Clos, en el centro de la polémica
- Clos Gómez entendió que la mano de Damià fue deliberada y el segundo penalti del defensa rojillo no admite discusión
Publicado el 16/01/2012 a las 02:03
El arbitraje de Carlos Clos Gómez fue lo más polémico del partido de ayer. La afición rojilla se enfadó con él por los dos penaltis que señaló en contra de Osasuna y que supusieron la victoria del Racing en Pamplona.
El aragonés hizo honor a su fama de árbitro tarjetero y enseñó ocho, cinco para Osasuna y tres para el Racing. La mayor parte de ellas fueron justas, aunque en el tramo final del encuentro pudo haberse ahorrado más de una. Intentó que en ese momento no se le escapase el partido de las manos, y trató de sujetar la frustración de Osasuna siendo excesivamente riguroso con el reglamento.
En general controló bien el partido, y no tuvo problemas ni con la ley de la ventaja ni con los fueras de juego. Estuvo bien asistido en las bandas.
Sin embargo, Clos Gómez tuvo la desgracia de encontrarse con varias acciones polémicas en las áreas. En la primera de ellas, en el minuto 36, señaló penalti de Damiá por mano del defensa rojillo. Efectivamente Damiá tocó el balón con la mano en un centro de Acosta desde la izquierda. Clos apenas lo dudó, amonestó al jugador osasunista y señaló la infracción. A este respecto el reglamento deja claro que sólo se pueden sancionar el penalti si se trata de una mano intencionada. "Tocar el balón deliberadamente con las manos", dice exactamente la regla 12.
La impresión que da la jugada por televisión es que Damiá esconde el brazo para evitar el impacto del balón y además lo mantiene pegado a su cuerpo, por lo que no se debió señalar penalti. Eso sí, la acción no es clara y son varios los excolegiados que trabajan en medios de comunicación que ayer se mostraron de acuerdo con la decisión de Clos Gómez.
Mucho más claro parece el segundo penalti señalado en el minuto 69, también de Damiá sobre Acosta. El defensa rojillo derriba al futbolista del Racing y la acción es penalti. Munitis reclamó la segunda amarilla para Damiá, pero no se trata de una jugada clara de gol ni tampoco de una entrada temeraria, por lo que Clos Gómez aplica bien el reglamento.
Por cierto, desde 2009 nadie cometía dos penaltis en el mismo partido.