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C.A. Osasuna

El 'espíritu del 97' marca el camino de Osasuna hacia la salvación

  • Los rojillos recuperan la fe de la mano de Martín, el artífice del 'milagro' de la permanencia en la temporada 96-97

Encuentro correspondiente a la Jornada 37 de la Liga Adelante, temporada 2014/2015, disputado en el estadio de El sadar entre el C.A. Osasuna y el Mirandés. Los locales vencieron por 2-0.

Osasuna 2 - Mirandés 0 (II)

Osasuna 2 - Mirandés 0 (II)

STEFAN D.G.S.
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11/05/2015 a las 06:00
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  • JAVIER IBORRA. PAMPLONA.
Después de 37 jornadas y tres entrenadores, Osasuna parece tener por fin una hoja de ruta clara, un plan hacia la permanencia, unas ideas firmes de cuál debe ser su identidad para alcanzar el único objetivo posible, que no es otro que evitar el drama del descenso a Segunda B. Y el esquema no es novedoso, todo lo contrario; es la misma receta que funcionó en el 'milagro del 97', una apuesta que a la vista parece pecar de arcaica y poco 'cool', pero ya se demostró eficaz la última vez que los rojillos se vieron en una situación similar y que, además, cuenta con el mejor mentor posible para reeditarla: el propio Martín.

En este camaleónico Osasuna, que tan pronto ha marcado seis goles en una remontada como ha encadenado jornada tras jornada sin ver puerta; o tan pronto se ha jactado de ser un equipo de toque para pasarse el siguiente partido los 90 minutos correteando detrás de la pelota, los rojillos supieron mudar la piel una vez más para adaptarse a las exigencias del nuevo entrenador. Así, desde que los jugadores se plantaron en el césped esperando a que el árbitro ordenara el inicio del duelo contra el Mirandés, Osasuna fue perfectamente reconocible como un equipo de Martín, incluso a pesar de que la 'bruja de Campanas' tuvo que seguir el choque desde el hospital.

Con tres centrales, dos laterales largos y un doble pivote muy físico, estaba claro que las concesiones a la galería iban a ser mínimas. Como en el 97, el primer objetivo pasaba por mantener la portería a cero y rentabilizar al máximo los goles propios. No en vano, hace 18 años, cuatro goles a favor por ninguno en contra en cuatro jornadas inolvidables significaron la diferencia entre Segunda y Segunda B; el preciosismo, el toque o el espectáculo no son parámetros a tener en cuenta cuando hay tanto en juego. 

La suerte suele estar del lado de la gente con ideas claras, de aquellos que saben exactamente lo que quieren. Y Osasuna, ayer, tuvo la que le faltó otros días o la que otros días no supo buscar. Nino, en el minuto 2, batió la portería del Mirandés con un certero cabezazo después del, quizá, mejor centro de la temporada de Javier Flaño, situando el plan de Martín en el mejor de los escenarios posibles.

El Mirandés pudo empatar en la primera parte. Tuvo hasta tres ocasiones de gol antes del descanso, pero el criticadísimo Riesgo, quizá más arropado por los tres escuderos que defendían el centro de la zaga, más confiado, respondió. Y Osasuna, parapetado atrás con dos líneas de seguridad, que actuaban como zanjas y alambres de espino, consiguió trabar a su rival, ralentizar su creación de juego y que los minutos comenzaran a desfilar por el cronómetro sin que nada reseñable ocurriera. Martín, si pudo verlo, seguro que sonreía satisfecho.

Pero en el plan de Martín también caben la valentía y el desparpajo. Y si en el 97 apostó por un puñado de canteranos, que con su aterrizaje en el primer equipo sacudieron a una plantilla que navegaba a la deriva, ayer le tocó el turno a otro joven: un extremo de 19 años cedido por la Real Sociedad como solución de emergencia y que demostró que ha aterrizado en Pamplona con la mente limpia, sin la pesada carga que parece acogotar a muchos de los que ahora son sus compañeros. En apenas media hora, el debutante Pablo Hervías pidió el balón sin descanso, encaró, forzó tres tarjetas y marcó un gol. El de la tranquilidad. Un exceso en las cuentas de Martín que seguro que agradeció su delicado corazón, tanto como los de los 16.274 espectadores -entrada de equipo de Primera- congregados en El Sadar.

Osasuna, con los tres puntos en el bolsillo, sale de los puestos de descenso, en una jornada redonda en la que perdieron cuatro de sus cinco rivales directos. Enrique Martín, con los tres puntos en el bolsillo, podrá regresar a los entrenamientos -seguramente esta misma semana- con un punto más de tranquilidad y menos angustia. Y la afición, con los tres puntos en el bolsillo, vuelve a creer en la permanencia, en el futuro del club y en el plan de Martín, como quedó sellado al final del partido con los unánimes cánticos de apoyo al entrenador, al controvertido guía que puede repetir la gesta de arrebatar al club navarro de las garras de la Segunda B.



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