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Marruecos

Rodolfo Sancho e Imanol Arias, en un film marroquí de intrigas palaciegas

'El sueño del califa' está dirigida por el director marroquí Soheil Ben Barka, que pondrá así en pantalla la vida del aventurero catalán Ali Bey (1767-1818).

Rodolfo Sancho e Imanol Arias, en un film marroquí de intrigas palaciegas

Rodolfo Sancho e Imanol Arias, en un film marroquí de intrigas palaciegas

EFE
Actualizada 29/04/2017 a las 14:22
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  • EFE. Rabat

Imanol Arias se ha transformado en un sultán, y Rodolfo Sancho en Ali Bey, un aventurero catalán que se hace pasar por príncipe turco. Los dos encabezan una película de intrigas y misiones secretas ambientada hace dos siglos y que estos días se rueda en diferentes ciudades de Marruecos.

Se llama "El sueño del califa" y está dirigida por el director marroquí Soheil Ben Barka, que pondrá así en pantalla la apasionante vida (1767-1818) del aventurero catalán Ali Bey (alias de Domingo Badía), un espía a sueldo del primer ministro español Manuel Godoy, quien soñaba con conquistar el norte del África para la corona española.

La película, que con un presupuesto de 15 millones de euros es una de las más caras del cine marroquí, tiene previsto su estreno a principios de 2018 y de forma simultánea en Marruecos, España, México y Argentina, según dijo a Ben Barka a Efe.

El papel protagonista es el de Rodolfo Sancho en la piel de Ali Bey, un personaje que fascinó al actor español "por su proceso y su recorrido: de ser un simple capitán de ejército, se convirtió en un gran erudito, muy avanzado para su época".

Ali Bey llegó a Marruecos allá por 1803 con la misión de soliviantar a las tribus en favor de la corona de España, pero el Sultán Moulay Slimane supo de sus intrigas y, en lugar de matarlo, prefirió ofrecerle ser un doble espía y trabajar por afianzar su propio reino.

Es en el coqueto jardín andalusí de la Alcazaba de los Udayas, en la fortaleza morisca de Rabat, donde el cineasta rueda la escena en la que Moulay Slimane pide a Ali Bey volverse secretamente contra su amo.

Imanol Arias, con un turbante blanco y una capa de color crema, una cuidada barba postiza de chivo y "khol" negro en los ojos, más unas babuchas amarillas, tiene verdaderamente un porte de sultán, aunque reconoce que las palabras del guion le suenan "un tanto rimbombantes" y trata de encontrar "un tono y una forma de andar creíbles" para aquel temible sultán.

A su lado, Sancho, curtido en escenas y trajes de época tras haber protagonizado 39 capítulos de la serie televisiva "Isabel", aparenta estar cómodo con sus zaragüelles, su túnica larga con cinto y sobrecapa y su turbante de colores.

Mientras que la participación de Arias es casi anecdótica, sobre Sancho recae el peso del protagonista de la historia, y con él vivirá peripecias en las cortes de Inglaterra, Francia, España y Marruecos, antes de viajar hasta Siria, a los dominios de aquella misteriosa reina de Palmira que era en realidad la excéntrica noble inglesa Lady Hester Stanhope.

No parece que en la vida real Ali Bey y Lady Hester tuvieran una relación -Ali Bey siempre fue muy esquivo sobre su vida sexual-, pero Ben Barka ha inventado para ellos un largo romance que perduró quince años y que en la película se convierte en uno de los motivos de los largos viajes de Ali Bey.

Unos viajes que existieron y lo llevaron no solo a Marruecos, sino también a Siria, Líbano y Arabia Saudí, donde se convirtió en uno de los contados europeos que en su época habían penetrado en La Meca, aunque para ello tuvo que convertirse al islam y ser circuncidado.

En los múltiples escritos que dejó el catalán -en los que por cierto nunca confiesa que está trabajando para Godoy ni quién financia todas sus correrías- sus pasiones, más que las carnales, parecen ser todas las ciencias conocidas: la música, la botánica, la arquitectura, la meteorología o la lingüística; su erudición es asombrosa.

El director no se ha centrado tanto en esta faceta de "científico total" de Ali Bey, sino en su lado más aventurero, y por ello en el papel de Rodolfo Sancho abundan más las escenas de batallas, de carreras a caballo o las intrigas palaciegas, dentro de un cine un tanto grandilocuente al que es aficionado el marroquí.

Eso sí, Ben Barka ha querido lanzar también un mensaje muy contemporáneo: "Aquella época, como la nuestra, estaba atravesada por la barbarie, los fanatismos y la incomprensión entre las culturas y las religiones, y hombres como Ali Bey trataron de superar todos esos malentendidos entre los seres humanos".

A Rodolfo Sancho, por su parte, le parece muy claro cuál es el meollo de la historia: "Esta película trata sobre la atracción que ejerce el poder". Algo de lo que, sin duda, sabía mucho Ali Bey.


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