Ser comisario de arte a los 20 años
La Puerta Gótica del Colegio Mayor Belagua tiene algo único respecto al resto de salas expositivas de Navarra: un universitario la dirige en un periodo de 4 años durante su carrera. Este curso toca relevo, casualmente, entre dos estudiantes de arquitectura


Publicado el 25/05/2021 a las 19:02
La Puerta Gótica es una pequeña e íntima sala expositiva que se abrió en enero de 2014 en el seno Colegio Mayor Belagua, como un espacio de arte contemporáneo en el campus que sirviera de contrapunto y aperitivo a la apertura del ambicioso proyecto del Museo Universidad de Navarra (MUN), inaugurado justo uno año después. El objetivo de esta sala era, en palabras de su promotor, el pintor y escultor vizcaíno Javier Sarturtún (1956), “promover relaciones más estrechas entre universitarios y los protagonistas del arte de nuestro tiempo”, que “aportaran excelencia en las personas, educaran su sensibilidad y fomentaran su capacidad de asombro suscitando un contacto habitual con el arte”.
Puesto que el espacio se ubicaba en un colegio mayor, el montaje de las exposiciones, los encuentros con los artistas y los trabajos de promoción y divulgación serían gestionados al cien por cien por los propios colegiales de Belagua, entre los que se elegiría a uno o dos comisarios, que gestionarían la sala durante los años de su carrera.
La primera etapa de La Puerta Gótica (2014-17) estuvo comisariada por los estudiantes Xavier Fábrega e Ignasi Boadas, apoyados por el asesor artístico Carlos Naya, el director de Formación Héctor Devesa y el coordinador del área de Cultura del colegio, Nacho Perlado. Entre los 19 artistas que compartieron su obra en esa época figuran Paco Sada, Elena Poblete, César Barrio, Nekane Manrique, Daniel Silvo o Juanjo Aquerreta .
La segunda etapa concluye este junio con la despedida de José Rodríguez López, que ha comisariado otras 19 exposiciones en los últimos años (2017-21) de Diana García, Fermín Alvira, Pilar Guerrero, Antonio Oteiza y Pedro Quesada, entre otros. Ahora cede el testigo a Javier Viana Malo y, cumplidos ya 7 años de su apertura, el proyecto de La Puerta Gótica continúa.
Atrás, deja cientos de horas no lectivas dedicadas en los últimos cuatro años “solo al arte” y “por amor al arte”: a la planificación del programa de exposiciones de cada curso, a la localización y el contacto con los artistas, al descubrimiento de sus creaciones, al montaje de las exposiciones y a la organización de actividades relacionadas con la divulgación de la obra de los artistas: comidas, tertulias, charlas, mesas redondas, visitas a los museos... Y todo con un único objetivo: “acercar el trabajo de los artistas actuales al día a día de las personas”.
Si tuviera que quedarse con uno de los mejores momentos del comisariado, este joven nacido en Canarias pero gaditano de adopción (reside con su familia en San Fernando desde los 6 años), elegiría el de “desenvolver la obra” unas horas antes de que ésta luzca perfecta en el espacio expositivo. “Es un momento tan emocionante... Con cada una de las piezas, el artista se descubre, se abre y te cuenta todo lo que rodeó a su creación. Es un momento mágico, de gran intimidad”, remarca.
Y aunque reconoce que su formación en arquitectura le ha sido muy útil para distribuir, organizar y colocar volúmenes en un espacio, porque tiene “el ojo educado”, asegura que lo más importante de este trabajo y lo que se lleva para el futuro es “la relación personal con los artistas”.
Javier Viana Malo (Logroño, 2001) acaba de desembarcar como comisario en La Puerta Gótica. En los últimos meses ha colaborado con Rodríguez en el montaje de la última muestra de la sala, las ‘esculturas textiles’ de la artista pamplonesa Carla Querejeta, y ambos han dejado perfiladas las líneas maestras de lo que será su etapa al frente del espacio expositivo. “Como punto de partida, hemos rebajado el ritmo ‘frenético’ de rotación de las exposiciones, pasando de una media de 6 a 3 por curso. Queremos que dé tiempo a que la muestra se asiente, interactúe mejor con el público y haya más oportunidades de disfrutarla”, explica Viana. “También tenemos claro quiénes serán los próximos artistas invitados, pero no podemos anunciarlos hasta que estén confirmados”, añade.
Estudiante de 3º de arquitectura en septiembre, confiesa que se interesó en el proyecto de La Puerta Gótica por las ganas de aprender y de entender el arte contemporáneo (más allá de saber si una obra te gusta o no) y asegura tener tres objetivos. En primer lugar, adelantar y ampliar el horario de la inauguración de las muestras (que a partir de ahora será de 18 a 21h); en segundo, aumentar el número de actividades que se realicen alrededor de ellas (mezclando diferentes disciplinas artísticas, organizando conciertos, catas de vino, etc.); y en tercero, mejorar la captación de visitantes, explotando las posibilidades de la ubicación de la sala, que se encuentra en un lugar de tránsito privilegiado del campus.
No obstante, Viana remarca que en su etapa se mantendrá intacta la esencia por la que nació La Puerta Gótica y que no es otra que “acercar, al público en general y a los estudiantes en particular, la labor del creador”. “Como siempre, intentaremos compaginar la exposición de obras de artistas ya consagrados con las de otros más jóvenes o no tan conocidos, pero que tienen cosas interesantes que mostrar”.