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CINE

Imanol Uribe: "Me sorprende lo rápido que se ha pasado página en el País Vasco"

El cineasta estrena 'Lejos del mar', película en la que explora de nuevo las consecuencias de la violencia tras el alto el fuego de ETA

Imanol Uribe junto a la actriz Elena Anaya en la presentación de 'Lejos del mar' en el Festival de Cine de San Sebastián en 2015.

Imanol Uribe: "Me sorprende lo rápido que se ha pasado página en el País Vasco"

Imanol Uribe junto a la actriz Elena Anaya en la presentación de 'Lejos del mar' en el Festival de Cine de San Sebastián en 2015.

EFE
Actualizada 30/08/2016 a las 19:16
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  • COLPISA. MADRID
"Huyo de la política como de la peste en esta película". Lo dice Imanol Uribe (San Salvador, 1950), cineasta que ha vuelto a rodar, contra su propia determinación, una película sobre los efectos de la violencia etarra. "Es cierto que dije que no lo haría, pero ahora sé, como James Bond, que nunca hay que decir nunca jamás. Y aquí estoy con esta historia que se me cruzó y que me obligó a retractarme", explica. Se titula 'Lejos del mar', se estrena este viernes y con ella un Uribe "sorprendido por la rapidez con la que se ha pasado página en el País Vasco" cierra la trilogía que abrió con 'La muerte de Mikel' (1984) y que siguió con 'Días contados' (1994).

Es una historia de arrepentimiento y rencor. Una película seca, dura, dolorosa y sin concesiones en torno al fortuito encuentro entre Marina (Elena Anaya) y Santi (Eduard Fernández), un etarra arrepentido que asesinó en San Sebastián al padre de la mujer, militar, cuando ella tenía ocho años y que acaba de dejar la cárcel gracias a la doctrina Parot tras haber cumplido veintidós años de pena.

"También en el cine menos es más", dice Uribe, veterano cineasta que ha armado "una historia de emociones y sentimientos muy hondos y dolorosos". Una cinta descarnada y despojada, sin paños calientes, con clamorosos silencios, en la que prescinde hasta de la banda sonora y en la que nada es superfluo. Transcurre además en unos parajes tan desolados con el alma de sus protagonistas, el desierto almeriense donde el etarra arrepentido da con su huesos huyendo de un pasado con el que se dará de bruces.

ESENCIAL Y TRÁGICA

Cuando el cine aborda los efectos de la violencia en Euskadi desde clichés cómicos, cuando arrasan en taquilla 'Ocho apellidos vascos' y sus emulaciones más bufas, Uribe apuesta por la crudeza y una manera de narrar "que busca lo esencial". "Es bueno que se hagan distintas lecturas de un asunto como el de la violencia. Con el alto el fuego quedó un vacío que, observado desde el humor, produce efectos esplendorosos", dice. "¿Quién iba a decir que una película como 'Ocho apellidos vascos' sería la mas taquillera de la historia del cine español? No tengo nada en su contra, la he visto, pero la reacción me parece desmedida" dice Uribe, cuyo punto de vista es radicalmente opuesto y que asegura que su película es "una tragedia griega".

"Soy optimista por naturaleza. La película se rodó en el otoño de 2014, pero desde entonces han pasado muchas cosas". "En el País vasco se ha pasado página muy rápido, y eso me sorprende. Era muy pesimista y jamás imaginé que las cosas irían así", admite Uribe. Si la rodara ahora el terrible final "sería mas optimista".

"Víctima y verdugo quieren lo mismo; antes que olvidar desean llevar una vida normal, librarse del peso de un terrible pasado que les lastra hasta incapacitarles para vivir con normalidad" explica el cineasta. Y están a punto de lograrlo, aunque el peso del dolor acabará por aplastarles. "La película habla de lo que habla y mi pretensión ha sido que no hiriera los sentimientos de nadie" explica Uribe, que ha eludido cualquier referencia a casos o personas concretas. "Entiendo que la gente afectada íntimamente por una pérdida, por el inmenso dolor que causa el terrorismo, está en su derecho de hacer lo que tenga que hacer y aceptar o no aceptar lo que quiera", plantea. Pero a su juicio "la clave es afrontar el tema y hablar sobre él. Si quieres que una herida sane hay que apretar para que salga el pus y luego cicatrice", propone.

Si 'La muerte de Mikel' transcurría en Lekeitio y con 'Días contados' se trasladó a Madrid, con 'Lejos del mar' Uribe se aleja "del epicentro del terremoto". Pero cree que hay un denominador común para la tres cintas. "Las secuelas de la violencia salen por el lado más insospechado y las tres hablan de relaciones de pareja muy extremas" resume Uribe, que ha escrito el guión de la última junto a Daniel Cebrián. Sabe el director que, como ocurrió con 'Días contados', "criticarán que el terrorista es muy humano", pero dice lo mismo que entonces: "Un tipo que pone una bomba y causa una masacre llega luego a casa y besa a su crío que está en la cuna. Son distintas facetas de una misma persona, por enfermiza que sea". Salvo dos secuencias rodadas en Madrid, el grueso de la acción transcurre en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, territorio familiar para Uribe, que ya rodó allí en 1996 'Bwana', con la que ganó la Concha de Oro en San Sebastián.

Sobre su mesa le aguarda ya su próximo proyecto, una película sobre la masacre de los jesuitas en El Salvador. El guión se basa en 'Noviembre', novela del salvadoreño Jorge Galán sobre el asesinato en 1989 de Ignacio Ellacuría y otros cinco jesuitas en la UCA. "El guión está ya muy avanzado", dice Uribe. Galán es también víctima de la violencia y tras publicar la novela se vio obligado a exiliarse de su país al recibir graves amenazas de muerte condenadas por colegas como Mario Vargas Llosa, Almudena Grandes, Luis García Montero o Ernesto Cardenal, además de Joaquín Sabina o Joan Manuel Serrat.

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