Los jóvenes navarros que tocan con la Orquesta Sinfónica de Navarra
- La Orquesta Sinfónica de Navarra ofrece un concierto con jóvenes músicos
- El evento, dentro de la programación cultural del Día de Navarra, será el domingo en Baluarte


Actualizado el 02/12/2017 a las 11:26
La Orquesta Sinfónica de Navarra se refugió ayer del frío invernal en la Casa de Cultura de Villava para ensayar el concierto extraordinario que ofrecerá al público en Baluarte, este domingo, con motivo del Día de Navarra. En esta ocasión, la orquesta vuelve a romper una lanza a favor de los jóvenes talentos navarros y presenta un espectáculo dirigido por Pablo Urbina. Junto a él, los que se acerquen ese día a la Sala de Cámara de Baluarte podrán deleitarse con el solo de flauta de Ander Erburu o la voces de las sopranos María Ayestarán y Sofía Esparza.
Pablo Urbina, músico navarro afincado en Londres, tiene 29 años y ya ha dirigido en Europa, Estados Unidos y Asia pero ayer reconocía estar un poco nervioso por este concierto.
“Es la primera vez que dirijo un concierto entero con esta orquesta. Es bonito reencontrarse con profesores, ahora como colegas”, comentaba. Urbina ya había colaborado con la banda como director asociado y como trompista, pero esta oportunidad le pilló de improvisto.
“Tenía ya apalabrado con ellos dirigir un concierto didáctico en marzo. Esto surgió después”, aseguraba, aunque estaba convencido de que llevaba preparándose para este momento toda la vida.
La música es una carrera de fondo y no tiene mejor recompensa que poder volver a casa para ofrecer un concierto. Esa sensación la conoce bien Urbina que lleva trece años viviendo en Londres, donde dirige la London City Orchestra.
“Ahora mismo se está apoyando mucho a la juventud en Navarra y creo que es muy importante seguir haciéndolo”, pedía. La música clásica es un genero tradicionalmente asociado a la aristocracia, razón por la que, todavía hoy, mucha gente la considera elitista.
Sin embargo, nada más lejos de la realidad, cada día es más accesible, tanto para los músicos como para el público. Para romper ese estigma, acercar a la juventud hasta los auditorios es un punto clave y, para eso, Pablo Urbina tiene claro que la mejor opción es que también se vea a gente joven encima de los escenarios.
“Sé que este domingo habrá entre el público gente joven, amigos nuestros, que de otra manera no vendrían a escuchar música clásica”, relataba este director musical que confiaba en que alguna de estas personas descubriera su gusto por este estilo de música durante el concierto.
Una toma de contacto
“Este concierto es una muy buena oportunidad para tener una primera toma de contacto con la música clásica”, señalaba ayer Urbina por si todavía hay algún indeciso. “Son obras muy cortas, que no sobrepasan los veinte minutos, así que se puede seguir con facilidad y sin perder la atención”, añadía mientras animaba también a las familias con niños a acercarse hasta Baluarte. En esta ocasión, el concierto de la Orquesta Sinfónica de Navarra será sonoro, pero también visual.
“Tener a tres solistas sobre el escenario es algo bastante extraordinario ya que de normal se suele trabajar con uno o solo con la orquesta”, explicaba el director, que añadía que, en ese sentido, preparar este pase ha sido algo diferente a lo que ha hecho hasta ahora. Este concierto busca dar visibilidad a los tres artistas que interpretan las piezas en solitario, por eso el director ha querido también sacar lo mejor de ellos en los ensayos. “Hemos tenido un total de cuatro ensayos y dos de ellos han estado dedicados a los solitas. Quería realzarlos y darles su tiempo”, explicaba.
“Es una iniciativa muy bonita y espero que la gente se anime a venir a escucharnos para apoyar a nuestra gente”, animaba al público convencido de que, el hecho de que la Orquesta Sinfónica tienda la mano a estos jóvenes músicos, es una razón de peso para que nadie se pierda este evento.
Durante el concierto se interpretarán piezas de Fernando Remacha, Jacques François Ibert, Wolfang Amadeus Mozart, Jesús Guridi, Georges Bizet, Gonzalo Roig y Johannes Brahms. Una amplia variedad de autores, pertenecientes a distintas épocas, que dará como resultado un concierto muy dinámico. “Yo creo que puede gustar a públicos muy diversos”, decía María Ayestarán, satisfecha con la variedad del repertorio.
“Además está a un precio muy asequible para lo que va a ser”, aseguraba refiriéndose a unas entradas que cuestan entre 6 y 12 euros.
Ander Erburu, María Ayestarán y Sofía Esparza se mostraban ayer ilusionados por formar parte de esta iniciativa. Erburu agradecía al Gobierno de Navarra las becas que otorga para poder continuar los estudios musicales en el extranjero, ayudas de las que él mismo se ha beneficiado.
Aseguraba que iniciativas como las del concierto del domingo sirven de escaparate para “mostrar al público que hay gente navarra en el extranjero que está haciendo carrera fuera” y animaba a seguir potenciándolas.
Una carrera de fondo
“Siempre he estudiado música, ¡desde muy pequeña! Empezó siendo un hobby pero después me di cuenta de que quería dedicarme a ello”, recordaba ayer Sofía Esparza. Como ella entonces, a día de hoy muchos niños sueñan, en los conservatorios y escuelas de música, con poder vivir subidos a un escenario. No es tarea fácil, pero tampoco misión imposible. Erburu estaba convencido del consejo que les daría a todos ellos.
“¡Que estudien! Por mucho talento que tengas, si no trabajas aquí no haces nada”, les sugería, aunque reconocía que “tener un poco de suerte” tampoco viene mal. “Esto es una carrera de fondo en la que van progresando los que tienen más callo”, apuntaba también Ayestarán. Pablo Urbina señalaba otro punto importante.
“Hay que creer en uno mismo y asociarse con las personas adecuadas”, aseguraba este músico que no se olvidaba de agradecer a sus mentores Julián Cano y Koldo Pastor el importante papel que habían tenido en su desarrollo musical. “Los sueños son mitad ilusión y mitad trabajo”, calculaba mientras lamentaba que haya gente que, al ver formatos televisivos, como Operación Triunfo o La Voz, se quede con la idea de que con soñar es suficiente.
“Si les preguntasen a los concursantes se darían cuenta de que hay mucho esfuerzo y sacrificio por detrás”, reflexionaba.