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Isabel Rubal, la heroína del Azkoyen

  • La enfermera y fisio del conjunto de Peralta actuó con presteza y profesionalidad ante el desmayo de Rubén Gil en Las Luchas

Isabel Rubal, fisioterapeuta y enfermera del Azkoyen.

Isabel Rubal, fisioterapeuta y enfermera del Azkoyen.

Isabel Rubal, fisioterapeuta y enfermera del Azkoyen.

DN
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Actualizada 13/01/2016 a las 14:24
  • FERMÍN ASTRÁIN. PAMPLONA
Isabel Rubal es fisioterapeuta, enfermera y hermana del jugador del Azkoyen Alfredo Rubal. Ella se convirtió en la protagonista involuntaria, y prácticamente en una heroína para Rubén Gil, en el encuentro Azkoyen-Lourdes de la jornada 17 de la Autonómica. Y es que su acertada y presta atención sobre Rubén Gil pudieron salvarle la vida. “Me encanta el fútbol y mi profesión. Llevo once años con el Azkoyen y estoy encantada de ayudar y echar una mano. Y si además veo fútbol, que me gusta mucho, pues mejor”, expresó una sencilla Isabel Rubal.

La enfermera y fisioterapeuta del Azkoyen relata lo sucedido en Las Luchas el domingo, los momentos de miedo que se vivieron en el campo del Azkoyen. “Estábamos en la segunda mitad y yo estaba atendiendo en la banda a un jugador nuestro. Cuando acabé, me fijé que estaba un jugador del Lourdes tendido en el suelo. Pregunté a uno del banquillo qué le había pasado y me dijeron que se había desplomado sin más. Entonces quise salir enseguida a atenderle, aunque ya estaba el asistente del Lourdes. Casi sin que el árbitro me diera permiso entré a ayudarle porque el chaval no se movía. Cuando llegué, no pronunciaba palabra y no podía respirar”, comentó Rubal.

Fue entonces cuando entró la camilla de la DYA e Isabel decidió ponerle una bomba de oxígeno. “No había manera de que pudiera respirar, estaba cianótico, con un color azulado increíble. Entonces lo monitorizamos con las constantes vitales y llamamos al 112. Sabía que le faltaba oxígeno y que sufría una hipoxia, pero no sabíamos por qué. Podía ser un problema respiratorio, cardíaco o de fractura. En once años me ha tocado de todo. Hasta un golpe en el bazo que tuvieron que acabar extirpando”, indicó.

Los técnicos de la DYA y la enfermera Isabel Rubal lograron estabilizar a Rubén Gil, pero todavía no había pasado lo peor. “Cuando le sacaban del campo volvió a desmayarse y perder el conocimiento. Entonces le cogí una vía, le estimulamos para despertarlo y le intentamos mantener espabilado, porque estaba muy somnoliento, hasta que llegara el médico del 112. En ese momento estábamos muy asustados, porque casos peores están a la orden del día. El chaval estaba muy asustado y agitado. Tenía un pulso taquicárdico y la tensión muy alta. El cuadro era preocupante en ese momento”, confesó Isabel Rubal.

Poco tiempo después llegó la médico y la ambulancia salió de inmediato al centro de salud de Peralta. “Ni yo, ni los directivos del Lourdes y del Azkoyen nos separamos de él en ningún momento. Hasta que llegó la médico, que decidió llevarlo al centro de salud de Peralta para hacerle un electro, aunque lo iban a trasladar a Pamplona. Luego me enteré que habían hecho cambio de ambulancia para trasladarlo en una ambulancia medicalizada al Complejo Hospitalario de Navarra”, indicó la fisioterapeuta del Azkoyen.

En el campo, se seguía jugando el partido, aunque lo de menos era el resultado, porque todo el mundo estaba acongojado. Los momentos de angustia que se vivieron en Las Luchas no se olvidarán fácilmente. Toda la grada ovacionó al jugador cuando salía del terreno de juego en camilla. “Fueron momentos duros y de mucho susto. Es increíble ver cómo un chaval tan joven perdía la consciencia, la imposibilidad que tenía para respirar y el dolor en el pecho que tenía. Nos asustamos bastante, la verdad. Pero a las 21 horas, el propio chaval se puso en contacto conmigo agradeciéndome la atención y diciéndome que acerté de lleno al ponerle el oxígeno. No paraba de darme las gracias. La verdad es que fue un encanto”, sentenció la eventual salvadora de Rubén Gil.

Está claro, en la forma de expresarse, que le apasiona su profesión. De hecho, dedica mucho tiempo del día a ella. Trabaja como enfermera en la Mutua la Fraternidad y como fisio en el Centro de Fisioterapia que ella misma montó (Isabel Rubal). Además, de trabajar esporádicamente en Urgencias del Servicio Navarro de Salud.

Rubén Gil recibió el alta el propio domingo y a las 23 horas ya se encontraba en casa. No obstante, el jugador del Lourdes volvió el martes al hospital a realizarse más pruebas.


  • Javier
    (14/01/16 08:40)
    #1

    Felicitaciones a la enfermera. Pero también felicitaciones a la DYA. Fue un trabajo conjunto, que el uno con el otro se complementaron.

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