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Carrera popular

El calor no borró la sonrisa a los farinatos

El calor no borró la sonrisa a los Farinatos

El calor de este domingo elevó a cotas extremas de sufrimiento la Farinato Race Pamplona, una carrera de obstáculos de gran dureza.

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Participantes de la Farinato Race, en el 'photo-call'.

Participantes de la Farinato Race, en el 'photo-call'.

La Farinato Race reúne a más de 1.500 personas en Pamplona 75 Fotos

La Farinato Race reúne a más de 1.500 personas en Pamplona

Los participantes han recorrido cinco kilómetros con trincheras de barro y agua, muros, pirámides, cargas de peso y alambradas.

Javier Iborra
Actualizada 12/06/2017 a las 08:38
  • Javier Iborra

Un grupo de jóvenes apiñados, nerviosos e ilusionados, sonrientes la mayoría, concentrados -o temerosos- algunos, cantan a voz en grito aquello de "¡a San Fermín pedimos, por ser nuestro patrón...!". Sin embargo, en lugar de silbar un cohete camino del cielo responde un 'speaker' micrófono en mano: "¡Pero que no se os oye! ¡Venga, que sé que podéis hacerlo mucho mejor!". Porque no, no es San Fermín. Ni el encierro. Es la Farinato Race Pamplona, una carrera de obstáculos de gran dureza, a la que el calor de este domingo ha elevado a cotas extremas de sufrimiento.

Los que cantaban, los participantes en la antepenúltima tanda, sexta de ocho, aún pudieron considerarse afortunados, porque entonces todavía rondaban las 12:15 de la mañana. Los de la última tomaron la salida a las 13 horas, con los termómetros ya disparados. A todos, con más calor o menos, les esperaba un recorrido diábolico de 5.000 metros en el que tenían que correr por los caminos que rodean las piscinas de Aranzadi o por el río -con el agua hasta las rodillas-, trepar muros, saltar, arrastrarse debajo de alambres de espino, empujar neumáticos de camión o acarrear sacos.

El punto neurálgico de la prueba estaba en medio de un explanada, a pleno sol, y parecía un campamento de instrucción militar, con todo tipo de obstáculos que nos resultan familiares gracias al cine: en todo momento daba la sensación de que iba a aparecer por allí un sargento con gafas de sol, sombrero de cowboy y muy malas pulgas. No hacía falta, porque los participantes -los 'farinatos', como se denominan- trepaban por aquí y por allá alegremente, sin remolonear lo más mínimo. Y bajo un sol de justicia.

En la meta, las huellas del esfuerzo eran evidentes: barro hasta la coronilla, sudor, arañazos. Pero, a pesar de la dureza del recorrido y de las condiciones climatológicas, no faltaban las sonrisas. Un grupito de amigas sonreían al recordar "la jugada"; dos jóvenes chocaban las manos, felicitándose y sonriendo, y de ahí, tras una ducha fresca -con ropa- todos iban al "photo-call". A morder la medalla -todos los participantes recibían la suya- y a sonreír.

Mikel Anthony Rodríguez, 35 años, pamplonés del barrio de San Juan y deportista de toda la vida, había dejado a la familia a la sombra -la poca que había- y contaba su versión de la carrera: "Es muy dura. Lo que peor he llevado ha sido el cambio de terreno y también la zona en la que había que saltar y caer desde una altura de dos metros. Me ha costado unos 45 minutos, pero muy bien", decía orgulloso. "Bueno, alguno de los obstáculos más difíciles no he podido hacerlos", continuó. "¿Y qué pasa entonces?". "Nada, solo que para pasar adelante tienes que hacer los burplees -una suerte de flexiones- que te dice el de la organización". Y sonrió.

Mientras muchos participantes todavía seguían completando el recorrido, los 30 grados se habían superado ampliamente. Un fotógrafo pasaba al lado resoplando a modo de saludo y meneando la cabeza con el gesto inequívoco de "estos romanos están locos", mientras los más rápidos en completar la prueba -que no ganadores, ya que ganadores son los 1.500 participantes- se hacían las fotos protocolarias. 

Entonces, un miembro de la organización, atento, se acercó ofreciendo un botellín de agua. Otro, el responsable del cronometraje, lamentaba el calor y añoraba la lluvia de la pasada edición. Aún así, tras facilitar las clasificaciones, soltó: "La buena, la buena de verdad, es la siguiente Farinato. Con esa terminamos la temporada. Es en Ciudad Rodrigo (Salamanca) y son 42 kilómetros". Y, claro, sonrió.

Clasificaciones:

Masculina.
1. Omar Eduardo Ruda Orozco 32:30
2. Alberto Dos Reis González 33:36
3. Basilio Velasco Galindo 34:02

Femenina.
1. Andrea Montero Martínez 46:03
2. Amelie Prudent 50:14
3. Miriam Araujo Goicoechea 50:40

 


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