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REAL MADRID-BARCELONA | 21 HORAS

El clásico del campeonato

  • La batalla por la Liga se concentra en 90 minutos en el Bernabéu, donde al Madrid se le presenta la ocasión de dar la puntilla a un Barça exigido

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23/03/2014 a las 06:01
  • AMADOR GÓMEZ (COLPISA). MADRID
No es un clásico más entre los dos colosos del fútbol español. Tampoco se trata de otro 'partido del siglo', pero sí del más trascendental de la Liga en la lucha por el título, con un tercer implicado al acecho. Es el clásico del campeonato 2013-2014. El duelo entre dos eternos rivales a los que se les presenta la ocasión de dar un golpe a la competición y al odiado enemigo. La batalla de la temporada por la corona que en los últimos nueve años siempre se han repartido los mismos, aunque con el doble de títulos azulgrana, concentrada en 90 minutos. Para el Real Madrid es una invitación a dar en su casa la puntilla al campeón. Para el Barcelona, el momento, seguramente irrepetible ya este curso, de recortar distancias con el que, a falta de este choque decisivo, se ha convertido en favorito para ocupar su trono.

La diferencia puede reducirse a un solo punto o ampliarse a siete a favor de los blancos a falta de nueve jornadas. Como mal menor, el Madrid firmaría mantener su ventaja sobre el Barça en cuatro puntos. El empate, en teoría, beneficiaría al Atlético, pendiente como no se recuerda de la resolución de un clásico en la cumbre rodeado de precauciones y respeto al contrario, aunque los protagonistas insisten en que lo único que les vale es la victoria -en el caso de los azulgrana es una evidencia- y que serán ofensivos. El Real Madrid, sin experimentos fallidos como el del Camp Nou (2-1), con el error, reconocido por el propio Carlo Ancelotti, de alinear a Sergio Ramos como mediocentro defensivo. En su estadio no habrá sorpresas. Con su equipo de gala, con el sistema y la contundencia que le ha permitido sumar ya, precisamente desde la derrota del Camp Nou, nada menos que 31 partidos consecutivos sin perder, a tres de igualar un récord de hace 25 años.

El Barcelona, sin embargo, más exigido que nunca en esta Liga, se presentará en el coliseo blanco con nuevo dibujo táctico, más preparado para aguantar que para lanzarse con descaro a por un triunfo que serviría a los azulgrana para sacudirse también los fantasmas de crisis institucional y fin de ciclo. Es una verdadera final la que afronta el Barça y, por supuesto, Gerardo Martino, más importante aún que la que disputará el próximo mes contra el mismo adversario en la lucha por la Copa. Los azulgrana han ido tirando la Liga en beneficio del Madrid -se alejó a seis puntos tras el clásico del Camp Nou- y la única manera de recuperar opciones es con la conquista del Bernabéu, enganchado a Messi, ahora que el argentino se ha reencontrado con sus mejores sensaciones. El Madrid, sin embargo, sigue agarrado a la ambición y capacidad de derribo del mejor Cristiano Ronaldo, y de un demoledor tridente de ataque que pondrá a prueba a una defensa azulgrana que flaquea.

En esta ocasión, "la presión es para los dos", como reconoce Ancelotti. Para el Real Madrid, porque el momento de confianza que atraviesa y el hecho de jugar en el Bernabéu le concede un plus y su afición no le perdonaría una derrota que rompería ilusiones y pudiera remover los cimientos de la casa blanca. Para el Barcelona, porque en un solo encuentro se juega toda una Liga, lo que le obliga a mostrar grandeza y orgullo. Con la promesa de jugar de tú a tú. De plantear un combate a tumba abierta que iluminaría esta pelea, siempre salpicada, aunque no sea de buen fútbol, de polémica, intensidad y pasión.

"Seremos valientes", proclama Andrés Iniesta. "Jugaremos al ataque", avisa Víctor Valdés. "Vamos a salir a ganar", afirma Jordi Alba. Los tres jugadores del Barça que han hablado esta semana en rueda de prensa, tres internacionales con peso en el vestuario, especialmente el centrocampista y el portero, mostraron de forma verbal la ambición que se espera en un equipo al que sólo le vale el triunfo para mantenerse en la disputa por la Liga. Ahora falta comprobar si esa actitud dialéctica se transforma en una realidad en el césped. El conjunto azulgrana es el equipo menos sospechoso del mundo en ese sentido. Su apuesta ofensiva es incondicional hasta las últimas consecuencias. Pero la historia, las palabras, la filosofía, el ADN y todo lo que rodea siempre al Barça, no parece coincidir con el previsible sistema táctico que el Tata Martino utilizará ante el Real Madrid, quizás no tanto por voluntad propia como por la evidencia de que los jugadores se sienten más cómodos.


El debate táctico

Se trata de un 4-4-2 más controlador que atrevido porque por mucho que se hable de un 4-3-3 con Iniesta de 'falso extremo zurdo', ya no cuela. La realidad es que físicamente este Barça se siente más seguro con Cesc, Iniesta, Xavi y Busquets juntos en la media. Eso sí, con el talento de Messi y Neymar arriba, aunque no sea un 4-3-3 asfixiante en su presión, sigue siendo un equipo temible. A pocas horas del clásico ya nadie duda de que el brasileño será titular en detrimento de jugadores más en forma y que han hecho más méritos, como Pedro y Alexis. Parece una forma de decirle que es su día y que lo tiene que aprovechar para mostrar al mundo la estrella que sólo luce con Brasil.

El debate táctico está servido. Unos creen que el éxito del Barça actual pasa por ser consciente de sus limitaciones: no se puede apretar al Madrid arriba desde el inicio si no hay fe en la resistencia porque el equipo se puede romper y dejar espacios a dos balas como Cristiano y Bale. En ese sentido, se entiende un 4-4-2 que no caiga en la trampa de Ancelotti, que sepa esperar su momento. Pero muchos opinan que alejarse del estilo es una sentencia de muerte. Todo dependerá de la intensidad.

El Barça sí afronta el encuentro con un aval: en los partidos más exigentes de la temporada ha mostrado su cara más seria, con más consistencia que brillo, pero dando imagen de gran equipo, como en el Camp Nou. El objetivo es repetirlo. El Real Madrid, en cambio, en los choques en los que más dudas y debilidades ha mostrado ha sido en los que le han enfrentado a sus competidores por la Liga, el propio Barcelona y el Atlético -salvo en la Copa-, además de no ser capaz de ganar tampoco a otros dos de los seis primeros clasificados, el Athletic y el Villarreal. En todos los casos, sin embargo, fue a domicilio. Ahora se trata del Bernabéu, donde amenaza el Barcelona pero los blancos se sienten poderosos. Y más, si un empate les pudiera servir, con permiso rojiblanco, para aferrarse a esta Liga, ya casi con las dos manos.


Alineaciones probables:

Real Madrid: Diego López, Carvajal, Pepe, Sergio Ramos, Marcelo, Modric, Xabi Alonso, Di María, Bale, Benzema y Cristiano Ronaldo.

Barcelona: Valdés, Dani Alves, Piqué, Mascherano, Jordi Alba, Cesc, Xavi, Busquets, Iniesta, Messi y Neymar.

Árbitro: Undiano Mallenco (Navarro).

Estadio y horario: Santiago Bernabéu. 21.00 h. (Canal+1).




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