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FÚTBOL NAVARRO

Borja Arrondo, fin a 20 meses sin fútbol

  • Una enfermedad obligó a Borja Arrondo a dejar el fútbol cuando militaba en la Peña Sport de Segunda B
  • El centrocampista ha reaparecido esta temporada en el Alesves de Villafranca, el equipo de su pueblo

Borja Arrondo, en Villafranca.

Borja Arrondo, en Villafranca.

Borja Arrondo, en Villafranca.

BLANCA ALDANONDO
0
30/10/2015 a las 06:00
  • fermín astráin. pamplona
Casi 20 meses después de tener que abandonar el fútbol, Borja Arrondo (21/05/19986) se vuelve a sentir futbolista en el Alesves, el equipo de su pueblo. A principios de febrero de 2014, esta maestro de Villafranca recibía una de las noticias que más daño podían hacerle. Tenía que dejar la práctica del fútbol a causa de un tromboembolismo pulmonar. “En el tac me vieron que tenía coágulos de sangre en los pulmones. Me dijeron que podía ser por dos causas. La primera es que mi sangre podía ser más densa de lo normal por genética, algo que se descartó. La segunda, por algún trombo. Al tiempo me vieron que había tenido un trombo en la arteria iliaca, que la fue obstruyendo y que viajó hasta los pulmones. Me comentaron que podía haber sido peor, así que…”, cuenta Arrondo. “Sabía que me pasaba algo –prosigue-, pero no me esperaba que fuera esto. El quinto síntoma que sentí fue cuando eché sangre por la boca, entonces me asusté bastante. Pensaba que podía tener alguna neumonía o algo así, pero no esto. Ya cuando ves que te intuban, que te dicen que tienes coágulos en los pulmones, te pilla todo muy desubicado. Fue tan de sopetón que casi no te da tiempo ni a asumirlo”.

Han sido 20 meses largos y complicados para Borja Arrondo, aunque ha tenido la fortuna de superarlo y de volver a poder practicar el deporte con el que tanto disfruta. “Se pasa muy mal, la verdad. Sinceramente he estado jodido, he tenido que ir pasando fases. La primera, la de la resignación: te preguntas por qué te ha pasado a ti y tienes que ir asumiéndolo. La segunda fase es cuando buscas un poco de información y te hacen más pruebas. Es un poco angustioso, pero ya pasó. Y la tercera es la del miedo, de la que todavía no he salido del todo”, indica. “Pero hay que intentar ver el vaso medio lleno, aunque ha sido poco a poco, porque ha sido largo. En el hospital ves cosas tan duras y ves a tanta gente peor que tú, que al final piensas que no te puedes quejar”, argumenta Borja Arrondo, que resta gravedad a su padecimiento.

Todavía se encuentra en revisiones periódicas hasta el paso de los dos años. Sin embargo, todo ha salido perfecto y los facultativos ya le han permitido volver a los terrenos de juego. “Si he vuelto a jugar es porque los médicos me han insistido en que no me tiene por qué volver a pasar. Nadie sabe las veces que he vuelto a Urgencias en estos 20 meses, hasta cuando se me dormía el dedo gordo del pie. Al final, todo esto afecta a toda la familia y a la novia. Además, en mi casa somos bastante hipocondriacos y sé que he hecho pasarlo muy mal a mis padres. Pero ya me perdonarán. Además, soy bastante mal enfermo”, indica.

De semejante susto es difícil olvidarse, y más ahora que todavía se encuentra reciente. Borja Arrondo ha vuelto a jugar, pero sigue estando presente en su memoria todo lo sucedido. “Todavía tienes algo de miedo y le das vueltas, pero si me he lanzado es porque estoy relativamente tranquilo”, comenta.


EN 2014, MILITABA EN LA PEÑA SPORT EN SEGUNDA B

Desgraciadamente para él, sufrió dicho tromboembolismo en uno de los mejores momentos de su carrera deportiva. Si no el mejor. “Dicen que sobre los 27 ó 28 años es cuando mejor está un futbolista. Cuando alcanza la madurez y todavía está bien físicamente. A mí me pasó en ese momento. Además, el año anterior habíamos salvado la categoría en Segunda B con equipos como el Eibar o el Alavés. Es verdad que ese año fue algo más complicado, pero nos había tocado el grupo de los equipos de Madrid, con varios filiales, y era bonito. Además, llegó Merino, con tantas vivencias de fútbol, y se notó. No tanto en los resultados, pero sí en los entrenamientos y en cómo competíamos. Y entonces me pasó esto y tuve que dejarlo”, se lamenta.

