDO CIORDIA . PAMPLONA .

Actualizado el 21/09/2011 a las 01:39

La duración del partido resultó demasiado corta. Todo el rigor táctico de Mendilibar y Marcelino se hizo añicos cuando por fin maduró el partido en la segunda parte. Hasta entonces Osasuna y Sevilla habían vivido de su juego directo y sus rechaces, pero el choque acabó por calentarse de verdad con el trencilla debutante Del Cerro Grande como invitado.

Lo mejor llegó al final, con la noche cerrada en el Reyno. Los dos arqueros salvaron a sus equipos de la derrota, pero Osasuna mereció ganar a los puntos. En este esprint de sensaciones, no de tantas dimensiones como el encuentro de la pasada Liga, pero sí atractivo, el colegiado no vio la clarísima mano de Perotti dentro del área. Osasuna se partió el pecho para batir a Javi Varas.

Lo hizo con más corazón que cabeza, empujado por su grada y coincidiendo con la salida al campo de Raúl García. Sin duda, el de Zizur le dio otro aire al juego, hasta entonces encasillado en el balón largo o el pase fácil horizontal. El Sevilla se defendió bien. Su línea a priori más accesible fue la mejor en Pamplona con tres centrales, uno de ellos reconvertido en pivote como el gigante Fazio. Nino tuvo el triunfo en sus botas. No fue su noche y sí la de Varas.

El contagio que llegó a la grada de sus jugadores llegó más por el derroche de energías que por el propio fútbol. Osasuna no encontró un patrón para desarbolar el muro hispalense. Los rojillos se empecinaron una y otra vez en jugar la pelota en largo desde Andrés Fernández. Los 195 centímetros del argentino Fazio controlaron siempre el juego área. Fue el mejor del Sevilla junto con Varas, señal de las precauciones que se tomó Marcelino ayer. Pivotó el equipo andaluz sobre él.

Cejudo y Lamah

De esta pelea subterránea, Puñal siempre intentó cazar todos los rechaces. Lolo, su pareja nuevamente en esta parcela, estuvo muy por debajo en la faceta de la creación. Su perfil es de carácter defensivo. A Osasuna le costó demasiado profundizar, ser vertical, por mucho lo intentaran con su electricidad sus jugadores de banda, Lamah y Cejudo. El cordobés fue quien intentó el disparo en la primera parte, pero se topó con un extraordinario Javi Varas en la portería de Graderío Sur.

El Sevilla impidió que Kike Sola y Nino entraran en acción. Sus prestaciones ofensivas, sin embargo, generaron menos miedo que el espera. Los hispalenses estuvieron muy lejos del área navarra. Negredo y Manu del Moral se perdieron en el Reyno. Solo Jesús Navas fue capaz de inquietar a la defensa navarra. Con la pesadilla de Alves todavía presente en su cabeza, Raitala volvió a tener un adversario de altos vuelos ante el que lo pasó mal como defensor.

Salió mejor el Sevilla en la segunda mitad. Se apoderó de la pelota durante los veinte primeros minutos. Estiró sus líneas y encontró una buena ocasión de la bota de Navas, que seguía haciendo de las suyas. Su disparo en carrera, a centro de Fazio desde la derecha, salió ligeramente desviado junto al palo de Andrés.

Se calienta el choque

La entrada al campo de Raúl García dinamitó el partido. Dio más velocidad y sentido al juego desde la zona de la creación. De su empuje se benefició Osasuna para irse arriba. La mejor ocasión nació de una sensacional arrancada de Cejudo, un jugador indiscutible en el Reyno de Navarra.

Robó la pelota, condujo a todo trapo y tiró el pase en profundidad a Nino, que erró en el mano a mano. Javi Varas adivinó sus intenciones. Fueron momentos espléndidos para los porteros, porque poco después Andrés replicó con una gran intervención a disparo a quemarropa de Manu del Moral.

El partido adquirió un cariz bronco en su fase final. Del Cerró tuvo tres jugadas en su silbato, pero en una no acertó. La mano de Perotti en el área fue flagrante, se vez como se vea. Ni él ni su linier la vieron, y eso de que se trataba de una jugada a balón parado. Su posición y colocación estaban fuera de toda duda. El partido venía caliente por un piscinazo de Nino, en el que acertó, y acabó por quemarse cuando anuló, bien anulado, un gol a Kike Sola. Por centímetros estaba adelantado el delantero ribero.

El acoso de Osasuna terminó con un par de lanzamientos de Lamah que se marcharon fuera. No hubo manera de marcar al Sevilla ayer, pero al menos se lavó la mala imagen de Barcelona. Granada es el siguiente peldaño.

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