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Literatura

Las cenizas de los restos de García Márquez reposan ya en Cartagena de Indias

El rector de la Universidad de Cartagena, Edgar Parra Chacón, fue el encargado de oficializar la entrega del monumento a Gabriel García Márquez a su familia.

Las cenizas de los restos de García Márquez reposan ya en Cartagena de Indias

Monumento realizado a Gabriel García Márquez

AFP
Actualizada 23/05/2016 a las 17:10
  • AGENCIAS. BOGOTÁ
A poco más de dos años de su muerte, las cenizas del Premio Nobel Gabriel García Márquez reposan desde este domingo en el Claustro de la Merced de la Universidad de Cartagena.

Allí, en un acto sencillo pero cargado de la magia que caracterizó sus novelas, se descubrió el busto de Gabo en el que reposan sus cenizas, un lugar elegido por la viuda del escritor, Mercedes Barcha, y sus hijos, porque está muy cerca de la casa del autor y porque evoca a la Virgen de la Merced.

El rector de la Universidad de Cartagena, Edgar Parra Chacón, fue el encargado de oficializar la entrega del monumento a Gabriel García Márquez a su familia.

A continuación, el periodista Juan Gossain compartió unas palabras en las que sostuvo que con el evento no se le da un último adiós a Gabo. "Estamos aquí para saludarlo, para recibirlo. Esto no es un homenaje a la muerte, es un homenaje a la vida", afirmó.

También señaló que Cartagena fue una ciudad clave para la formación del Gabo escritor y periodista y recordó que en esta ciudad tuvo su primera incursión al oficio de periodista al escribir sus primeras crónicas en el diario El Universal.

Además confesó que García Márquez le reveló alguna vez que quería que sus restos reposaran en Cartagena, por lo que ahora se le cumplió ese sueño.

El Gobernador Dumek Turbay y la viceministra de Educación también compartieron palabras para homenajear a Gabo.

Al evento acudieron amantes de la literatura, reconocidos escritores, autoridades civiles, periodistas y otras personalidades de la región y del exterior.

El busto en bronce de García Márquez fue elaborado por la artista británica Katy Murray y las obras del mausoleo estuvieron a cargo del arquitecto Jorge Sandoval.

SU OBSESIÓN TRAS CERRAR EL CICLO DE MACONDO

Desde que llegó a Cartagena en abril de 1948, tras el magnicidio de Gaitán, y escribió el 21 de mayo su primera columna periodística en El Universal, Gabo no abandonó jamás la ciudad, que fue su obsesión tutelar después de cerrar el ciclo de Macondo.

Su familia eligió Cartagena como su ciudad de residencia pero también como su morada definitiva, desde 1951. En un nicho de la iglesia de San Pedro están enterrados la abuela guajira Tranquilina Iguarán y sus padres, Gabriel Eligio García y Luisa Santiaga Márquez. Cartagena forjó el milagro de reunir los ancestros guajiros y sucreños de García Márquez, rememora la agencia colombiana Colprensa.

En otro nicho de la iglesia de Manga están las cenizas de Eligio y Alfredo García Márquez, hermanos menores del escritor. Aquí viven aún sus hermanos Jaime, Rita y Hernando. Y en Barranquilla, sus hermanas Margot y Aída.

La Universidad de Cartagena, al tener el privilegio de guardar este patrimonio, sabe que esta tarea entraña una alta responsabilidad. Convertir lo elegíaco en ámbito de celebración de la vida y obra del más grande escritor de toda la historia de Colombia.

La instituciónn pondrá en marcha una agenda académica y cultural que contempla una Cátedra Gabriel García Márquez que estudiará toda la obra narrativa de ficción y no ficción del autor de Cien años de soledad.

El claustro no solo será un escenario de peregrinación mundial, sino un centro cultural vivo para Cartagena y el universo, con una biblioteca especializada y unos auditorios que evocarán a algunos de sus personajes como Melquíades y Remedios la Bella.

BURLÁNDOSE DE LA MISMA MUERTE

Aída García Márquez, la hermana del escritor que vivió algunos años de su infancia junto a su hermano Gabriel, lo recuerda como un niño despierto para la poesía, la pintura, el teatro, la música, la fotografía y la magia. Conserva un par de dibujos suyos en donde el niño Gabriel pintaba los detalles de las camisas bordadas de sus hermanos. Y un par de tijeras con ojos que dialogan entre sí.

Aída confiesa que para su hermano "las estatuas estaban condenadas al olvido y siempre las cagaban los pájaros", "no me lo imagino sino burlándose de la misma muerte. Era anti solemne, supersticioso y conjuraba los miedos con una rosa amarilla".

"Las cenizas son un puñado de polvo que puede contenerse en la cuenca de las dos manos, ocupan poco espacio, son volátiles, son la concentración del ser en su parte humana, allí está lo más importante, ese todo que en este momento se nos presenta en la vida de Gabriel José García Márquez, nuestro hermano mayor", escribe en un texto: La parábola de la vida, que preparó para leerlo en una misa junto a sus hermanos en la iglesia de Manga.

"Es la parábola de la uva recogida, la vendimia del fruto triturado, exprimido, convertido en vino que embriaga el paladar e invade los sentidos, la cosecha guardada en los graneros y esparcida por todos los lugares por donde llegaron sus libros, los homenajes rendidos a su persona, a su talento, a su obra escrita, hablada, comentada", prosigue el texto, difundido por Colprensa.

"Hermano, queremos estar contigo en Cartagena de Indias para formar con los hermanos que se fueron y los pocos que quedamos un solo corazón y dormir todos en esta ciudad llena de recuerdos y pasajes, escuchar la hora gris de la tarde, el arrullo de las olas del mar, cuando los alcatraces saltan cerca de las arenas blancas y ver cómo los caracoles metidos entre las piedras, guardan misteriosos el sonido del mar y las noches en el silencio de su oscuridad se tragan el esplendoroso sol de los amaneceres que brilla tras el cerro de la Popa", añade el texto.

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