Casi 20 meses después, Borja Arrondo reapareció en agosto con el Alesves, el equipo de su pueblo (Villafranca) en la Copa de Regional ante el Azkoyen. Ese mismo día anotó gol después de más de tres años sin anotar uno solo. Fue en la Fase de Ascenso a Segunda B cuando Borja Arrondo anotó sus últimos goles con la Peña Sport. Uno fue en casa ante el Logroñés, en una de las victorias más amargas de la historia de la Peña. El último fue en El Sardinero ante el Racing B en la eliminatoria final que les daría el ascenso a Segunda B esa campaña.

En liga, Borja Arrondo había anotado sus dos últimas dianas el 29 de enero de 2012 al Murchante en San Roque. Arrondo prefiere no acordarse de su nula aportación goleadora en su paso por Segunda B con la Peña. Eso sí, en Preferente parece haber recuperado el olfato anotador. Este fin de semana marcaba el tanto del triunfo ante el Marcilla en casa, el segundo en liga. “Fue un gran pase de Carlos Mena y yo definí como pude. Me equivoqué y metí gol, la verdad”, bromea el jugador de Villafranca.

La reaparición la ha vivido como algo único, ya no sólo por los 20 meses de ausencia, sino por reaparecer defendiendo los colores del equipo de su pueblo. “Noté sensaciones muy buenas, pero diferente a todo lo que había vivido. Jugar en Preferente supone tener otro ritmo y otra exigencia, estamos ya más para disfrutar que para otra cosa. El levantarte y desayunar el día de partido, la convocatoria, el olor a césped… Todo es especial. Y más lo que estoy viviendo ahora en el pueblo. Todo eso ya lo había disfrutado en otros clubes, pero ahora estar jugando ante los amigos, los vecinos, defendiendo la camiseta del club de tu pueblo… Es todo muy especial”, añadió.

Su amigo y paisano Carlos Mena fue uno de los culpables de que Arrondo reapareciera con el Alesves, equipo que ahora lidera el grupo I de Regional Preferente. “Se juntó todo. Los médicos me dijeron que después de lo que me había pasado, era mejor no volver a tener la exigencia de Segunda B. Tampoco hacía falta que me lo dijeran, lo tenía claro. Carlos Mena me propuso que nos viniéramos, que ya habíamos jugado en varios equipos y que era hora de volver. También venía Fernando Gómez, con el que coincidí en el Cirbonero. Además, estaba Jorge Sola como entrenador, y ese era otro aliciente. Lo que comenzó todo como una tontería, al final se ha convertido en realidad”, asevera Arrondo.

La vuelta a casa de Mena y Arrondo no ha podido ir mejor hasta la fecha. Con 19 puntos, el Alesves es el primer clasificado de su grupo de Preferente, se mantiene invicto y sólo ha cedido dos puntos de los 21 posibles. “El mérito de estar arriba es de todos. Nosotros aportamos nuestro granito de arena, pero la culpa la tenemos todos. Ya hemos conseguido un reto importante, que es conseguir que cada día haya más afición en el campo. La gente está muy ilusionada, los chavales vienen al campo con la camiseta del Alesves… Es bastante grande lo que se está consiguiendo en Villafranca”, dice Borja Arrondo. “Hay que ser realistas y pensar que 19 puntos no se consiguen porque sí. Pero tenemos que tener los pies en el suelo. Ahora ya comienzan las tonterías en el pueblo. Alguno ya bromea diciendo que en cuatro años en Segunda B. Pero aquí estamos todos para disfrutar y para que los aficionados también lo hagan”, añade.

Una de las claves del éxito es el ambiente creado en un equipo con la mayoría de integrantes del pueblo. “Aproximadamente el 80% de la plantilla es de Villafranca. El resto, de Funes, Peralta, Milagro… El ambiente es muy bueno. Nos quedamos todos a echar el pincho después del partido, nos llevamos muy bien”, argumenta el centrocampista. “En Villafranca se está trabajando bastante bien. Hay un juvenil que estuvo a punto de subir el año pasado y que tiene buenos jugadores. Seguro que en un futuro cercano este equipo va a dar mucho”, concluye este maestro, que se encuentra en las listas de educación a la espera de que le llamen para ejercer su otra gran pasión, la enseñanza.



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