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esquí acrobático

Katia Griffiths, un fenómeno enamorado del 'halfpipe'

  • Esta esquiadora, virtuosa del medio tubo, es hija de un británico y una gallega, y está federada en Navarra
  • Griffiths, de 33 años, debuta este jueves en los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi 2014

Katia Griffiths en una de las instantáneas que publica en su cuenta de Twitter

Katia Griffiths, un fenómeno enamorado del 'halfpipe'

Katia Griffiths en una de las instantáneas que publica en su cuenta de Twitter

@KatiaGriffiths
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Actualizada 20/02/2014 a las 09:24
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  • colpisa. madrid
Katia Griffiths cumple todos los requisitos para ser una aparición excepcional. Debutará este jueves en unos Juegos Olímpicos con 33 años porque su deporte (el 'halfpipe' del esquí) es nuevo y participa como española porque se siente más de Vigo que de las tierras británicas de su padre (aunque ya probó a competir bajo la 'Union Jack'). Además, como Navarra era el único lugar donde existía un club que contara con esta modalidad de esquí, Katia tuvo que federarse en la Comunidad foral.

La nacida en Londres es el único deportista español, masculino o femenino, que se desliza entre la élite del esquí acrobático, y fuera de la pista la atleta también llama la atención por su fotogenia y por su interés por el arte de las instantáneas. Con semejantes características, la esquiadora no debe ser tomada como una olímpica más. No obstante, a Katia Griffiths no le gusta individualizar sus éxitos y prefiere emprender un rol como embajadora del esquí acrobático, un deporte tan joven como prometedor. "Sochi supone para mí la ilusión enorme de llegar a unos Juegos. Pero, sobre todo, me gusta porque es una disciplina nueva y quiero que se dé a conocer mucho más", explica la deportista antes de viajar a Rusia.

Esquiadora desde los cinco años, probó con el 'snowboard' en estilo libre antes de optar por las acrobacias con los esquís, pero la elección le impidió soñar con el evento de los aros. "Al principio no pensé en llegar a unos Juegos porque era un deporte en el que no había Copas del Mundo, pero yo siempre quise ser olímpica. No sabía en qué deporte", reconoce Griffiths sin enseñar ningún acento que la delate.

"Al final aceptaron tener este esquí 'halfpipe'", recuerda quien ha tenido que esperar a los 33 años para estrenarse. Pero una vez abierta la puerta a su deporte la llegada se complicó. "Me ha costado bastante: año y medio o dos años de clasificaciones. Al final me lesioné y tuve que seguir compitiendo para no perder los puntos que tenía en la clasificación, así que últimamente la lucha consistió en seguir ahí", aclara Griffiths, quien sólo puede entrenar en Barcelona su particular modalidad pero que considera a Vigo como su verdadera casa.

Griffiths ha recuperado la forma sin secuelas aparentes en los entrenamientos previos a Sochi, pero no mide el éxito por medallas. "Mi objetivo, por ahora, es disfrutar. Yendo tranquila es cuando mejores resultados tienes, así que a ver. Con suerte y la ronda que llevo preparada, veremos qué puede pasar.", anticipa con voz calmada y ritmo pausado para acrecentar el contraste de su perfil fuera de la pista con las virguerías y 'trucos' que desarrolla por los aires la atleta de 1,73 metros. "Las favoritas son sobre todo las americanas, porque son las que están ocupando el podio últimamente. También son buenas las canadienses, las francesas y la suiza", avanza sobre la competición que tendrá lugar este jueves.

Más allá de sus logros personales, Griffiths quiere que el verdadero triunfador sea el esquí acrobático. De su lanzamiento depende el ascenso permanente de una modalidad a la sombra de los surfeadores de la nieve. Ella ha ampliado el interés por el 'halfpipe' gracias a su aportación a las redes sociales, en las que sus patrocinadores le animan a presentar las cuidadas fotografías de sus lugares de paso y las propias de una deportista rubia que llama la atención delante y detrás de la cámara.

Pero Katia no se detiene en sus cualidades individuales y aconseja a los espectadores sobre los puntos fuertes de la competición: "Lo que más me gusta es el estilo que cada uno le puede dar, los trucos, porque pueden ser el mismo pero diferente según la persona que lo realice o el estilo". La respuesta consigue que por primera vez la pausada Griffiths se transforme en la agitada Katia. No es necesario que lo cuente en inglés, que lo explique en español o que lo comente en el francés que también habla. Basta con ver su sonrisa y sus ojos brillantes para darse cuenta del motivo por el que abandonó el esquí y el 'snowboard'. Ella, el fenómeno único del deporte de la nieve español, hace tiempo que se enamoró del 'halfpipe'.



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