EXTREME BARDENAS

Adrenalina extrema

  • Un total de 1.585 ciclistas se dieron cita ayer en Arguedas para celebrar la XIV Extreme Bardenas, con 106 kilómetros que hicieron honor a su nombre: calor, esfuerzo y mucho polvo, en un trayecto con cinco pendientes y más de 4 horas en BTT

VIRGINIA URIETA . ARGUEDAS

Publicado el 04/07/2011 a las 01:03

Extremo es un camino de tierra que levanta nubes de polvo que ciegan la vista, bajo un sol abrasador. Extremos, los 106 kilómetros en BTT, por un terreno pedregoso en un escenario flanqueado por las Bardenas. Extremas las cinco pendientes, las cientos de curvas, el calor, la sed. Ni una sombra, 35 grados. Montañas. Todo ello hace honor a su nombre. La XIV Edición de la Extreme Bardenas congregó ayer a 1.585 participantes (entre ellos, 60 socios del Club Ciclista Arguedano) que no dudaron en emprender un largo recorrido frente a situaciones extremas de calor, esfuerzo y concentración. Todo un reto personal. Tal vez por el derroche de adrenalina, la mayoría no duda en repetir cada año. En esta edición, organizada por el Club Ciclista Arguedano, hubo unas 300 nuevas inscripciones, y desde la organización afirman que cada vez participa más gente.

Por primera vez se pasó por los términos de Carcastillo, Mélida y Rada, en 26 kilómetros inéditos en anteriores ediciones, que completaron todo un itinerario que discurrió por la Bardena Blanca. Los participantes encontraron 8 avituallamientos de apoyo (4 sólidos-líquidos y 4 de líquidos), además de dos de apoyo de líquidos.

La prueba comenzó a las 9 horas, desde el Polideportivo de Arguedas, y el cohete que anunciaba la salida del último ciclista se postergó diez minutos en una carrera que, aunque comenzó de una pieza, pronto se disipó en dos mitades. Los primeros incluso bromeaban. En cabeza, un enérgico Patxi Cía, invitado de honor que llegaría primero a la meta, hablaba con sus compañeros y demostraba su buena forma. Una fila de 5 ciclistas más que confiados que reían, hablaban, e incluso se detenían para esperar a los compañeros con los que empezaron, mientras llevaban la cabeza de una hilera que se perdía en el horizonte. "Nosotros venimos siempre juntos, todos los años", explicaba José Pérez Gascón, junto a su hermano gemelo Ángel. "No es algo competitivo, nos esperamos, no tenemos prisa", explicaron. "Es un hobby pero tiene mucho de reto personal".

Polvo, a pesar de la lluvia

Aunque llovió la noche anterior e incluso cayeron algunas gotas durante la carrera (sobre las 11 horas), el polvo de los caminos endureció todavía más una prueba que contó con cinco subidas con una pendiente media del 12 al 14% de desnivel: la Subida del Cuerno (km. 14), la Quemada (km. 52), la Hoya del Caballo (km 56), Cuesta de las Yeguas (km 72) y El Yugo (km. 97), además de las cuestas de los Aguilares (km. 20) y los Cantos (km. 33).

En el camino, una docena de vehículos de apoyo asistieron a los ciclistas que sufrieron cualquier tipo de percance, desde pinchazos, falta de aceite o ajustes de dirección. Además de la Policía Foral y las ambulancias de DYA, todo un dispositivo de vehículos fue desplegado a lo largo de la ruta. En determinados puntos, una furgoneta recogía a los ciclistas y a sus vehículos para llevarlos de vuelta a casa si lo necesitaban. "El año que viene habrá que entrenarse más. Hacer más kilómetros y no darlo todo al principio", aseguró un ciclista de Ibarra (Guipúzcoa). Era su primera vez, y junto a él, volvían otros 4 participantes que en el kilómetro 75 desistieron.

En la edición de ayer participaron 20 ciclistas más que el año pasado, un dato que desde la organización valoraron como positivo. "Es una prueba cada vez más aceptada por la gente, cada año se apuntan más y eso siempre es bueno", explicó Luis Carlos Alcubierre, secretario del club arguedano.

Desde la DYA comunicaron que este año ha habido más incidentes que en anteriores ediciones, y dos ciclistas fueron trasladados al Hospital Reina Sofía, por una fractura de clavícula y dolor torácico. Atendieron a una persona con arritmia, 4 participantes a los que dieron puntos de sutura por cortes, 18 lipotimias, 60 contusiones y 48 calambres musculares.

CLAVES

1 Oraganización y apoyo. La organización dispuso 6 motos en carrera, una pica, 5 furgonetas de nueve plazas, 6 furgonetas de carga, 2 furgonetas de 5 plazas, y 6 camiones isotermo. Varios agentes de la Policía Foral de la comandancia de Tudela controlaron el tráfico en la NA-134 Eje del Ebro, carretera del Polígono de Tiro y en la carretera del Yugo en dirección a Senda Viva, y voluntarios de la Dya se encargaron del servicio de sanidad en carrera y también en el polideportivo Miguel Induráin al finalizar la prueba. Una docena de mecánicos atendieron en carrera a los ciclistas participantes para solucionar pinchazos o averías.

2 Servicio en carrera Dos cisternas con 10.000 litros de agua cada una, 800 kilos de naranjas, 400 kilos de plátanos, 150 cajas de pastas, 14 palés de agua embotellada (750 litros de agua en cada palé), 3.000 litros de bebidas isotónicas o energéticas y 3.200 barritas energéticas.

3 Servicio en meta 22 barriles de cerveza, 220 kilos de pasta para la comida, 250 kilos de tomate frito, 100 kilos de atún y 30 litros de aceite.

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