OSASUNA
Dos toros bravos para la salvación
- Cejudo aclara que la permanencia ha sido labor de todos: "Ni mucho menos nosotros hemos dado la salvación"
Publicado el 24/05/2011 a las 02:04
Les confunden, vaya sin les confunden, tanto en el campo como en la calle. Les preguntan si son hermanos. Parecida edad, mismo corte de pelo, gafas de sol similares, corpulencia, un tren inferior potentísimo, y ahora, inseparables. Y felices. Kike Sola y Álvaro Cejudo se conocen hace apenas cinco meses, pero su amistad se hace cada día más fuerte. Aseguran que han tenido un "flechazo" y que el momento difícil en el que se conocieron les unió. No hace mucho, ninguno de los dos ocupaba las portadas en Osasuna. Ahora las copan casi todas. Con motivos.
Kike Sola, 25 años, ha sido, en apenas 16 partidos, 12 como titular, máximo goleador del equipo, con 7 dianas. Álvaro Cejudo, de 27, refuerzo invernal de urgencia tras la marcha de Juanfran, ha sido una sorpresa total y marcó el gol de la permanencia.
De la mano de Diario de Navarra, apenas dos días después de la mágica noche del sábado, ambos aceptaron encantados la propuesta de desgranar, por el recorrido del encierro, las vivencias que les han llevado a ser hoy los protagonistas de la permanencia. Quién lo iba a decir.
Compañeros de habitación
La historia de este reportaje comienza a contarse a pie de hornacina de San Fermín, en la cuesta de Santo Domingo.
Kike Sola cambió su destino hace apenas cuatro meses. Antes ni siquiera entraba en convocatorias. Álvaro llegó lesionado y ambos compartieron muchas cosas. "Yo había jugado muy poco -recuerda Kike-. Álvaro vino lesionado, no disputábamos de minutos pero con el nuevo míster partíamos de cero y había que seguir currando porque la oportunidad podía llegar en cualquier momento, porque es nuestro trabajo y lo que teníamos que hacer. Estoy supercontento, no puedo pedir más, y también por compartir esta experiencia con Álvaro. Es mi compañero de habitación y compartimos momentos buenos y malos. Es un diez", cuenta el de Cascante.
"Lo que son las cosas. El primer día le dije a Kike que veía raro que no tuviese minutos -reconoce Cejudo-. El fútbol al final premia a quien se lo merece. Ha hecho un gran trabajo, siete goles y en ese momento era impensable que la temporada fuera tan bien para los dos".
La amistad surge en esos momentos de dificultad. "Yo llegué nuevo y estaba lesionado. Él no contaba en el grupo. Pero nuestra entrada nos hizo partir de cero", afirma Cejudo. Kike Sola añade: "Somos de personalidades iguales. Compartimos muchas cosas".
Cejudo continúa: "Tenemos gustos similares, llegar pronto a entrenar..." Su amigo interviene: "Nos gusta estar tranquilos en casa, salir a veces tomar algo". Cejudo puntualiza: "En las concentraciones solemos tener los mismos gustos". Sola bromea: "Hacemos las mismas tonterías". Y resume: "Ha sido un flechazo a primera vista". Cejudo explica: "Al empezar de cero los dos, tener las mismas edades y gustos..." Y Sola insiste: "Un flechazo".
Estos dos amigos han conseguido hacerse un hueco en la historia de Osasuna en muy poco tiempo. Su fórmula es clara.
"El día a día, no bajar los brazos. El secreto es aportar tu granito de arena, fuera y dentro, y que confíen en ti, que el entrenador vea que puedes ser un jugador de Primera. El míster cree que puedo hacerlo bien, y solo queda estar bien físicamente para cuando él lo necesite", resume el delantero ribero.
Para Cejudo, "ha sido todo muy rápido". "Es difícil de asimilar y llamativo que todo se haya dado así. Pero ni mucho menos nosotros hemos dado la salvación al equipo, jugamos de medio campo hacia arriba y somos los que tenemos que aportar ahí, pero hay otros jugadores. Camuñas nos ha dado la vida en muchos momentos y atrás, es menos vistoso, pero somos de los equipos menos goleados", recuerda el andaluz, que poco a poco trata de asimilar la importancia del gol que marcó el sábado.
"Es algo que nunca terminas de saber qué supone. Lo hablaba con mis padres y mi novia, que mucha gente se sentiría muy feliz, pero yo me sentí como cuando tenía diez años y jugaba al fútbol: un partido más, pero poco a poco voy asimilándolo y cuando he visto cómo se puso la gente, veo que ha sido algo importante", admite.
