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C.A. Osasuna

Osasuna recupera sensaciones y fútbol de la mano de un gran Sisi

  • Los rojillos jugaron el mejor partido de la era Mateo contra el Sporting y solo la actuación del portero rival les apartó de la victoria
  • El regreso de Lotiès y la brillante actuación de Sisi en la mediapunta, claves en el buen juego de Osasuna

Sisi, en el partido contra el Sporting

Osasuna recupera fútbol y sensaciones de la mano de un gran Sisi

Sisi, en el partido contra el Sporting

STEFAN D.G.S.
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Actualizada 30/03/2015 a las 20:44
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  • JAVIER IBORRA. PAMPLONA
Osasuna no logrará la permanencia en Segunda a base de empates, con el exiguo premio de un punto como el conseguido este domingo en El Sadar, pero sí tendrá muchas papeletas para seguir una temporada más en la Liga Adelante si mantiene el nivel de juego que mostró contra el Sporting, un 'gallito' que había empezado la jornada colíder, en el que ha sido de largo el mejor partido de Mateo en el banquillo del equipo navarro y que injustamente terminó con 0-0 en el marcador. Sólo la inspiración del guardameta rival, Alberto, en una tarde de esas que hacen 'internacionales' a los porteros, evitó que los rojillos rompieran su mala racha, que ya se extiende a nueve partidos sin ganar; cifras que, no obstante, ahora suenan a anécdota, a estadística mentirosa, gracias al ilusionante fútbol desplegado ayer.

El día no invitaba al optimismo. A la madrugada le habían arrebatado una hora, la mañana amaneció gris y la manifestación en apoyo de Osasuna no logró reunir a más de 300 seguidores, que marcharon con un punto de melancolía desde la plaza de los Fueros hasta el estadio para recibir al autobús del equipo. Pero a las doce del mediodía ya lucía el sol y las gradas presentaban, con más de 14.000 espectadores, la segunda mejor entrada de la temporada.  Además, en el terreno de juego se barruntaban señales de cambio, de que podía verse a un Osasuna diferente, reactivado: Oier, el líder silencioso, el hombre al que tanto había añorado Jan Urban, estaba de vuelta en el césped del estadio pamplonés, posando orgulloso con su hijo recién nacido en brazos. Y a su lado, Jordan Lotiès, el controvertido central que desespera a los puristas con sus arrancadas, al tiempo que aglutina altura, calidad y un punto de calma caribeña -balsámica para un equipo al borde del ataque de nervios-, volvía para formar un tándem inédito con Vujadinovic.

Los de Mateo salieron como en la primera jornada de la temporada, contra el Barça B, determinados a arrinconar al rival, a asfixiarlo y a que sintiera desde el pitido inicial la presión de jugar en El Sadar, convencidos de que el camino más corto hacía la victoria era jugar a lo que le interesaba a Osasuna y no al rival. Así, el Sporting, un equipo fino, plagado de canteranos de Mareo, del antaño considerado mejor vivero de jugadores del país, no encontró espacios en los que combinar ni las décimas de segundo necesarias para montar su temido contragolpe. Durante media hora, el equipo navarro fue el amo del partido y Cedrick, por la banda derecha, su principal argumento ofensivo. Sin embargo, faltó el gol. En ocasiones, por escasez de puntería, pero en la mayoría por las intervenciones de un Alberto que se fue agigantando con el paso de los minutos.

El cansancio hizo mella en Osasuna en el tramo final de la primera parte y se vio otro Sporting, hasta el punto de que el empate no parecía injusto al descanso. No obstante, casi contra pronóstico, los rojillos retomaron el mando en la segunda parte, quizá con menos esfuerzo físico, sin tanto corazón, disfrazados de equipo grande, y guiados por un sensacional Sisi. El manchego renegó de la banda, a la que tantas temporadas ha vivido encadenado, y desde una posición central pidió constantemente el balón, se ofreció sin miedo, y combinó aquí y allá, más confiado a cada pase, para convertirse en el émbolo que alimentaba de balones a Cedrick, a Nino y a Roberto Torres.

El propio Sisi estrelló un balón en el palo, Cedrick no pudo superar a Alberto en un mano a mano y Nino dibujó un tiro con efecto desde la frontal que Alberto convirtió, con un estirada al límite, en un póster... y en un saque de esquina. Osasuna, sin discusión, hizo méritos para obtener la victoria en unos minutos de fútbol vibrante y, por qué no, brillante. Ni siquiera una ocasión de Carlos Castro, en la que apareció, salvadora, la pierna izquierda de Riesgo, dejada allí, a un lado, atrás, como fuera de su cuerpo, quizá por el 'capotico' de San Fermín, hizo más justo el empate.

Esta actuación pone de manifesto que Mateo tiene razones para, como dijo en la rueda de prensa del sábado, ser "optimista". Osasuna está vivo y atesora fútbol de sobra para la Segunda División. Tiene oro en un central capaz de sacar el balón jugado, como Lotiès, y en otro que reúne contundencia y seriedad, Vujadinovic; tiene un líder inspirador en el lateral izquierdo, con Oier; tiene futuro y presente en David García y Merino, como mediocentros, superiores en juego e intensidad a los internacionales -para nada añorados ayer- Raoul Loé y Nekounam; tiene en Sisi un mediapunta que puede recoger el testigo de Miguel de las Cuevas; y tiene calidad en Roberto Torres, velocidad en Cedrick y olfato de gol en Nino. En definitiva, si Mateo les concede la imprescindible continuidad, cuenta con acordes de sobra para, afinados y al compás, elaborar una sinfonía armoniosa que debería guiar al equipo navarro a conseguir el objetivo, vital para el futuro del club, de la permanencia.



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