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LA CONTRACRÓNICA | TOÑO SANZ

Estrellas y estrellados

  • La liga de fútbol sigue congregando a tantos fieles que le falta poco para convertirse en religión oficial.

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Actualizada 12/09/2011 a las 01:05

E STE verano he vuelto a saber que hay lugares habitados por objetos supermasivos que no dejan escapar la luz. Galaxias en colisión cuyas estrellas son lanzadas con violencia en todas direcciones. Hay soles que se hunden sobre sí mismos para estallar después en una explosión que libera al espacio miles de millones de toneladas de materia, diciendo adiós al escenario oscuro en el que han quemado su combustible nuclear durante millones de años. ¡Y eso sí que es una Liga de las Estrellas! Como dijo Carl Sagan, el Cosmos (el universo, no el equipo de fútbol en que jugó Pelé sus últimos años) "es todo lo que es, todo lo que fue y todo lo que será". Dentro de ese todo tan absoluto, tan inabarcable, nos encontramos nosotros, nuestra crisis económica, nuestros recortes y nuestra liga de fútbol, que a pesar del cosmos, de la crisis y de los recortes sigue congregando a tal profusión de fieles que le falta poco para convertirse en religión oficial. Osasuna reanudó la liturgia balompédica en su estadio ganando al Sporting, marcando dos goles en dos minutos un cuarto de hora antes del descanso y encajando uno un cuarto de hora antes del final del partido. Una vez más, le sobró el último cuarto de hora, aunque en esta ocasión supo aprovechar bien el tiempo que le precede. El Sporting hizo deméritos suficientes para encontrar lo que no buscaba y ya es sabido que quien al sol se expone, moreno, quiera que no, se pone. Si siguen así, lo tienen bastante oscuro, casi negro, aunque no tanto como los destinatarios de los recortes que preceden a los cortes, y que, a falta de una visión de conjunto sobre las causas y las consecuencias de la crisis, se limitan a sufrir las segundas y a seguir forrando a los responsables de las primeras, mientras se distraen con la liga de las estrellas. Cualquier noche de estas, salgan al campo (al de fútbol no, al otro), lejos de las luces de las farolas, y miren al cielo un rato largo. Si una noche nos juntamos suficientes, podremos empezar de nuevo.




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