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C.A. Osasuna

Osasuna exhibe razones para creer y duerme líder en solitario

  • Los de Martín muestran una versión más dominadora y ofensiva contra el Leganés
  • Roberto Torres volvió a ser clave con un excelso gol de falta y Kodro se reivindicó con el tanto de la victoria

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13/09/2015 a las 06:00
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  • JAVIER IBORRA. PAMPLONA.
Aquellos que teman ilusionarse, esos que prefieran parapetarse detrás de una coraza con el fin de evitar postreros desengaños, que no miren la clasificación de la Liga Adelante. Si lo hacen, se van encontrar con que Osasuna ha dormido líder en solitario.

También tienen argumentos para estar tranquilos, protegidos, los que acostumbran a ponerse parches antes incluso de hacerse las heridas: sólo es la cuarta jornada -primer parche-, los rojillos pueden ceder su posición de privilegio este domingo, cuando se disputen los seis partidos de esta jornada que restan por jugar -segundo parche- y la victoria contra el Leganés pendió de un hilo durante muchos minutos -tercer parche-. El resto, los rojillos de corazón caliente, tienen motivos para ilusionarse, para soñar y, sobre todo, para creer en este equipo de Martín después de la exhibición de razones que desplegó ayer en El Sadar.

Osasuna mostró en su segundo partido en casa de la temporada su versión más valiente y dominadora. Jugó con cuatro defensas, en lugar de los cinco del inicio liguero, y apostó por estirar el campo con Berenguer y Olavide. Los canteranos firmaron una primera parte notable y el extremo rubricó su actuación con la asistencia del segundo gol, un preciso centro al área que Kodro aprovechó para batir de cabeza al portero del Leganés.

Pero, más allá del sistema, Osasuna pareció un equipo maduro, con una personalidad que no se corresponde a las edades que figuran en los carnés de buena parte de los jugadores: ni en los 19 años de Merino y Olavide, ni en los 20 años de Berenguer, ni en los 21 de David García. Desde el pitido inicial quiso la pelota y quiso tenerla en campo contrario -lejos quedan en el recuerdo aquellos partidos en los que el balón parecía quemar en las botas de los jugadores rojillos- y, además, jugó con verticalidad y sentido, lanzando a Berenguer en velocidad y apoyándose en Olavide para combinar.

A Osasuna, también, le sonrió la suerte. A pesar de merecer más que el Leganés en la primera parte, fueron los 'pepineros' quienes pudieron adelantarse en el marcador, pero el palo repelió un disparo de Miramón con Nauzet ya batido. No obstante, hubo justicia antes del descanso. En el minuto 42, Roberto Torres prosiguió en su empeño de ser un jugador clave esta temporada y dibujó un lanzamiento de falta de videojuego. Con una parábola perfecta, de fuera hacia adentro, clavó el balón en la escuadra de Serantes.

El gol, el descanso y la consciencia de querer salvaguardar un botín conspiraron para amuermar un tanto a los de Martín al inicio de la segunda parte. El Leganés, sin hacer nada especial, sin avisar ni poner en tela de juicio previamente la dictadura de los García -David y Unai- en las inmediaciones de Nauzet, encontró la vía del gol. Un centro desde la banda derecha lo remató Borja Lázaro picado, lejos del alcance del portero del equipo navarro, en la única acción en la que David García no pareció un central llamado a cotas más altas que la Liga Adelante.

Con partido nuevo, Osasuna desempolvó el plan del inicio del choque: presión alta y dominio del balón sin renunciar a la verticalidad. Además, apareció Martín para volver a dar con la tecla, igual que en el último partido en casa. Si entonces acertó al introducir a Berenguer, autor del gol de la victoria contra el Mirandés, este sábado hizo lo propio al echar mano de Kenan Kodro. El delantero, que al inicio de la temporada parecía partir como carne de grada, con Nino, Milic y Álex Sánchez por delante, se sumó a la lista de jugadores 'resucitados' por el de Campanas con un certero cabezazo que subió el 2-1 al marcador.

Tras el tanto, Osasuna supo contemporizar y alejar los agobios de su portería. La afición, así, en lugar de pedir la hora con el corazón en la garganta, pudo dedicarse a ovacionar a los jugadores sustituidos: primero a Berenguer, confirmado como alternativa real a Pucko, y después a Roberto Torres, erigido en piedra angular del equipo gracias a que, tras años guadianescos en los que peregrinó entre diferentes posiciones en el campo, el banquillo y la grada, su continuidad en el once no está en duda. El de Arre respondió a esa confianza con un abrazo al técnico tras marcar el gol -y también a Ibáñez, el delegado-, pero sobre todo lo está haciendo con una nueva versión de su juego, mejorada, alegre, un punto liberada, en total consonancia con la del resto del equipo. De un equipo que, con tres victorias en cuatro partidos, ilusiona. Al que quiere, claro.


  • Lekunberri
    (13/09/15 09:07)
    #1

    Hau da bidea!

    Responder


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