Felicitaciones y dedicatorias
Ahora que viven buenos momentos, no olvidan quién les apoyó siempre. "Mi familia lo ha pasado mal, ha sufrido muchísimo. Te ves físicamente bien pero no te convocan y es una situación difícil de llevar. Se lo dedico a ellos porque han hecho que esté aquí", destaca Kike Sola.
Cejudo no ha parado de recibir felicitaciones. "Después del partido del otro día, con las circunstancias que se dieron, salvándonos en la última jornada y con la suerte de marcar el gol, por la repercusión mediática me felicitó mucha gente. Me siento orgulloso de que se acuerden de mí gente de Las Palmas, de mi pueblo, los que me conocen y los que no. También los amigos y la familia, que vieron el partido", apunta.
Y Kike Sola sale al paso, rápido: "Y la afición, que se han portado genial. Toda esa gente es la leche, de verdad".
Llegamos al Museo del Encierro. "A mí este mundo me encanta", afirma Sola. "Van a 11 kilómetros por hora, ¡cuesta arriba!", se sorprende al ver el monitor del recorrido. "Me encantan los Jandilla y Cebada Gago. Los Miura son grandes, pero cabezones y tranquilotes", señala.
Continúa el paseo. Para Álvaro Cejudo la experiencia es totalmente novedosa. Está encantado. Se nota que compartirla con su amigo le gusta. No ocultan lo que se admiran. "Desde que Kike comenzó a jugar, ha sido la referencia. Está como un toro, nunca mejor dicho, ahora que estamos en la calle Estafeta. Este año ha metido goles de muchísima calidad, de buen delantero. Con 25 añitos, va a coger experiencia todavía y el año que viene nos va a dar más alegrías. Y como persona desde el principio, nos escudamos uno en el otro y con la suerte de que empezamos a jugar a la vez y el equipo consiguió buenos resultados. Poco a poco se empezó a forjar una buena amistad entre nosotros. Somos compañeros de habitación, compartimos todo, nos contamos cosas de nuestras parejas, y nos vamos conociendo poco a poco. Detrás de que somos deportistas, somos gente normal, somos amigos, vamos a tomar algo, y me he llevado muy buena impresión, tanto de Kike como de mucha gente del equipo. La base de Osasuna es el grupo humano. Somos conscientes de que no hay ninguna estrella y el secreto de mantenerse tantos años es que la gente da la cara", destaca.
El de Puente Genil sigue hablando de su compañero, con humor: "Kike es hiperactivo, a mí me pone nervioso, lo digo en serio. Cuando entra en la habitación, está parriba, pabajo, igual que en el campo, y le digo, ven a ver la tele un rato. Eso sí, cuando se echa en la cama, muere. La primera vez que se quedó dormido empezó a hablar y yo dije: ¿Esto qué es? Y ha ido a peor, en la cama se movía, yo creo que ha hecho hasta remates de cabeza dormido. En serio, me meo de risa con él".
Es el momento de que Sola hable de Cejudo: "Lo que aprecio muchísimo de él es la tranquilidad que tiene. Es muy positivo consigo mismo. Como compañero sabe escuchar, a mí me lo ha demostrado, en todo momento me ha echado un cable y he podido apoyarme en él. Como futbolista, me recuerda muchísimo a Pedrito, del Barcelona. Es clavado. Maneja las dos piernas de una forma increíble, tiene unas condiciones espectaculares, es muy rápido, físicamente está como un animal. Cuando tiene centro no se lo piensa y eso me da la vida. También tiene gol. Y como persona es espectacular, lo considero un amigo".
Se nota que se quieren, pero también hay un recuerdo para el resto. Kike Sola se marcha a Estonia y quería terminar así: "Como seguramente todos mis compañeros, delegado, míster, médico, fisios... leerán la entrevista, me gustaría saludarles desde aquí y que pasen un feliz verano. Enseguida cojo cariño a la gente y lo demuestro. Que lo paséis bien en Polonia y aquí estoy para lo queráis".
Las grandes revelaciones de la temporada, acompañados por Xavi Annunziata y Oier Sanjurjo, que se une a última hora, terminan la tarde tomando un refresco en el bar de la Mesa de Tres Reyes. Curiosamente, en la mesa de al lado, se encuentra Yolanda Barcina. Sola le dice a Cejudo quién es, pero no le suena. Sin duda, sus mundos están muy lejanos.