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CICLISMO

¿Miguel Induráin de amarillo? El sueño frustrado de la Vuelta que duró cuatro días

El ciclista navarro fue líder de la Vuelta durante cuatro días en 1985, una ronda que nunca ha ganado

Miguel Induráin, en la Vuelta a España de 1985.

Miguel Induráin, en la Vuelta a España de 1985.

Miguel Induráin, en la Vuelta a España de 1985.

EFE (ARCHIVO)
24/08/2016 a las 19:06
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  • EFE. LUGO
Una de las mayores frustraciones en las 70 ediciones disputadas de la Vuelta ha sido, hasta el momento, no contar en su palmarés con la victoria final del navarro Miguel Induráin, quien sí ganó en cinco ocasiones el Tour de Francia y en dos el Giro de Italia.

Lo que vivió la ciudad de Lugo en 1985, en la XL edición, el incumplido sueño de Unipublic de ver al entonces joven ciclista navarro vestido de amarillo, un sueño que se prolongó durante cuatro días.

De hecho, la capital lucense fue la penúltima en ver partir al gigante navarro vestido con el entonces jersey amarillo de líder de la carrera española. Dos días después lo perdería en la ascensión a, en aquella época, los recién descubiertos asturianos Lagos de Covadonga.

Con veinte años y cuando todavía no había cumplido ni un año en el pelotón profesional, Induráin se vistió de líder en una casi inimaginable etapa hoy en día de 262 kilómetros entre Zamora y Orense.

Allí, en un escenario en el que se impuso el irlandés Sean Kelly logró el triunfo parcial, Induráin supo aprovechar su oportunidad para convertirse en el líder más joven de la historia de la Vuelta. Sobre sus espaldas descansó la preciada prenda durante cuatro jornadas.

Lo que en un principio pudo parecer un poco el fruto de la casualidad, terminó convirtiéndose en la primera gran demostración, de las muchas que protagonizó, de un ciclista que con el paso de los años escribió numerosas páginas de éxitos en su amplio y tremendo palmarés.

En Lugo no tuvo problemas para conservar por tercer día su condición de líder y seguir centrado todas las miradas en un deportista que, entonces y al igual que lo hizo durante toda su carrera, mostraba una inusitada tranquilidad a pesar de la gran agitación mediática que lo empezaba a rodear.

Tras ganar el Tour de Francia por primera vez en 1991, a Miguel Induráin ya no se le volvería a ver por la carrera española hasta el año 1996, año en el que el danés Bjarne Riis le destronó en tierras francesas.

Quisieron las circunstancias que tan solo un año antes, la Vuelta a España hubiese pasado de disputarse del mes de abril a septiembre. El fracaso en Francia llevó a sus mentores a hacer estar en la salida de una Vuelta en la que sumó su segundo fracaso y se le vio por última vez luciendo un dorsal en su espalda en competición oficial.

Las apariciones de Miguel Induráin en la Vuelta fueron ocho, con cuatro abandonos en 1987, 1988, 1989 y 2006, y otras cuatro ediciones finalizadas. En las dos primeras, en 1985 y 1986, con unos más que discretos 84ª y 92ª posición en la general final, mientras que en 1990 y 1991 firmó sus mejores resultados con un séptimo y un segundo, respectivamente, en este último ya aparecía como uno de los favoritos al triunfo final pero en su camino se cruzó el catalán Melcior Mauri.

En las últimas ediciones, la provincia lucense ha adquirido bastante protagonismo en la carrera por el descubrimiento de la comarca y la sierra de los Ancares en los que se han vivido grandes momentos como el que protagonizaron en 2014 el británico Chris Froome (Sky) y Alberto Contador (Tinkoff), que de nuevo en éste 2016 vuelven a estar entre los aspirantes a la victoria final.

Sin embargo la ciudad de Lugo tan solo ha visto finalizar una etapa de al Vuelta en cinco ocasiones, incluida la de hoy.

El primero en inscribir su nombre en la capital lucense fue el excepcional velocista belga Rik Van Looy en 1965, al que siguió por partida doble de su compatriota Eddy Planckaert en 1982 y 1985, y el último en ganar en este escenario fue hace diez años el ahora jefe de la estructura de Astaná, el kazako Alexander Vinokourov.

De nuevo un belga, Gianni Meersman (Etixx Quick Step) ha reafirmado que el final lucense es territorio apto para sus compatriotas.

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